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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Fiscalía de Francia pide 30 años de prisión para Nicolás Zepeda en su tercer juicio por el caso de la desaparición de Narumi Kurosaki en Francia. El juicio actual surgió tras la anulación de la sentencia previa debido a errores en la presentación de pruebas. La madre de la víctima expresó su deseo de que Zepeda "muera en prisión". El fiscal sugiere que Zepeda planeó incinerar el cuerpo de Kurosaki y lo habría arrojado al río en una maleta. A pesar de la ausencia de restos, se sospecha de asfixia.

La Fiscalía de Francia se pronunció este miércoles en el marco del tercer juicio contra Nicolás Zepeda, pidiendo una pena de 30 años de cárcel para el chileno.

“Hay tres razones por las que un hombre mata a su pareja o expareja: cuando ella anuncia que lo va a dejar, cuando lo deja o cuando rehace su vida. En este caso, Nicolás Zepeda cumple las tres”, afirmó el fiscal, al aludir a la decisión de Narumi Kurosaki de viajar a Francia para estudiar e iniciar una nueva relación.

Este nuevo juicio se desarrolla tras una decisión del Tribunal Supremo -el más alto tribunal judicial francés- que en febrero de 2025 anuló la sentencia de 28 años de prisión dictada en diciembre de 2023 en apelación, que había confirmado la condena original de 2022.

La anulación se basó en un defecto de forma relacionado con la presentación de pruebas durante el juicio anterior, que no fueron comunicadas debidamente a la defensa, lo que abrió la puerta a este nuevo proceso.

Durante los últimos días han declarado ante los magistrados la hermana de Narumi, su madre y expareja, Arthur del Piccolo.

Uno de los testimonios más duros vino de parte de la progenitora de la japonesa, Taeko Kurosaki, quien aseguró que quería que el chileno “muera en prisión”.

“¡Jamás perdonaré a Zepeda! Narumi perdió la vida por culpa de ese hombre… Sí, es cierto, ¡quiero matar a Zepeda! Este deseo siempre ha estado dentro de mí. Pero incluso si lo mato, no quedaré satisfecha”, exclamó.

Testimonio de la Fiscalía contra Nicolás Zepeda

El fiscal general del Tribunal de lo Criminal del Ródano, que se encuentra en Lyon (este), sostuvo este miércoles que Zepeda habría planeado deshacerse del cuerpo de su expareja mediante su incineración, una hipótesis que, según afirmó, explicaría la compra de cerillas y de varios litros de líquido inflamable.

“El proyecto no era enterrarlo, sino quemarlo”, indicó el fiscal, antes de añadir que “la hipótesis más probable es que arrojó el cuerpo al río dentro de una maleta”, en una zona boscosa de la región del Jura que Zepeda había recorrido en un coche alquilado días antes de la desaparición de la joven, y a la que regresó al despuntar el día 5 de diciembre de 2016, tras la última noche que pasó con ella en una residencia de estudiantes.

Durante su requisitoria, el magistrado repasó de forma detallada los elementos de la investigación y situó la habitación 106 de la residencia universitaria como el “epicentro” del caso, al recordar los testimonios de varios estudiantes que escucharon gritos “de miedo, dolor y sufrimiento” la noche de la desaparición de Kurosaki.

Según expuso, la ausencia de un cuerpo no impide establecer la muerte de la joven y apuntó a una posible asfixia, basándose en elementos de la investigación y en consultas médicas realizadas por el propio acusado sobre ese asunto.

Auger también mostró su apoyo a la familia de la víctima, subrayando el impacto que tiene la falta de restos en la cultura japonesa, lo que consideró como “una herida abierta” para los allegados de la joven, que llevan casi una década sin respuestas.

“Quiero que sepan cuánto lamento que tengan que atravesar un tercer juicio”, expresó el fiscal a la madre y a las dos hermanas de la víctima, presentes en la sala, antes de insistir en la solidez de su convicción sobre la responsabilidad del acusado.

Las tres mujeres se mostraron absolutamente convencidas de la culpabilidad del chileno en sus declaraciones ante el tribunal y pidieron que les diga dónde está el cuerpo, mientras que Zepeda mantuvo durante todo el proceso su inocencia