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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El funeral de Alí Jameneí, líder supremo de Irán asesinado en ataques de Estados Unidos e Israel, comenzó en Teherán bajo estrictas medidas de seguridad. Altos cargos iraníes y extranjeros rinden homenaje en los mayores funerales de la historia del país, que se extenderán a cinco ciudades en seis días. El cuerpo del líder mártir será enterrado en Mashhad. El evento busca proyectar apoyo a la República Islámica y unidad nacional en un momento crítico para Irán, mientras las heridas de las protestas de enero siguen abiertas.

Bajo estrictas medidas de seguridad comenzaron este viernes en Teherán los funerales de Alí Jameneí, líder supremo de Irán que fue asesinado el 28 de febrero en los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel.

Cientos de altos cargos iraníes y extranjeros rinden homenaje al fallecido ayatolá en la primera jornada de los que serán los mayores funerales de la historia de la República Islámica.

Las ceremonias se extenderán a cinco ciudades de Irán e Irak durante seis días para despedir al hombre que dirigió los destinos iraníes durante más de 36 años.

Tal como detalla Reuters, el féretro de Jameneí se hizo público pasada la medianoche entre pétalos de flores antes de ser llevado a la mezquita Mosala de Teherán envuelto en una bandera iraní y con un turbante negro, símbolo de los descendientes de Mahoma.

Se espera que el cuerpo del religioso, bautizado ahora como “líder mártir”, sea enterrado el jueves en Mashhad, hogar del santuario de peregrinos más sagrado del país.

Los funerales se llevan a cabo en un momento crítico para el régimen iraní, en un país en donde muchos está en contra de la República Islámica.

Y es que las heridas provocadas por la fuerte represión de las protestas de enero, que causaron más de 7.000 muertos según ONGs con sede en el extranjero, aún están frescas.

Las autoridades prevén la participación de unos 20 millones de personas solo en Teherán para despedir a Jameneí, lo que superaría los 10 millones que asistieron al del fundador de la República Islámica Ruholá Jomeiní en 1989, el mayor funeral del país hasta ahora.

EFE consigna que estos enormes actos públicos buscan proyectar el apoyo popular a la República Islámica y de unidad nacional tras meses de guerra con EEUU e Israel y una imagen de continuidad con el eslogan “debemos levantarnos”, presente en numerosos cárteles instalados por toda la ciudad.

La capital iraní se encuentra en estado de máxima alerta con una fuerte presencia policial por las calles mientras que los vuelos sobre la ciudad se han limitado. A su vez, se activó un perímetro de seguridad de un kilómetro y medio en torno a la mezquita Mosala, con el acceso limitado en toda esa zona.