Internacional
Martes 26 noviembre de 2019 | Publicado a las 19:06
"Los periodistas son m√°s fieles a la moral que a los hechos": Ingrid Riocreux
Por Paola Alem√°n
La información es de Radio France Internationale
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Una presunta ‘responsabilidad moral’ cuenta hoy m√°s para los periodistas que dar cuenta de la realidad de la manera m√°s fiel posible. Por eso algunos de ellos tienden a deformar los hechos cuando √©stos no coinciden con sus creencias, en particular su fe en el progresismo, dice la ensayista Ingrid Riocreux.
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La ensayista francesa, investigadora asociada en la Universidad Par√≠s Sorbona, acaba de publicar ‘Mercaderes de noticias, ensayo sobre las pulsiones totalitarias de los medios’ (editorial L‚ÄôArtilleur), segundo libro en el que analiza el lenguaje medi√°tico.

‚ÄúLos periodistas deforman y orientan la recepci√≥n de los acontecimientos‚ÄĚ, sostiene Riocreux que cita numerosos ejemplos en su libro. Al mismo tiempo advierte: “No hay que demonizar a los periodistas”.

Seg√ļn ella, los periodistas lo hacen “por una buena raz√≥n, porque juzgan que deben ir en el sentido de la historia”, concretamente, en el de un “progresismo blando”.

Lo periodistas temen sobre todo incitar al p√ļblico a tener “malos pensamientos”. Por ejemplo, alentar a la gente a votar por candidatos populistas. Esto es lo que se impone a ellos como una “responsabilidad moral” que est√° por encima del empe√Īo de dar cuenta de lo real, de ser lo m√°s fiel posible a los hechos, en definitiva, de su compromiso con lo verdadero.

Ingrid Riocreux, diploma de Estado en Letras Modernas y autora en 2016 de “Lenguaje de los medios”, concedi√≥ la siguiente entrevista a Radio Francia Internacional.

RFI. Usted no se muestra muy entusiasta con la lucha declarada de los medios contra las noticias falsas (fake news). ¬ŅPor qu√©?

Cuando surge un nuevo concepto, como en este caso, uno tiende a pensar que la razón es que está evocando una nueva realidad. Sin embargo el término fake news, que se ha impuesto recientemente en el lenguaje mediático, designa fenómenos que han existido desde siempre. Es más, antes teníamos un vocabulario más variado para referirnos a ello: mentira, difamación, suposición, etc. Esas palabras bastarían para poner en duda la veracidad completa o parcial de las informaciones. Entonces, de entrada, el término de fake news me parece sospechoso. Me parece que tiene, sobre todo, una carga ideológica.

El País
El País

¬ŅEn qu√© sentido?

Porque permite condenar de manera relativamente f√°cil informaciones que son objeto de cuestionamientos ideol√≥gicos. Los medios van a decir que tal persona que niega el calentamiento global, y es por tanto ‚Äúclim√°tico esc√©ptica‚ÄĚ, se ha especializado en propagar fake news. Esto permite presentar a esa persona, que tiene una forma de pensamiento no autorizada, como propensa a enunciar informaciones falsas. Se nos invita por tanto a considerar que todo lo que ella dice es falso; no se va a examinar en detalle si en su discurso tambi√©n hay informaciones interesantes y elementos que podr√≠an motivar la reflexi√≥n. Se rechaza todo en bloque.

En su libro “Los mercaderes de las noticias, ensayo sobre las pulsiones totalitarias de los medios”, usted tambi√©n se refiere a la dificultad para diferenciar lo verdadero de lo falso.

