El cardenal Fernando Chomali cuestionó duramente la indicación impulsada por el Gobierno que busca permitir que hospitales y establecimientos educacionales entreguen antecedentes de migrantes en situación irregular a las autoridades, en el marco del proyecto que perfecciona el sistema de expulsiones administrativas.
En entrevista con CNN Chile, el arzobispo de Santiago sostuvo que “a una persona enferma no se le pregunta ni su nacionalidad, ni cómo llegó, ni qué es lo que pasó”, marcando distancia de la iniciativa que ha generado debate tanto en el oficialismo como en el mundo de la salud.
“La dignidad del ser humano es anterior a su nacionalidad, a cómo llegó, a la razón por la cual está enfermo (…). Esa indicación no es adecuada, va en contra del juramento hipocrático y genera serios problemas también desde el punto de vista sanitario”, afirmó.
Las declaraciones del cardenal se producen en medio de la controversia por la propuesta presentada por el Ejecutivo, que plantea que organismos públicos y privados de salud, educación y previsión puedan entregar datos de extranjeros que estén siendo objeto de procedimientos migratorios en curso.
Sin embargo, desde el Gobierno han insistido en que la medida no implica una obligación de denuncia. El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, aseguró previamente que existe una “mala comprensión” del contenido de la indicación y recalcó que “en ningún caso existe una obligación de reportar o denunciar”.
Chomali advirtió además sobre las consecuencias sanitarias que podría generar el temor de migrantes irregulares a acudir a centros asistenciales. “Pasaría que mucha gente por temor no iría y moriría, contagiaría a otro y, lo que es peor, se generaría un centro de salud paralelo, por así decirlo, donde no habría ningún control sanitario”, señaló.
En esa línea, el cardenal también defendió el aporte de la población migrante al sistema de salud chileno. “Estoy seguro de que muchos de los que son más duros con los migrantes sucede que tienen a su mamá que la está cuidando una persona de otro país”, dijo.
“La gran cantidad de médicos que hay en los Cesfam son todos extranjeros, inmigrantes”, agregó, junto con llamar a “sacar la pasión y mirar con mayor amplitud el gran aporte que han hecho”.
Respecto de la posibilidad de priorizar a niños chilenos por sobre hijos de migrantes irregulares en el acceso a la educación, el arzobispo sostuvo que “castigar a un niño por el anhelo de su padre, de su madre, de buscar una mejor vida, de llegar a Chile, haya llegado como haya llegado, me parece que todo el concepto de civilización cristiana sencillamente queda en nada”.
“A las personas más vulnerables es a las que más hay que cuidar, ese es el punto de partida. Hay espacio para todos; en Chile tenemos una natalidad de menos de uno, por lo tanto es mejor mirar en el largo plazo. Lo más terrible de todo, que hoy día quienes estigmatizan a estas personas, después las vamos a necesitar”, concluyó.