Un grupo de vecinos de Playa Ancha está denunciando la demolición de casas en zona de conservación histórica, con una posterior excavación de carácter ilegal, por no contar con ningún tipo de permiso.

Se trata de un proyecto de viviendas de dos pisos realizado por los arquitectos del hotel Fauna Jaime Rodillo y Roberto Fantuzzi, quienes argumentan que la presencia de ocupantes ilegales los obligó a comenzar la demolición antes de tiempo.

Los hechos comenzaron el pasado lunes 22 de junio en la calle Pedro León Gallo, en las cercanías de la Academia de Guerra en Playa Ancha, cuando llegaron al lugar un grupo de trabajadores con máquinas retroexcavadoras y comenzaron a demoler un sector que los vecinos señalan, es de alto valor patrimonial.

Al confrontarlos, Hugo Sánchez, vocero de los habitantes del sector, señaló que le mostraron un permiso del ministerio de vivienda, pero que no había pasado por la Dirección de Obras Municipales.

Sánchez acusa que envió un correo a la DOM, avisando lo que estaba sucediendo y señala que no hubo respuesta, hasta que personalmente contacto a un inspector municipal y al encargado de emergencias, Ezio Passadore, quienes en el lugar multaron a la empresa que estaba realizando la demolición, quedando citada para el juzgado de policial local.

Desde “Fantuzzi más Rodillo Arquitectos” señalaron que el proyecto de viviendas de dos pisos estaba aprobado en un “99 por ciento”, y que la razón por la que fue demolido antes de contar con la última aprobación de la Dirección de Obras, era por la importante presencia de cuatro grupos de ocupantes ilegales, y recordaron que una semana después del hecho, el proyecto ya está aprobado.

Jaime Rodillo, uno de los arquitectos a cargo, dijo que no había otra opción, informando que un quinto grupo había ingresado a una vivienda cercana, y necesitaban comenzar con los trabajos de una iniciativa que insiste, estaba en trámite de aprobación.

Rodillo también desmintió que se haya dañado al punto de riesgo de derrumbe, a alguna casa colindante a la demolición, y señaló que no hubo desratización porque la acción de botar la estructura formaba parte de un permiso de obra, que no requiere esta acción.