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El parlamento de Israel aprobó una ley para establecer la pena de muerte a personas condenadas por delitos de terrorismo en los territorios, generando controversia internacional. La legislación fue aprobada por estrecho margen y celebrada por el ministro de seguridad Itamar Ben-Gvir, pero impugnada por la oposición y organizaciones sociales, esperando la decisión del Tribunal Supremo. Europa y Human Rights Watch criticaron la ley, mientras Estados Unidos pidió criterio en su aplicación. Israel asegura que será disuasiva y solo se usará en casos excepcionales, determinados por la Corte Suprema. Residentes palestinos y críticos internacionales consideran que aumentará la violencia y viola el derecho internacional.
A fines de marzo, el parlamento de Israel aprobó una ley que establece la pena de muerte a personas sentenciadas por delitos graves de terrorismo. La noticia ha generado controversia internacional: por un lado la nación israelí explica los alcances, mientras ciudadanos palestinos se muestran muy escépticos.
Las informaciones indicaron que el Knéset (parlamento unicameral israelí) dio luz verde a esta legislación por un margen muy estrecho, de 62 votos favorables frente a 48 en contra.
La aprobación generó una imagen difundida a nivel internacional: el ministro de seguridad interior de Israel, Itamar Ben-Gvir, celebrando con espumante en las afueras del recinto parlamentario, mientras lucía un pin con forma de horca y aseguraba que: “iban a colgar muchos terroristas”.
Sin embargo, el proyecto fue impugnado por la oposición al gobierno de Benjamin Netanyahu y organizaciones sociales, por lo que será el Tribunal Supremo el que le dará luz verde, o no, en un mediano plazo.
Dentro de las reacciones internacionales, Europa no se demoró en cuestionar la normativa, mientras que organismos como Human Rights Watch instaba a derogarla. Estados Unidos, por su lado, llamaba a su aliado militar a utilizarla con criterio.
Desde Israel se apresuran en explicar varios temas, indicando en un inicio que serán tribunales civiles los encargados de una presunta imposición. Junto con eso, desde su perspectiva dejan en claro que el carácter es disuasivo y no se espera que se utilice en la práctica.
Asimismo, aseveran que la aplicación no será automática (habrá instancias de apelación), requiere altos estándares judiciales y está restringida a casos excepcionales como terrorismo de escala masiva, ataques sistemáticos contra civiles y actos destinados a la destrucción del Estado. A eso agregan que será la Corte Suprema de Israel la que determine el alcance real.
En conversación con BioBioChile el embajador israelí en Chile, Peleg Lewi, sostiene que la aprobación de la legislación ha generado debate intenso dentro de la ciudadanía de aquel país. Lo anterior debido a que obtuvo validación luego de varios años de discusión.
“Por supuesto que, como en todo país democrático, hubo gente que lo pasó mal. Te cuento que muchísima gente, no solamente en Israel sino que también en el mundo judío, se oponen, porque es una ley que nació como una reacción a los hechos horribles ocurridos el 7 de octubre (2023), no sólo por la matanza, sino que después tuvimos que liberar miles de prisioneros palestinos por el hecho de que hubo rehenes israelíes”, detalló.
“La idea de esta ley más que todo, si puedo hablar por los partidos de ‘derecha fuerte’ que la pusieron, es para tratar de evitar el terrorismo. Poner una fase más de miedo contra los terroristas. No sé si será efectivo o no, pero de todas maneras es una ley muy controversial en Israel. Te digo la verdad, si fuera una época sin guerra no hubiera pasado (aprobado) jamás, porque se había intentado en el pasado, varias veces, hacer pasar esta ley y no pudo”, comentó.
“Entonces, aquí no importa si la persona es de derecha o izquierda, o su clase social, tampoco tiene que ver con religión. Esto es, más que todo, un termómetro de la desesperación del público de Israel contra esta realidad que estamos viviendo”, siguió.
Grupos que se han opuesto de forma rotunda han sido las comunidades de residentes palestinos en el mundo, muchos asegurando que la legislación sólo traerá más violencia en medio de un conflicto abierto.
