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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La carta privada del rey Carlos III revela su profundo vínculo con su labrador retriever, Harvey, vendido en una subasta en Londres por 656 libras esterlinas. En la misiva, Carlos expresó su pesar por la muerte de Harvey en 1987, recordándolo como un "compañero espléndido". El perro fue separado de Carlos y Lady Diana debido a que la princesa consideraba que olía mal. Tras ser cuidado por el teniente coronel Phillip Creasy, Harvey fue sacrificado por vejez, decisión apoyada por el rey. La carta muestra el afecto de Carlos por Harvey y su conexión con la naturaleza, vinculada al amor por los animales de la reina Isabel II. Harvey adaptó bien a su nuevo hogar, aunque seguía con sus travesuras, como arruinar parterres.

Una carta privada del rey Carlos III, que permaneció fuera del ojo público durante casi 40 años, volvió a poner sobre la mesa el profundo vínculo que el soberano inglés mantuvo con su labrador retriever, Harvey.

El documento, escrito en papel con membrete del Palacio de Kensington, formaba parte de un archivo que Chiswick Auctions vendió recientemente en una subasta realizada en Londres. El lote alcanzó las 656 libras esterlinas, cerca de 760 euros.

En la misiva, citada por The Telegraph, el entonces príncipe de Gales expresó su pesar por la muerte del animal, ocurrida en diciembre de 1987. Carlos describió a Harvey como “un compañero espléndido” y recordó que el perro lograba hacerlo reír “mucho con sus divertidas travesuras”.

El labrador acompañó al futuro rey en varios viajes de pesca entre finales de la década de 1970 y comienzos de los años 80. Sin embargo, en 1984, Carlos decidió dejarlo al cuidado del teniente coronel Phillip Creasy, administrador financiero de los Príncipes de Gales.

Según la biógrafa Penny Junor, en su libro The Firm, esa decisión tuvo relación con los desacuerdos entre Carlos y Diana. La princesa habría considerado que Harvey “olía demasiado mal”, lo que terminó alejando al perro de la residencia principal.

La carta del rey Carlos por la muerte de su perro

Años más tarde, Creasy tomó la compleja decisión de aplicar la eutanasia al animal, que ya se encontraba anciano. En la carta que ahora salió a la luz, el rey Carlos reconoció el dolor de ese momento, aunque también validó la determinación.

“Tenías toda la razón al tomar esta decisión, aunque siempre sea una decisión desesperada”, escribió el monarca.

En el mismo texto, Carlos agradeció a la familia Creasy por haber cuidado a Harvey durante sus últimos años. “Me alegra mucho que todos lo quisieran tanto”, añadió, antes de referirse al labrador como “un viejo y fiel amigo”.

El soberano también expresó gratitud al teniente coronel y a su esposa por “su gran amabilidad al aceptar cuidarlo” y por asegurarle “una jubilación tranquila lejos de esas húmedas perreras”.

La carta no solo muestra el afecto que Carlos sentía por Harvey, sino que también confirma la relación especial que el rey ha mantenido durante años con los animales y la naturaleza. Se trata de una pasión que muchos vinculan con su madre, la reina Isabel II, conocida por su amor por los perros y los caballos.

Entre los documentos del archivo vendido también apareció una nota de Creasy, donde relató cómo Harvey se adaptó rápidamente a su nuevo hogar. Eso sí, el perro no dejó del todo atrás sus travesuras: arruinaba parterres y destrozaba huertos.

Carlos respondió con humor ante esos problemas. “Si de verdad puedes tolerar sus hábitos antisociales, y por favor dime si te incomoda, me alegra que lo encuentres un compañero entretenido”, escribió.

La frase deja ver que, pese a la distancia física, el entonces príncipe nunca dejó de preocuparse por Harvey. Casi cuatro décadas después, la carta vuelve a revelar una faceta más íntima del rey Carlos: la de un hombre que sufrió la partida de un perro al que consideró mucho más que una mascota.