Internacional
Lunes 15 abril de 2019 | Publicado a las 08:55 · Actualizado a las 09:09
¬ŅQu√© consecuencia tendr√≠a una eventual detenci√≥n de Juan Guaid√≥ en Venezuela?
Por Diego Vera
La información es de Deutsche Welle
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Muchos temen que Juan Guaidó sea encarcelado por el régimen chavista. Sobre todo desde que la Asamblea Nacional Constituyente, integrada completamente por fichas de la Revolución Bolivariana, despojó al diputado Guaidó de su inmunidad parlamentaria el pasado 2 de abril, respondiendo a una petición del Tribunal Supremo de Justicia, también alineado con Nicolás Maduro.

Esa corte pretende enjuiciarlo por ignorar ‚Äďen febrero‚Äď una orden que le prohib√≠a abandonar el pa√≠s mientras era investigado por usurpar las funciones del Ejecutivo. No es remota, en consecuencia, la posibilidad de que llegue a correr la suerte de su mentor, Leopoldo L√≥pez.

L√≠der de Voluntad Popular, percibido como el m√°s radical de los partidos antichavistas, L√≥pez est√° preso desde el 18 de febrero de 2014, tras ser acusado de haber propiciado las muertes ocurridas en el marco de las primeras grandes protestas antigubernamentales de aquel a√Īo.

“L√≥pez se entreg√≥ a las autoridades porque dec√≠a no tener nada que temer, pero alrededor de √©l hab√≠a un mill√≥n de personas y ninguna hizo nada para evitar que lo apresaran”, recuerda Juan Carlos Hidalgo, analista pol√≠tico del Instituto CATO, en Washington.

“Maduro sabe que entre sus opositores cunde una mezcla de miedo y pasividad”, agrega el experto, dejando en el aire la noci√≥n de que el antichavismo no ha sabido defender a sus dirigentes.

A los ojos de Ivo Hern√°ndez, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de M√ľnster, quien debe esmerarse en proteger a Guaid√≥ no es el venezolano de a pie, sino el Parlamento
. “Los legisladores que alegan ofrecerle resistencia a Maduro no actuaron con la celeridad y la coordinaci√≥n necesarias para hacer viable su Gobierno de transici√≥n‚ÄĚ.

Oportunidad dorada

Hern√°ndez pronostica que, si Guaid√≥ es detenido, otras fuerzas dentro del Parlamento podr√≠an aceptar sentarse a dialogar nuevamente con Maduro y medirse con √©l en las urnas, a sabiendas de que los nuevos comicios estar√≠an tan viciados como los de 2017 y 2018, porque Guaid√≥ no ha tenido “la oportunidad de reformar el sistema electoral venezolano de tal forma que cumpla con los est√°ndares de las democracias verdaderas”.

No faltar√°n los opositores “dispuestos a cohabitar con la dictadura de Maduro”, lamenta el catedr√°tico.

Ana Soliz, investigadora de la Universidad Helmut Schmidt de las Fuerzas Armadas Alemanas, prev√© dos escenarios a corto plazo: “Una detenci√≥n de Guaid√≥ podr√≠a atemorizar a√ļn m√°s a los antichavistas, convenci√©ndolos de que el poder de Maduro est√° intacto y de que nadie est√° a salvo de la represi√≥n. Pero semejante suceso tambi√©n podr√≠a darles un nuevo impulso a las protestas de calle y conseguir que se prolonguen tanto como las de 2014 o 2017, esta vez con apoyo de la diplomacia internacional”.

Para G√ľnther Maihold, subdirector de la Fundaci√≥n Ciencia y Pol√≠tica (SWP), de Berl√≠n, puede que una detenci√≥n de Guaid√≥ no desencadene reacci√≥n alguna.

“Y una consecuencia probable de que no ocurra nada es que los ciudadanos adversos al r√©gimen de Maduro se frustren nuevamente, pierdan la esperanza en la posibilidad de un cambio de r√©gimen y se desmovilicen. Por otro lado, no se puede descartar que la gente salga a protestar con m√°s firmeza porque tengan la impresi√≥n de que se les est√° robando una oportunidad dorada”, arguye.

“En ese caso, cabe preguntarse si, por s√≠ solas, las manifestaciones multitudinarias ser√≠an suficientes para conseguir la liberaci√≥n de Guaid√≥
o para propiciar la anhelada transici√≥n hacia la democracia. Yo no veo tambalear a la √©lite chavista ni veo grietas en su alianza con las fuerzas de seguridad del Estado. Lo que s√≠ veo es que, desde hace semanas, las formas de resistencia promovidas por Guaid√≥ no exhiben una nueva calidad, a pesar de que los venezolanos est√°n hartos de las estrecheces que los agobian”, esgrime el subdirector del SWP.

A la espera de ayuda

“En lugar de limitarse a congregarse en las calles, ¬Ņpor qu√© no se forman cercos de ciudadanos en torno a los cuarteles para presionar a los militares, que son actores centrales de la pol√≠tica local? Ese tipo de actos ir√≠a m√°s all√° de la movilizaci√≥n y entrar√≠a en el √°mbito de la desobediencia civil. Eso podr√≠a catalizar sucesos que den paso a una nueva din√°mica”, dice Maihold.

A su juicio, es muy problemático que muchos de quienes depositaron su confianza en Guaidó apuesten a que la comunidad internacional derroque a Maduro.

“La ilusi√≥n de que Estados Unidos o una alianza de pa√≠ses les va a quitar a Maduro de encima se convirti√≥, m√°s bien, en el flanco d√©bil de Guaid√≥”, enfatiza Maihold.

Hidalgo, el experto en asuntos latinoamericanos del Instituto CATO de Washington, comparte esa opini√≥n. Pero el profesor Hern√°ndez, de la Universidad de M√ľnster, disiente: “La soluci√≥n de la crisis venezolana no est√° ni en manos del r√©gimen ni en las de sus opositores, porque el problema ha adquirido una dimensi√≥n geopol√≠tica que trasciende a ambos bandos”.

Hernández critica, eso sí, que Maduro haya recibido un apoyo formal e informal más efectivo de sus aliados que Guaidó de los países que lo reconocen, exceptuando a Estados Unidos.

“Eso se debe a que las democracias est√°n supeditadas a los dict√°menes de la Organizaci√≥n de las Naciones Unidas, que son extraordinariamente lentos. Est√° por verse si esas democracias se posicionar√≠an de una manera m√°s concreta y decisiva para defender al presidente encargado de Venezuela”, acota, pues “hasta ahora no lo han hecho”.

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