Internacional
El polémico discurso de Donald Trump muestra el nuevo rol de EEUU en la ONU y el mundo
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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La primera alocución del presidente Donald Trump en la ONU tuvo mucho ruido de sables pero también atisbos de una doctrina propia que podría transformar el papel de Estados Unidos en el mundo.

Un observador lo describi√≥ como una “tormenta de Twitter de 42 minutos” y otro dijo que era la versi√≥n “en esteroides del discurso sobre el ‘eje del mal"” del expresidente George W. Bush.

Pero en muchos aspectos, la primera aparición de Trump frente al estrado de mármol verde de la Asamblea General de Naciones Unidos fue todo lo que se esperaba del beligerante e iconoclasta empresario devenido político, y que nadie habría esperado de cualquiera de sus antecesores, anunciando un nuevo estilo del liderazgo en el escenario mundial.

La ret√≥rica de Trump, que calific√≥ al l√≠der norcoreano Kim Jong-un de “hombre cohete” en una “misi√≥n suicida”, fue bienvenida por sus simpatizantes, pero dej√≥ a sus aliados alrededor del mundo at√≥nitos ante el cambio que operado en la mayor potencia global.

M√°s all√° del estilo belicoso, Trump pidi√≥ un cambio de foco, haciendo ver que quiere desandar el camino avanzado en el √ļltimo medio siglo en materia de normas e instituciones internacionales y volver a la supremac√≠a del Estado-naci√≥n.

Su discurso mencion√≥ las palabras “soberano” y “soberan√≠a” 21 veces, un recurso mayormente usado en tiempos modernos por China para desviar las cr√≠ticas a su cerrado sistema, o por Rusia y Venezuela para denunciar una interferencia estadounidense en sus asuntos dom√©sticos.

Asistentes de Trump dicen que el llamado al fortalecimiento del Estado-nación no es un choque contra el multilateralismo per se, sino el rechazo a una globalización que diluye la voluntad de la gente.

Pero los aliados de Washington quedaron con la clara sensaci√≥n de que la doctrina de Trump de “Estados Unidos primero” significa solo Estados Unidos.

“En Estados Unidos, no buscamos imponerle nuestro modo de vida a nadie, pero en cambio dejamos que brille como un ejemplo para todos”, dijo Trump.

Atentos a crear una base intelectual para la visi√≥n del presidente sobre el mundo, altos asesores de Trump hab√≠an anunciado el discurso como “profundamente filos√≥fico”.

Para la Casa Blanca, esa idea es √ļtil para contrarrestar a los cr√≠ticos que consideran que Trump no tiene peso intelectual, y un comienzo para construir un legado ideol√≥gico que podr√≠a sobrevivir m√°s all√° de su presidencia.

Pero también refleja la continuada influencia de ideas nacionalistas en la Casa Blanca, incluso después de la partida del controversial asesor Steve Bannon.

El discurso de Trump mostró la influencia de asesores como Stephen Miller, quien tuvo un rol importante en su redacción, y que parece seguir los pasos del asesor de Barack Obama, Ben Rhodes, quien amasó importante poder detrás de la máquina de escribir.

Pero el establishment de la diplomacia estadounidense -para nada predispuesto a alabar al presidente- se√Īalaron varias contradicciones que cuestionan la creaci√≥n de una cohesionada “doctrina Trump”.

Aunque insistió en que Estados Unidos ya no se encarga de instalar democracias en otros países, Trump llamó a recuperar la democracia en Venezuela e Irán.

Hombre sin plan

Destrozó el acuerdo sobre el programa nuclear iraní, pero la Casa Blanca no ha ofrecido ninguna clara alternativa posible.

Funcionarios estadounidenses admiten privadamente que cualquier opción militar contra Corea del Norte sería potencialmente desastroso para aliados como Corea del Sur, al alcance del arsenal de armas químicas de Pyongyang.

“Luce como un hombre sin un plan”, dijo Thomas Wright, del Instituto Brookings. “Ser√° visto como d√©bil y sin direcci√≥n, y lleno de fanfarroner√≠a”.

Sobre todo, los críticos de Trump cuestionan si es posible retroceder el tiempo a concepciones que dominaban el mundo menos globalizado de principios del siglo XX.

“Soberan√≠a en nuestra era requiere fundamentalmente una cooperaci√≥n cercana con otras naciones y con fuertes instituciones internacionales, lo que el presidente Trump rechaza”, dijo el analista del Atlantic Council Barry Pavel, veterano de varios gobiernos republicanos y dem√≥cratas.

Ese pensamiento a√ļn persiste en muchos diplom√°ticos y militares, que en gran medida han continuado las viejas pr√°cticas a pesar de los nuevos inquilinos en la Casa Blanca.

Incluso miembros del círculo íntimo del mandatario, desde el secretario de Defensa James Mattis al vicepresidente Mike Pence, se han distanciado de los lados más afilados de la retórica de Trump, sin contradecirlo directamente.

Y por ahora, las palabras de Trump no se reflejan en los hechos. Acabó con el acuerdo comercial Transpacífico, pero a pesar de sus críticas no ha abandonado completamente el acuerdo de París sobre el clima ni dinamitado el tratado con Irán imponiendo nuevas sanciones.

Eso podría cambiar en los próximos meses si el equipo de Trump traslada discursos como el de la ONU en una estrategia formal de seguridad nacional.

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