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Martes 22 mayo de 2018 | Publicado a las 16:36 · Actualizado a las 11:27
"Imagina vivir en agua hirviendo": chileno con extra√Īo mal debe soportar intenso dolor
Publicado por: Guido Focacci
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“Imagina que tuvieras tu pie sumergido en agua hirviendo. Ese es el dolor base, todo el d√≠a. Te est√°s quemando y no puedes sacarlo. Cuando hay crisis, es lo mismo, pero le agregamos peque√Īas descargas el√©ctricas y unos ladrillos que hacen que las piernas pesen kilos. A veces provoca dolor el simple roce o el viento movi√©ndome los vellos. Incluso se puede traspasar a la otra extremidad, a las piernas y tus brazos”. As√≠, m√°s tranquilo de lo que podr√≠a esperarse, Fernando Contreras trata de explicar c√≥mo es vivir con el S√≠ndrome del Dolor Regional Complejo (SDRC).

Hace algunos meses BioBioChile cont√≥ el caso de Paige Howitt, una joven inglesa que s√≥lo puede dormir cuatro horas diarias y que describi√≥ a estos s√≠ntomas como el mayor dolor que un humano puede soportar. Es como “si te estuvieran quemando viva”, dijo.

Fernando cuenta que en Espa√Īa hay una mujer que prefiri√≥ que le amputaran la mano para no seguir soportando este s√≠ndrome, sin embargo, nos recuerda que no hay que ir tan lejos en el mundo para conocer esta realidad.

“Podr√≠a haberla pasado a cualquiera”

Hace poco m√°s de tres a√Īos conduc√≠a su moto y fue golpeado por un taxi que sali√≥ intempestivamente en contra del tr√°nsito. Sufri√≥ una luxofractura de Lisfranc (2¬ļ y 4¬ļ metatarsiano) en uno de sus pies. Con el tiempo fue operado cinco veces, dos de ellas del pie y luego de su columna vertebral para bloquear los nervios que se conectan con su extremidad afectada. Comenz√≥ una rehabilitaci√≥n que nunca trajo los resultados esperados y tras muchos diagn√≥sticos err√≥neos se le declar√≥ SDRC o Sudeck. “Los doctores y kinesi√≥logos comenzaron a notar s√≠ntomas de la enfermedad maldita y no quer√≠an ni nombrarla para no llamarla”, lamenta.

El SDRC no tiene cura, aparece y puede redimirse por un tiempo, pero en cualquier momento puede volver.

No todo dolor es físico

Quien padece este s√≠ndrome debe tambi√©n convivir con los efectos que tiene sobre su vida personal, cuenta Fernando: “La propia familia, al no verte sangrar o con un hueso salido, usando yeso o algo que evidencie la enfermedad, duda y no entiende. Entonces el medio que te rodea lo minimiza y por dentro te est√°s quemando, pero no se ve”.

Una crisis puede, o no, ir acompa√Īada de una irritaci√≥n rojiza en la zona afectada. Algo que parece simple, para quien mira el padecimiento ajeno.

“Todo el d√≠a se sufre dolor y no hay nada definido para mitigarlo. No se me dice, por ejemplo, si es mejor que est√©s mucho rato sentado o parado, simplemente se disparan alarmas de dolor. Tiene que ver con el sistema simp√°tico, en un comienzo distrofia en diferentes zonas localizadas, toma el aparato simp√°tico que comunica todos los movimientos voluntarios, y reflejo, porque se puede reflejar en cualquier parte del cuerpo”, explica.

La enfermedad lo llev√≥ a jubilar por declaraci√≥n de invalidez teniendo s√≥lo 44 a√Īos, as√≠ termin√≥ su labor como ejecutivo en terreno para un banco. La mutualidad le dio un porcentaje que est√° apelando en la comisi√≥n m√©dica de reclamos. Pero lamenta que se trate de un “tema de nadie”. Las licencias m√©dicas por invalidez permanente, asegura, cortan el pago de seguros, lo que causa que reciba una peque√Īa indemnizaci√≥n que lo tiene en un p√©simo momento econ√≥mico.

“La realidad es que no recibes ingresos como pensi√≥n por no alcanzar el 37.5 % requerido para eso. S√≥lo me dieron un 22.5% que apel√© y lo subieron a 25%. Quedando en un limbo en el cual no encuentro trabajo”, relata. Hoy est√° desempleado, pero en alg√ļn momento intent√≥ adaptarse a la condici√≥n, tomando un empleo que iba en contra de su estado de salud, en un aeropuerto. Deb√≠a caminar con muletas durante cinco horas para contestar dudas de los pasajeros. Pese a su esfuerzo, en varias ocasiones creyeron que estaba pidiendo limosna, s√≥lo por usar muletas. “Me han dicho ‘no tengo plata"”, cuenta.

Junto a otras decenas de casos alrededor del mundo, Fernando comparte un grupo de Facebook donde puede desahogarse y compartir conocimiento en torno al SDRC. En Chile habrían, al menos, otros 6 casos.

Para soportar estos dolores, quienes sufren el s√≠ndrome deben muchas veces vivir dopados. “Yo tomo pregabalina, un medicamento que se da a los epil√©pticos y disminuye la intensidad el√©ctrica de los neurotransmisores. En un comienzo me recetaron 600 miligramos al d√≠a, pero yo tomaba 300 no m√°s, si no quedo como zombie. Tambi√©n un derivado de la morfina para alivianar dolores, Duxon para la depresi√≥n, para poder mantenerte arriba, todos los otros medicamentos te bajan. Tambi√©n debo usar parches con anest√©sico para las noches. Gasto cerca de 800 mil pesos s√≥lo en medicamentos, la mitad lo subsidia la mutual, pero muy restringidamente”, asegura.

Sin apoyo, sin poder trabajar, con crisis continuas de dolor y sin dinero para cumplir sus compromisos, Fernando ha recurrido a las rifas y ha intentado -sin éxito- pedir ayuda de los grandes empresarios filantrópicos del país.

“Mi se√Īora no ha podido encontrar trabajo. El √ļnico que encontr√≥, tuvo que dejarlo debido a mis crisis, que imped√≠an incluso que pudiera ver a mi hijo como lo har√≠a cualquier padre. Llevo tres a√Īos en esta situaci√≥n, no hay ahorro que aguante y no me queda m√°s que acudir a la solidaridad de quien pueda ayudarme. He inventado rifas, colectas y la verdad es que es muy dif√≠cil hoy en d√≠a solicitar cosas como √©stas, debido a tanto abuso de gente que inventa enfermedades para aprovecharse de la solidaridad”, precisa Fernando.

Fernando Contreras solicitó dar a conocer sus datos, para quienes deseen contactarse con él.
998169141
fernandocontreras32@gmail.com
Cuenta Rut Banco Estado 12.468.454-4

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