Diego Khamis, director ejecutivo de la Comunidad Palestina en Chile, expuso sus reparos a esta norma en conversación con BioBioChile, mostrándose incrédulo en cuanto a la hipotética naturaleza disuasiva de la ley.
“Yo creo que el punto político más relevante, sobre todo, es la señal que se está dando a Occidente, y creo que se han empezado a hacer las medidas insuficientes. Israel siente que puede actuar totalmente de manera impune, sin que haya ninguna consecuencia de vulnerar la legalidad internacional, porque nunca sufrió consecuencias por la vulneración sistemática y flagrante de la legalidad internacional y llegamos a excesos extremos como este”, expresó.
“Acá hay una violación flagrante del artículo 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles. Obviamente esto es un crimen de guerra, porque viola el convenio de Ginebra, pero además viola la convención contra el Apartheid y viola claramente el estatuto de Roma”, añade en su análisis.
“Hay un viejo dicho que dice ‘Estos son amores y no buenas razones”. Veo un estado que actúa al margen de la legalidad internacional y yo no puedo creer en eso (ley disuasiva). O sea, menos cuando tú ves que hay un ministro israelí que usa en la sala un pin de la horca. O sea ¿de qué nivel de brutalidad estamos hablando? Y nadie puede decir que es una ley disuasiva que ‘no esperamos usar’; ¿y si un juez lo implementa?, no es un argumento válido. Además, Israel no tiene derecho, eso es lo más relevante. Aplicar una normativa, una legislación de ese tipo en un territorio ocupado. Cisjordania y la Franja de Gaza no son parte de Israel y por lo tanto la legalidad internacional no les permite aplicar una ley de estas características dentro del territorio ocupado”, expone.
El pasado 31 de marzo, desde su aprobación, la Unión Europa cuestionó los alcances de este proyecto. También lo hicieron algunos gobiernos en particular.
“Esto supone un claro retroceso (…) Instamos a Israel a que cumpla con su postura de principios anterior, con sus obligaciones en virtud del derecho internacional y con su compromiso con los principios democráticos”, indicaron desde la Comisión Europea.
Por su lado, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, condenó la normativa al calificarla como un “paso hacia el apartheid”.
“Es una medida asimétrica que no se aplicaría a los israelíes que cometieran los mismos delitos. El mismo delito, diferente castigo. Es otro paso hacia el apartheid. El mundo no puede permanecer en silencio” remarcó Sánchez en ese entonces.
Posiciones similares tuvieron los ministros de relaciones exteriores de Francia, Alemania, Reino Unido e Italia.
“La pena de muerte es una forma de castigo inhumano y degradante, carente de cualquier efecto disuasorio. Por consiguiente, nos oponemos a la pena de muerte en todos los lugares y bajo cualquier circunstancia. El rechazo a la pena de muerte es un valor fundamental que nos une”, detalló el gobierno francés en un comunicado.
Ante esta serie de declaraciones, Lewi se muestra bastante severo: “Yo lo veo como una hipocresía. Porque todos los países alrededor de nosotros (Medio Oriente) ejecutan a la derecha y a la izquierda. Mire solamente Irán, cuánta gente fue ejecutada por participar en manifestaciones. Yo no vi un gran clamor internacional sobre eso ¿Cuánta gente está condenada en Arabia Saudita?”.
Meloni: « ACUSO a Israel de haber cruzado la línea roja, CONDENO la masacre de civiles palestinos, y anuncio que Italia apoyará las sanciones europeas contra Israel. » https://t.co/uciE3slv1t pic.twitter.com/LOUoiTrNv5
— Manu Pineda 𓂆 🔻 (@ManuPineda) April 15, 2026
“Por supuesto que somos un país democrático, recibimos la crítica cuando es legítima, y es legítima. Si yo viviera en una casa de vidrio, no tiraría piedras. Realmente todos los países europeos, que ahora son los grandes defensores de los derechos humanos, durante la historia, y no tan lejana, han cometido atrocidades. Los países árabes que supuestamente criticaron, sólo mira la situación de derechos humanos en esos países”, añade.
