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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Pedro Sánchez se enfrentó a una sesión de interpelación en el Congreso de España, negando su involucramiento en corrupción del PSOE y defendiendo avances de su gobierno. El presidente rechazó convocar nuevas elecciones a pesar de escándalos ligados a sus socios, la condena de su exministro Ábalos por corrupción y casos judiciales que salpican a su esposa y hermano.

Pedro Sánchez acudió este miércoles a una sesión de inetrpelación en el Congreso de España, donde debió dar cuenta de su gestión en medio de un contexto sumamente adverso, entre escándalos de corrupción ligados a sus socios del PSOE, temas judiciales de su esposa Begoña Gómez, una posible condena a su hermano y una gestión que tambalea por bajos índices de popularidad.

En este sentido, el presidente de España negó estar involucrado en casos de corrupción, destacó avances de su gobierno y se negó, por el momento, a llamar a nuevas elecciones, pese a los llamados de la oposición.

Comparecencia de Pedro Sánchez en España

“El Partido Socialista (PSOE) no se ha financiado irregularmente. Al contrario, si ha ocurrido algo de eso, es que han sido otros quienes se han aprovechado de sus recursos”, incidió Sánchez, ante risas irónicas que se sintieron en el hemiciclo.

La comparecencia parlamentaria había sido programada antes de que el Tribunal Supremo condenara hace dos días a su exministro de Transportes José Luis Ábalos a 24 años de prisión (cumplirá 16,5) por cobro de comisiones ilegales en la compra de mascarillas durante la pandemia y por la contratación irregular de varias mujeres en empresas públicas.

“Queremos que se haga justicia y que aquellos que han manchado el buen nombre del PSOE y de este gobierno lo paguen”, apuntó Sánchez en un debate bronco de reproches ásperos, acusaciones cruzadas de corrupción con la oposición y alusiones personales.

El gobernante español, que ha cumplido ocho años en el poder, no restó “ni un ápice de importancia” a estos hechos ni a las causas que los investigan: “En este país -apostilló- no debe haber ningún espacio para la impunidad de personas corruptas. Sean quienes sean”.

Entre otros casos, que Sánchez consideró “aislados”, la justicia investiga al antiguo alto responsable del partido Santos Cerdán por sospechas de cobro de comisiones ilegales en contratos públicos; también, una presunta financiación irregular y una supuesta trama para desacreditar a jueces, fiscales y miembros de las fuerzas de seguridad.

También rechazó Sánchez de manera “contundente” trato de favor del Gobierno en la concesión de un préstamo publico de 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra, y salió en defensa de su antecesor José Luis Rodríguez Zapatero, investigado por este caso.

Sobre las causas judiciales que afectan a su mujer, Begoña Gómez, y su hermano, David Sánchez, dijo que va a confiar en la justicia y pidió que sea “justa”, a la vista de decisiones que “cuesta mucho compartir y comprender”.

Un juez ha procesado a la esposa de Sánchez, acusada de tráfico de influencias, corrupción en los negocios privados, apropiación indebida y malversación de caudales públicos en relación con la gestión de una cátedra de una universidad pública, y le ha ordenado que entregue el pasaporte y no salga de España.

Pidió también Sánchez a la oposición conservadora que “no sea hipócrita ni cínica”, pues tiene “más de 30 casos abiertos con 150 implicados”.

Uno de ellos juzga una operación parapolicial organizada presuntamente durante el anterior gobierno del Partido Popular (PP, derecha) para espiar a su extesorero Luis Bárcenas, condenado a prisión por cobrar mordidas y ocultar gran parte de su fortuna en Suiza.

Precisamente, Sánchez accedió al poder en 2018 con una moción de censura que justificó por la corrupción del PP, que gobernaba entonces.

Las explicaciones del jefe de Ejecutivo no convencieron nada al líder de la oposición, el conservador Alberto Núñez Feijóo (PP), que le acusó de estar al frente del “sistema organizado de corrupción” que se gestó, operó y benefició a su entorno más inmediato: Sánchez es “nexo político corruptor”, dedujo.

“La corrupción es usted”, le dijo Núñez Feijóo, que insistió en achacar al líder socialista la responsabilidad política de todos los casos de supuesta corrupción que lo rodean.

Así, el político conservador lo conminó a disolver el Parlamento y adelantar las elecciones generales, en principio previstas a mediados de 2027.

Añadido que Sánchez no comparecía en el Congreso “por ser el número uno de los líderes mundiales”, sino por “el uno” de un ejecutivo “corrupto”, en alusión a la sentencia unánime que condenó al citado exministro Ábalos, quien había sido su mano derecha.

La formación independentista catalana Junts, otrora aliada parlamentaria de Sánchez, le pidió también la dimisión, pues la situación de corrupción es “insostenible”. También denunció el “bloqueo” político del momento por la debilidad del Ejecutivo, que gobierna en minoría.

Junts sería clave en una moción de censura que pudieran presentar los conservadores contra Sánchez, pero se niega a participar en ella con Vox (extrema derecha), cuyos diputados también serían necesarios para que prosperase.