S√≠, √©se es el segundo punto. Me parece muy peligroso encerrar a las personas en la idea de que hay informaciones verdaderas e informaciones falsas. Porque las personas comunes y corrientes como yo no tenemos ning√ļn medio para verificar esas informaciones. Tarde o temprano estamos obligados a tener confianza en lo que nos dicen. Por eso, en lugar de decir que algo es ‘verdadero’ o ‘falso’, yo sugiero estar atentos a la manera en que se enuncian los hechos. Porque se puede afirmar algo perfectamente verdadero, completamente cierto, pero decirlo de tal manera que se orienta su recepci√≥n por parte de la audiencia. Esto es lo que me parece m√°s peligroso.

¬ŅPiensa usted que en el debate p√ļblico hoy en Francia nadie dice realmente lo que piensa, lo que tiene en el fondo del coraz√≥n, porque teme ser acusado de ‚Äúderrape medi√°tico‚ÄĚ (d√©rapage en franc√©s)?

S√≠. El problema es que actualmente el ‚Äútribunal medi√°tico‚ÄĚ es m√°s r√°pido que la justicia en dictar una sentencia. Un gran temor pesa sobre el discurso p√ļblico: ser condenado por una frase o una expresi√≥n, terminar desacreditado a causa de una palabra. Esto explica por qu√© el discurso p√ļblico est√° completamente minado. Hoy existe una presi√≥n permanente, impl√≠cita, un temor constante a la acusaci√≥n de derrape medi√°tico. Si esto ocurre, la persona debe dar marcha atr√°s. Todo esto es un proceso propio a un tribunal no oficial pero que existe en este momento en los medios y que es perfectamente visible.

Usted dice que ese tribunal medi√°tico es ‚Äúabsolutamente aterrador‚ÄĚ. ¬ŅPor qu√©?

Porque los medios pueden condenar hoy a una persona por haber pronunciado palabras que la justicia, dentro de unos a√Īos, puede considerar legales. Culpable hoy ante los medios, pero inocente ma√Īana ante la justicia. El problema es que mientras dura el proceso, pueden pasar varios a√Īos y la opini√≥n habr√° olvidado el momento de la crisis desatada por el contenido concreto del derrape medi√°tico. El tribunal medi√°tico es amenazador y m√°s r√°pido. Por eso parece que la palabra p√ļblica est√° condicionada todo el tiempo.

uneac.org
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¬ŅEs lo que usted califica de tendencias totalitarias o neo-totalitarias?

Sí, en el sentido de que es una especie de cacería en manada. El problema de los periodistas, y por eso me interesé en un comienzo en el lenguaje mediático, es que estamos ante un lenguaje gregario. Es una especie de lenguaje propio a una comunidad, a un medio cerrado. Pienso que es muy inquietante que los periodistas que, en principio, deben estar atentos al mundo, a la escucha, que supuestamente deben contribuir a la apertura de nuestra manera de pensar, que deben ayudarnos para que cada uno se forme su propia idea sobre temas que ignoramos, que esos periodistas se comporten, al final de cuentas, como una comunidad cerrada.

¬ŅQu√© impacto tiene esto en el lenguaje medi√°tico?

A partir del momento en que tenemos este funcionamiento en circuito cerrado, tenemos una especie de contaminación de las palabras que es mantenida por la forma misma como se produce la información. Es bastante sorprendente constatar, por ejemplo, que numerosos periodistas no van a buscar las informaciones a la fuente, no se confrontan con el hecho mismo, sino que fabrican su discurso a partir del discurso que elaboran otros medios. Los periodistas están todo el tiempo escuchando a otros periodistas; están mucho más en contacto con los colegas que con la realidad.

“Los hechos han sido completamente desmentidos por mi opini√≥n”. Esta frase Xavier Gorce en uno de sus dibujos resalta la dificultad que tiene toda persona para aceptar que se ha equivocado, que las cosas no son como las predijo o quisiera que fueran. ¬ŅSe aplica esa f√≥rmula a los periodistas actuales?

