La relación entre la Democracia Cristiana (DC) y el Gobierno se ha convertido en un punto de tensión dentro del progresismo.
Mientras los partidos de oposición han optado por endurecer su tono frente al Ejecutivo —especialmente en medio del debate por el Plan de Reconstrucción—, la Falange ha tomado un camino distinto: mantener más abiertos los canales de diálogo.
Una decisión que quedó de manifiesto en el encuentro que sostuvo la directiva de la DC junto a personeros de La Moneda, con el foco en la tramitación de la Ley Miscelánea.
Aunque inicialmente la colectividad rechazó el proyecto por sus implicancias fiscales y su diseño, no han cerrado la puerta a negociar indicaciones ni a perfeccionar la iniciativa. Un rol que ha generado cierta incomodidad en la oposición.
Hay quienes plantean que la postura de la Falange responde a una estrategia responsable que busca incidir en el contenido de las políticas públicas. Sin embargo, hay otros que apuntan a que su posición implica un riesgo de “descolgarse” de una oposición más confrontacional y facilitar la agenda del Gobierno.
El diputado Raúl Soto (PPD) destacó que su sector también sostuvo diálogos con el gobierno, pero que con el tiempo concluyeron que se trataba de una mala medida, razón por la cual decidieron replegarse.
Bajo esta línea, afirmó que no tiene dudas de que la Democracia Cristiana seguirá un camino similar. “Respetamos su proceso de dialogo, pero es importante que también entiendan que, en la votación general, se juega en gran medida la primera etapa de este proyecto”, dijo.
Otras voces endurecieron su postura y advirtieron sobre los efectos estructurales de la iniciativa, cuestionando cualquier intento de negociación que no aborde el fondo del debate.
El diputado Daniel Manouchehri (PS), planteó que lo que está en juego trasciende ajustes puntuales y apunta directamente al impacto social y fiscal de la medida.
“Eso genera deficit, y el deficit se paga con recortes al gasto social y con deuda que van a heredar los hijos de los chilenos de a pie. Eso es lo que está en juego, negociar temas accesorios no tiene ningún sentido si el precio es aprobar la ley de los superricos”, sostuvo.
Así, la decisión de la colectividad de mantener canales abiertos con La Moneda, con el objetivo de incidir en el proyecto, mantiene en alerta a la oposición.
En la DC, mientras tanto, insisten en que han actuado con coherencia al sostener una postura abierta al diálogo, aunque de todas formas advierten que será difícil alcanzar un acuerdo.