“Hay una doble moral, porque Israel está juzgada de una manera diferente de otros países. Lo que a nosotros nos molesta es que se interpretó de una manera no correcta, porque las leyes se basan en la naturaleza del delito, no en la identidad del individuo. No tiene que ver si es palestino, hindú, judío o alemán. Entonces, fue interpretada y tomada por gente que le gusta criticar a Israel como otra herramienta más. Como te dije, el que vive en una casa de vidrio que no tire piedras y hay una doble moral”, cierra.
Por su lado, Khamis asegura una posición de cautela respecto a los dichos expresados por algunas democracias europeas.
“Yo creo que el punto político más relevante es lo que he planteado antes. ¿Hasta dónde la comunidad internacional va a aceptar que un estado actúe totalmente al margen de la legalidad internacional?. Yo lo que planteo es que hoy en Palestina no se está jugando sólo el futuro del pueblo palestino, se está jugando en qué mundo queremos vivir, uno basado en normas o uno basado en fuerza”, explica.
“Cuando tenemos un estado, o lo que se prometió después de la Segunda Guerra Mundial, después de los horrores más grandes que ha visto la humanidad, el que íbamos a tener un mundo basado en normas. Esas normas es el derecho internacional, el derecho internacional humanitario, los derechos humanos, lo que se conoce como la legalidad internacional”, agrega.
“El problema que tiene eso es que si bien existen normas para que exista la facultad de Imperio, o sea que alguien pueda exigir el cumplimiento, tiene que existir voluntad política. Porque en el fondo se necesita de la autorización del Consejo de Seguridad, donde cinco países tienen veto, para poder frenar un estado que está totalmente al margen de la legalidad internacional, en este caso Israel, que la comunidad internacional, la doctrina, obliguen a adecuar su comportamiento. Eso no ha pasado”, sigue.
“Obviamente que yo veo con buenos ojos la reacción internacional que ha habido ante la aprobación de esto, donde han habido condenas, donde hay amenaza de terminar el pacto de asociación que existe entre la Unión Europea y Israel; pero mientras eso no se concrete, no se materialicen consecuencias concretas para un estado que está totalmente al margen de la legalidad internacional, la señal que está dando la comunidad internacional, y sobre todo las democracias occidentales, es que actuar al margen de la legalidad internacional no tiene absolutamente ninguna consecuencia”, concluye.
Por último, en torno a cómo podría ser llevada a la práctica esta ley, el embajador de Israel en Chile deja en claro que los hipotéticos casos judiciales siempre serán en base a las leyes civiles, no de militares.
“Serán tribunales civiles. De todas maneras, los tribunales militares no tienen un sistema legal diferente. Como Israel no tiene soberanía sobre Judea y Samaria, a veces puede haber casos donde sea un tribunal militar, pero de acuerdo a la ley civil. Si yo juzgara a un palestino de Belén, por ejemplo, en una corte en Tel Aviv, se diría ‘Ah, estás anexando a Belén’, y no es el caso. Por lo tanto hay cortes militares, y antes cuando gobernábamos Judea y Samaria había cortes administrativas, pero todo bajo la ley civil israelí, no existe una ley militar a gente que no es militar”, determina.
Ante esto, el director de la comunidad palestina en Chile se sigue mostrando bastante incrédulo.
“Hoy día lo que está en cuestión, porque hay actores relevantes que lo plantean así, es si queremos o si vamos a vivir en un mundo basado en fuerza, como lo propone Netanyahu y otras personas. Netanyahu que recordemos es prófugo de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y de violación de los derechos humanos; o un mundo basado en normas. Para un país como el nuestro, como Chile, nuestro interés superior es vivir en un mundo basado en normas”, finaliza.
Hay que señalar que la última vez que Israel aplicó la pena de muerte fue en 1962. El ejecutado fue el alemán Adolf Eichmann, por crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y crímenes contra el pueblo judío.
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