Yo quisiera aclarar que no se debe demonizar a los periodistas
. En realidad, incluso cuando los periodistas deforman los hechos, incluso cuando el discurso medi√°tico deforma los hechos de manera consciente y concertada, es siempre por una ‚Äúbuena raz√≥n‚ÄĚ. Los periodistas siempre tienen en la mente la idea de que no hay que estimular el voto populista, por ejemplo. Est√°n convencidos de que no hay que darle justificaci√≥n a una ‘mala’ idea. A menudo cito el caso de una periodista que me dijo lo siguiente durante una de las primeras entrevistas que conced√≠ tras publicar mi primer libro: ‘Pero se√Īora Riocreux, usted entender√° que nosotros no podemos dejar que la gente tenga malos pensamientos’. El periodista est√° convencido de que tiene una responsabilidad moral y que √©sta prima sobre la necesidad de decir lo verdadero.

Seg√ļn usted, entonces, ¬Ņel punto de referencia de los periodistas no ser√≠a, pues, la realidad, los hechos, lo factual, sino esta presunta responsabilidad moral?

As√≠ es. El punto de referencia hoy de los periodistas es moral. Esto explica por qu√© viven en la anticipaci√≥n permanente de la recepci√≥n de la informaci√≥n. Est√°n siempre pendientes de la presunta reacci√≥n de la gente ante una informaci√≥n. En la medida en que toda esta presunta reacci√≥n de la opini√≥n, compuesta en √ļltimas de juicios morales, ejerce una enorme presi√≥n sobre el discurso medi√°tico, podemos decir que, en la pr√°ctica, la informaci√≥n est√° condicionada antes de ser producida.

trecebits.com
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Usted dec√≠a que los periodistas act√ļan motivados por una ‘buena’ raz√≥n. Pero, ¬Ņc√≥mo saben ellos que una raz√≥n es ‘buena’?

En el discurso mediático ha aflorado una especie de creencia que podemos calificar de religiosa. Es un discurso construido sobre la base de meras presuposiciones que son consideradas sin embargo como evidencias. Una de ellas es la creencia en el progreso. Recientemente en Francia hubo por ejemplo una evolución de los periodistas en cuanto a la PMA [procreación médica asistida] y la GPA [gestación subrogada o por sustitución].

¬ŅNo tiene usted la impresi√≥n de que en un primer momento, una mayor√≠a de periodistas en Francia estaba a favor de la PMA pero no de la GPA?

As√≠ es. Incluso la GPA, en un comienzo, los escandalizaba. Lo sorprendente es que paulatinamente, los periodistas fueron cambiando de opini√≥n por la influencia de los grupos de presi√≥n (lobby). √Čstos van modificando su discurso examinando lo que es admisible o no en la esfera medi√°tica. Los grupos de presi√≥n son capaces de ajustar su vocabulario a las expectativas de los periodistas para lograr ponerse en sinton√≠a con esta especie de progresismo blando, progresismo tranquilo, que es el pensamiento de base de los periodistas.

En efecto, el periodista cree en el progreso y quiere acompa√Īarlo pero no quiere ser el que trastorna las cosas, el que las anticipa, el que encabeza la revoluci√≥n. Por eso el periodista dir√° que “tal cosa ya ha sido legalizada en tal pa√≠s” mientras que en otro caso dir√°: “tal pa√≠s sigue practicando tal cosa”. En esta relaci√≥n con el tiempo, se parte del principio de que la historia tiene un sentido, como si estuvi√©ramos hablando de la realidad objetiva cuando, en realidad, estamos en presencia de una creencia irracional de tipo religiosa.

Para terminar, ¬Ņtiene usted alguna recomendaci√≥n para los ciudadanos que, a pesar de todo, tienen que recurrir a los medios para informarse?

Seguir el medio pero hacerlo de otra manera. Estar atento, como dije antes, a la manera en que los periodistas enuncian los hechos. Hay que practicar una desconfianza hacia los medios pero una especie de desconfianza sana, no global, no meter a todos los periodistas en el mismo saco. Una desconfianza fundada y rigurosa.

prensa.com
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