VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La coalición de centro-derecha del Gobierno italiano presentó una reforma electoral proporcional que ha desatado críticas de la oposición, acusando a la primera ministra Giorgia Meloni de querer beneficiarse para 2027. La propuesta incluye la eliminación de distritos uninominales, un premio de gobernabilidad para quien supere el 40% de votos, y un bono de escaños. La oposición critica la alta bonificación por mayoría y considera que la reforma distorsionaría la representación.

La coalición de centro-derecha del Gobierno italiano presentó el texto para la reforma de la ley electoral ante el Parlamento, lo que ha desatado críticas de la oposición, desde donde acusan a la primera ministra Giorgia Meloni de querer beneficiarse con miras a los comicios de 2027.

Se trata de una propuesta de carácter proporcional que modificaría las bases vigentes para las votaciones programadas para el próximo año y que permitiría a Meloni gobernar tranquilamente ante un eventual triunfo, evitando que la oposición progresista consiga ventajas si es que se unen en una coalición diferentes partidos.

Según detallan medios como Corriere della Sera, la propuesta, presentada el jueves, incluye la eliminación de los distritos uninominales e introduce un ‘premio de gobernabilidad’ para el partido o coalición que supere el 40% de los votos.

Quienes impulsan la iniciativa aseguran que su objetivo es facilitar “la representatividad y estabilidad”, razón por la que el nuevo sistema electoral ha sido bautizado como “stabilicum”.

Una de sus principales novedades es la eliminación de las circunscripciones uninominales, en las que resultaba elegido el candidato más votado en cada distrito. En cambio, propone un sistema proporcional para favorecer la formación de coaliciones.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni | EFE

El documento establece un ‘bono’ de 70 diputados y 35 senadores para los partidos o coaliciones ganadoras, siempre y cuando superen el 40% de los votos válidos.

Si ninguna coalición alcanza dicho umbral, el reparto será proporcional, a menos que los dos principales bloques obtengan entre el 35% y 40%, lo que les permitirá disputar un balotaje.

En tanto, para cumplir con la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, la propuesta fija algunos límites. Por ejemplo, el premio de mayoría no podrá superar el 15% de los escaños totales, por lo que el ganador tendrá un máximo de 230 escaños en la Cámara de Diputados y 114 en el Senado.

La distribución de estos escaños adicionales será de carácter regional en el Senado y por circunscripciones en la Cámara Baja.

A su vez, la reforma contempla que las coaliciones informen los nombres de sus respectivos candidatos a primer ministro en sus programas, y no aparecerían en las papeletas.

Es así como los electores tendrán que votar por el símbolo de la coalición o partido sin expresar ninguna preferencia directa por el candidato a primer ministro.

La ley electoral vigente, conocida como Rosatellum, establece un complejo método que combina una amplia repartición de escaños con un sistema proporcional y la parte restante con un sistema mayoritario, según recoge El Mundo.

En las últimas elecciones generales de 2022 la izquierda se presentó fragmentada, por lo que la ley Rosatellum “ayudó” a que la ultraderecha de Meloni obtuviera la mayoría absoluta en ambas Cámaras del Parlamento. Con el nuevo mecanismo, protegerían esta mayoría en las votaciones de 2027.

Críticas desde la oposición

El diputado Davide Faraone, de Viva Italia, arremetió contra Meloni por la propuesta de reforma a la ley electoral, criticando “la altísima bonificación por mayoría”.

En paralelo, la líder del principal partido de la oposición, el Partido Demócrata (PD), Elly Schelin, atribuyó esta “aceleración” legislativa al “miedo” del Gobierno ante el próximo referéndum sobre la reforma de la Justicia.

En ese sentido, aseguró que el texto podría “distorsionar gravemente la representación” en el país.

Sin embargo, la iniciativa además plantea problemas de constitucionalidad, considerando que hace una década el Tribunal Constitucional dictó que los premios de mayoría son válidos siempre y cuando la coalición ganadora no cuente con más del 55% de los escaños.

En el caso de la nueva propuesta de reforma electoral, llevaría los premios de gobernabilidad al 57,5%.