Se les conoce como “coterapeutas”. Estos tiernos y peludos perros junto a sus tutores rehabilitan a personas en áreas como salud y educación. Sus intervenciones forman parte de tratamientos médicos y los resultados son más que exitosos, ayudando a superar depresiones, enfermedades nerviosas e incluso fobias.

Una visita especial

A mediados de los años 70’ la enfermera estadounidense Elaine Smith observó mejorías en sus pacientes, cuando estos se acercaban a un perro de raza Golden Retriever que siempre acompañaba al capellán del hospital donde Smith trabajaba.

Fotografía: Alexander Torres Escobar
Fotografía: Alexander Torres Escobar

Elaine Smith comenzó a investigar más acerca de la psicología de estos animales. En 1976 fundó “Therapy Dogs International”, organización dedicada al entrenamiento de perros de terapia que suma más de 34 mil perros adiestrados en Estados Unidos.

Coguau: únicos en el Bío Bío

Las hermanas Rosario y Rocío Ramos fundaron en 2015 Coguau, una organización pionera en la región del Bío Bío dedicada a las terapias asistidas con perros en áreas como psicología infanto juvenil, fonoaudiología, kinesiología y terapia ocupacional.

Fotografía: Alexander Torres Escobar
Fotografía: Alexander Torres Escobar

“Trabajamos con perros que están entrenados y certificados como perros de terapia y con ellos apoyamos nuestro trabajo en áreas como la psicología, fonoaudiología, terapia ocupacional y kinesiología”, explica la fonoaudióloga Rocío Ramos.

Fotografía: Alexander Torres Escobar
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La organización trabaja con un equipo compuesto por una fonoaudióloga, psicóloga, kinesióloga y terapeutas ocupacionales, además del equipo estrella de coterapeutas: Mona, Igor, Malia y Miel de las razas Poodle, Golden Retriever, Boyero de Berna y una pequeña cruza Galgo con Fox Terrier.

Una intervención diferente

Fotografía: Alexander Torres Escobar
Fotografía: Alexander Torres Escobar

La psicóloga infanto-juvenil Rosario Ramos asegura que una gran diferencia con otro tipo de terapias es la motivación y alegría que aportan los animales. “Ellos brindan amor (…) Generan un ambiente de confort ideal para una persona”, comenta.

Contra la depresión

Fotografía: Alexander Torres Escobar
Fotografía: Alexander Torres Escobar

La canoterapia es practicada en pacientes con problemas psicomotores, personas de la tercera edad o en cuadros de depresión, estrés y ansiedad. También se utiliza en niños con Síndrome de Down y con Trastornos del Espectro Autista (TEA).

Un calmante peludo

Fotografía: Alexander Torres Escobar
Fotografía: Alexander Torres Escobar

“La simple presencia de los perros disminuye la presión arterial, la frecuencia cardíaca y las hormonas vinculadas con el estrés como el cortisol, lo que permite transformar la terapia en un espacio seguro y acogedor”, explica Rocío Ramos.

El ingrediente principal

Fotografía: Alexander Torres Escobar
Fotografía: Alexander Torres Escobar

En las sesiones siempre está presente un profesional de la salud o educación que dirige la intervención, un técnico especializado en canoterapia y el coterapeuta canino. El perro es el principal ingrediente dentro del proceso, pues ayuda constantemente en todas las actividades terapéuticas.

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“Cuando un perro participa en intervenciones asistidas está trabajando y cooperando con sus tutores en un ambiente de juego”, dice Gabriel Montero, entrenador canino y veterinario especializado en etología, el estudio científico del comportamiento humano y animal.

Rompiendo barreras

Fotografía: Alexander Torres Escobar
Fotografía: Alexander Torres Escobar

El perro genera motivación y adherencia de parte del paciente y ayuda a cumplir los objetivos terapéuticos con mayor efectividad. “En un contexto terapéutico, el perro hace que el lazo entre el terapeuta y el usuario sea mucho más potente y genere una relación más confiable entre ambos”, explica Rocío Ramos.

Terapeutas caninos en Teletón

Fotografía: Alexander Torres Escobar
Fotografía: Alexander Torres Escobar

En la Teletón, a través de la Unidad de Terapia Ocupacional y en conjunto con la Corporación Bocalán Confiar, trabajan desde 2007 con la canoterapia para rehabilitar a un gran número niños y jóvenes.

De la calle a realizar terapias

Sofía Sepúlveda, terapeuta ocupacional y técnico en Intervenciones Asistidas con Perros (IAP), trabaja hace un año junto a Miel, cruza de Fox Terrier con Galgo. “Es tremendamente dulce; la rescaté de la calle muy chiquita, cuando tenía dos meses”, recuerda Sepúlveda.

Fotografía: Alexander Torres Escobar
Fotografía: Alexander Torres Escobar

Sofía llegó a Miel a través de una publicación en Facebook que pedía comida para unos cachorros abandonados. “Ella fue la única que en vez de ir a comer se fue a lamer mi mano; me pedía que la tomara en brazos y se metió en mi cuello”, relata su cuidadora.

Fotografía: Alexander Torres Escobar
Fotografía: Alexander Torres Escobar

Actualmente, Sofía y Miel trabajan dando canoterapia a pacientes con trastornos mentales psiquiátricos en Concepción.

Un cambio de vida

Antes de dedicarse a las terapias, Igor, un Golden Retriever de cinco años, vivió con una familia que lo maltrató y luego abandonó. Constanza Yáñez, kinesióloga y técnico en IAP, conoció su historia y decidió quedarse con él. “Lo encontré por Facebook y dije “lo quiero”; era una cosita pequeña”, recuerda.

Fotografía: Alexander Torres Escobar
Fotografía: Alexander Torres Escobar

Igor tenía tres meses cuando fue adoptado por Constanza. Actualmente, lleva tres años como coterapeuta junto a la kinesióloga, realizando terapia asistida en niños con trastornos neurológicos y parálisis facial y adultos con accidente cerebrovascular (ACV).