Gracias a una labor de inteligencia, la Policía de investigaciones logró capturar al trabajador de un hogar de ancianos de Talca, que permanecía prófugo y que ahora enfrenta una investigación por la presunta agresión sexual contra una residente de 93 años. El Juzgado de Garantía ordenó su prisión preventiva mientras continúa la indagatoria del aberrante caso ocurrido en febrero pasado.
Según publicó Diario de Talca, la víctima es una mujer con diagnóstico de Alzheimer, demencia senil y movilidad reducida, dependiendo completamente de una silla de ruedas dentro del establecimiento donde reside desde hace años.
En ese escenario, el sospechoso, un hombre de 52 años que trabajaba como nochero, habría aprovechado su conocimiento del recinto y de la condición de la adulta mayor. Su rol nocturno le habría permitido estar a solas con los residentes en ciertos momentos, una situación que ahora forma parte central del caso.
La denuncia indica que todo habría ocurrido el 1 de febrero de 2024, poco antes de las ocho de la mañana, un horario en que el hogar comenzaba a llenarse lentamente de trabajadores preparando el inicio de turno.
En ese contexto, una cuidadora ingresó antes de lo habitual y decidió esperar en un salón con la luz apagada, mientras las TENS levantaban y vestían a la víctima para trasladarla luego al comedor.
Esa presencia inesperada marcaría el rumbo de la investigación, según detalló la fiscal de Talca, Paz Filippi.
“El imputado aprovechó ese momento para trasladar a la víctima en su silla de ruedas hasta uno de los salones, donde tenía conocimiento que no había cámaras de seguridad, pero sin saber que una funcionaria y testigo estaba allí previo a comenzar su turno”, detalló al matutino.
La persecutora añadió que el trabajador habría sometido a la víctima a actos de connotación sexual, tapándole la boca para impedir que pidiera ayuda. Según el relato de la fiscal, todo habría sido observado por la testigo que se encontraba en la penumbra del salón.
Con estos antecedentes, la fiscalía presentó cargos por abuso sexual de persona mayor, agravado por la imposibilidad de la víctima de resistir debido a su estado mental.
En paralelo, la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales de la PDI inició una serie de diligencias, desde la fijación fotográfica del lugar hasta la revisión de cámaras donde se vería al trabajador del hogar de ancianos trasladando a la mujer en su silla de ruedas antes y después del hecho denunciado.
No obstante, el caso tomó un giro al conocerse que, luego de la denuncia, el imputado abandonó su domicilio. La PDI inició su búsqueda bajo orden judicial, hasta lograr su captura mediante labores de inteligencia.
De esta forma, tomando en cuenta este antecedente, la fiscal Filippi solicitó la prisión preventiva para el sujeto, por considerar riesgo de fuga y peligro para la seguridad de la sociedad.
Finalmente, pese a la oposición de la defensora penal pública de turno, el juez Ricardo Riquelme acogió la petición y ordenó el ingreso del imputado a la cárcel de Talca, donde permanecerá bajo custodia de Gendarmería. El plazo de investigación quedó fijado en cuatro meses.