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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Argentina, conocida por su tradición en consumo de carne vacuna, registra el menor índice de consumo por habitante en dos décadas, con 47,3 kilos por persona el último año, un 3,7% menos que el año anterior, debido a problemas climáticos que afectaron la producción ganadera. Esta situación ha elevado los precios de la carne vacuna, con un aumento promedio del 60%. A pesar de la baja en el consumo interno, las exportaciones argentinas de carne vacuna han aumentado en valor, compensando la reducción en volumen. En medio de esta situación, surge la controversia por la venta de carne de burro a precios accesibles, que agotó existencias en apenas un día y medio en la Patagonia, desafiando prejuicios culturales en torno a este alimento.

De acuerdo a un informe del sector, un trasandino ingirió 47,3 kilogramos de carne bovina en los últimos 12 meses. De 2009 data el máximo con 69,9 kilos. ¿Qué pasó con las exportaciones?

Argentina, país históricamente asociado a la carne vacuna en su identidad gastronómica, anotó el peor registro de consumo por habitante en las últimas dos décadas, mientras en la agenda de las redes sociales la venta de carne de burro, a un precio más accesible, encendió un intenso debate.

De acuerdo al último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo de carne bovina cayó a 47,3 kilos por argentino en los últimos 12 meses. La baja es del 3,7% interanual (equivalente a 1,8 kilos menos por persona) y consolida una tendencia descendente que contrasta con los niveles superiores a los 60 kilos hace 20 años. El máximo histórico de 69,9 kilos al año por habitante data de 2009.

En el primer trimestre de 2026, el consumo interno de carne roja totalizó 512,8 mil toneladas, lo que se traduce en una caída del 10% frente al mismo período de 2025. Al mismo tiempo, la industria frigorífica operó con menor actividad: en marzo se faenaron 1,029 millones de cabezas, ubicándose entre los niveles más bajos de las últimas décadas para ese mes.

Según Ciccra, el 2026 marca el menor nivel de hacienda disponible para faena en años. La explicación apunta al impacto acumulado de eventos climáticos extremos, como sequías prolongadas entre 2022 y 2024, seguidas por inundaciones en 2025. El fenómeno obligó a liquidar animales de forma anticipada, redujo el stock de vientres y afectó los índices de preñez, generando un efecto rezagado que actualmente limita la producción nacional.

En base a los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) entre marzo de 2025 y 2026, la carne vacuna registró un alza promedio superior al 60% en sus principales cortes.

El kilo de asado presentó la mayor variación interanual (68,9%), superando a la paleta (66,5%) y al cuadril (64,7%). En el extremo inferior de la muestra de cortes vacunos se ubicaron la carne molida y la nalga, con incrementos cercanos al 63%.

En comparación, el pollo entero mostró una dinámica de aumentos más moderada respecto a la carne roja, con un avance de “apenas” el 41,2%.

Carne argentina al mundo: menos cantidad, pero más ingresos

Respecto a exportaciones de carne vacuna, en febrero (último mes precisado en el informe) se alcanzaron 39,95 mil toneladas peso producto, con caídas del 8,4% mensual y del 1,7% interanual. Sin embargo, el fuerte incremento del precio promedio a 7.451 dólares por tonelada, un crecimiento del 30,2% anual, compensó la menor cantidad exportada. Los ingresos treparon a 297,69 millones de dólares, un 28% más que un año atrás, con un incremento absoluto de 65,21 millones.

De graficarlo en mapa, hubo una recuperación de envíos hacia China, Países Bajos, Chile y Canadá, mientras que cayeron las ventas a Estados Unidos, Israel y Alemania.

En el caso chileno, la baja de carne argentina fue especialmente marcada: las exportaciones de res se redujeron 41,2% interanual, con apenas 2.028 toneladas (2,4% del total), aunque parcialmente compensadas por un precio promedio más alto de 9.444 dólares por tonelada (un alza del 22,3% al comparar de forma anual).

En Chile, el menú proteico de la mesa diaria es diferente al de Argentina.

Según la Asociación de Exportadores de Carnes de Chile A.G., ChileCarne, en base a datos del Servicio Nacional de Aduanas (SNA) y del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el consumo per cápita de bovino es de 25,7 kilogramos por chileno, por debajo del pollo, que lidera el ranking y trepa a 35,7 kg. El cerdo reúne 20,5 y queda tercero entre las preferencias de los habitantes.

Polémica en Argentina por el consumo de carne de burro: se suma a jabalí, llama y guanaco

Mientras se conocían las cifras de carne vacuna, en Argentina irrumpió en la agenda pública el consumo de carne de burro, casi de nicho en la Patagonia.

Ante la crisis de la producción ovina en esa región del país, el productor rural Julio Cittadini propuso en diálogo con Infobae la comercialización de carne de burro, una experiencia piloto en la provincia de Chubut que fue un “éxito”.

Pese a que se esperaba que el stock durara una semana, el público agotó la mercadería en apenas un día y medio. El kilo ronda los 7.500 pesos argentinos (unos 4.800 pesos chilenos), casi un tercio de lo que cuesta el vacuno.

No obstante, Cittadini dijo que el mayor reto sigue siendo el prejuicio: “Para el argentino, la figura del burro como alimento es una barrera cultural que todavía tiene que levantar”.

En otra latitud, en el norte argentino persiste el consumo de llama, una carne extremadamente magra (entre 1% y 2% de grasa intramuscular), con alto contenido proteico, bajo colesterol y buena digestibilidad. Además, volviendo a la Patagonia, el guanaco forma parte de prácticas regionales históricas.

La carne de jabalí, considerada gourmet y de sabor intenso con especial interés para los embutidos, gana espacio en provincias como Mendoza, Córdoba, La Pampa y Buenos Aires, donde el animal es considerado una plaga, aunque con controles sanitarios estrictos por riesgos como la triquinosis.