En 1996, el divorcio entre Carlos III y Diana de Gales fue muy complejo. Diana buscaba conservar su título y tener control sobre sus hijos, sin embargo, el actual rey de Inglaterra no lo haría fácil para ella. Aquí están algunos de los detalles del proceso, que no se contaron en la serie The Crown.

La historia del mundo contemporáneo está marcada por el papel histórico de la familia real británica, mientras que los diarios y revistas de los 90, por el divorcio del entonces príncipe Carlos y Diana de Gales.

En solo unos días, Carlos será coronado como el rey de Inglaterra, cargo que asumió en septiembre pasado, cuando su madre, la reina Isabel, falleció a los 96 años.

Su papel como figura pública implica que existan registros desde su nacimiento, su juventud, los alocados viajes a Brasil, su amor por Camilla Parker Bowles, futura reina de Inglaterra, y el matrimonio y divorcio con Diana de Gales, la madre de sus hijos.

Mucho se conoce de uno de los divorcios más tormentosos de la realeza mundial, uno que estuvo expuesto públicamente y que destrozaba a una de las mujeres más queridas del mundo.

Un claro ejemplo de cómo se desarrolló esta separación se muestra en la serie The Crown, que sigue la vida de los miembros de la Familia Real más famosa del mundo.

Sin embargo, hay algunos detalles que no se cuentan en la serie y que muy pocos conocen: los secretos del divorcio del rey y la princesa de corazones.

El camino al divorcio de Diana y Carlos

En 1981, Diana Spencer, a sus cortos 20 años, protagonizó un cuento de hadas que pronto se transformaría para ella en una pesadilla.

El 29 de julio, en pleno verano de Londres, se unió en matrimonio al futuro rey de Inglaterra y se transformó en la princesa de Gales.

Con un vaporoso vestido blanco, caminó frente a las cámaras que transmitían su boda al mundo, donde todos seguían con atención cada uno de los momentos del enlace.

La misma atención que mantendrían los siguientes 11 años, cuando a ojos del mundo se vio cómo la pareja se distanciaba, a pesar de que tuvieron dos hijos en ese periodo.

Como Diana lo diría en las semanas previas al anuncio de su divorcio, el matrimonio que conformaba con Carlos era “de 3” y el mundo sabía que Camilla era la tercera en cuestión.

Aunque eso no impidió que todos se sorprendieran cuando el primer ministro británico, John Major, anunciara en 1992, en la Cámara de los Comunes, que Carlos y Diana decidieron separarse, con la comprensión y tristeza de la reina y su marido, Felipe de Edimburgo, destacó Elle.

Pasaron 4 años para que el cuento de hadas de Diana y Carlos se desmoronara por completo. Luego de que se filtraran a la prensa los romances que ambos mantuvieron por separado, fue la misma reina Isabel quien les recomendó el divorcio, en diciembre de 1995.

Meses más tarde, se concretaría un acuerdo que no estuvo exento de polémicas y secretos, marcando el primer divorcio de un futuro monarca de la corona británica y que Diana ya no sería reina, consignó Infobae.

Un divorcio con algunos secretos

Para que el divorcio se lograra concretar, la princesa Diana solicitó que se cumplieran algunos puntos, cuyo desarrollo no se describió a cabalidad en la serie de Netflix, The Crown.

Mujer Hoy señaló que la princesa Diana se quedó con parte de la fortuna de Carlos, quien incluso tuvo que pedirle dinero a su madre, la reina Isabel II, para poder pagar en efectivo la suma solicitada por ella.

Otro detalle es que Diana pidió quedarse con la colección de joyas que había acumulado durante los años que estuvo con Carlos, en su calidad de princesa.

Esto le fue permitido y obtuvo todo, a excepción de la tiara Cambridge Lover, un regalo que le había hecho la reina Isabel y que ahora es la tiara favorita de la princesa Kate.

Sin embargo, las peticiones más importantes para la princesa eran solo 3: mantener su status de princesa; su hogar en el palacio de Kensington, en Londres; y participar en todas las decisiones relacionadas con William y Harry, sobre todo las que se referían a su educación.

Aunque logró mucho, Diana perdió su título real, lo que significaba que en el futuro tendría que hacer una reverencia ante Carlos y sus hijos.

Sin embargo, William le realizó una promesa que Paul Burrel, su ex mayordomo, contó en su libro A Royal Duty, donde indica: “Ella me contó cómo William se había sentado junto ella una noche, cuando estaba molesta por la pérdida del título; la rodeó con sus brazos y dijo: ‘No te preocupes, mamá. Yo te lo devolveré cuando sea rey’”, destacó Hola!.

Lo que Diana nunca dejó

Aunque el divorcio distanció definitivamente a Diana y Carlos, hay cosas que la princesa mantuvo y que pocos entendían.

Por ejemplo, nunca dejó de compartir su oficina con Carlos, en el palacio de Saint James, donde iba a pasar su media jornada laboral junto a Jane Atckinson, una de sus colaboradoras.

Así como también su implicación social, lo que la llevó a mantener el título de princesa gracias a John Major, el primer ministro de la época. Tiempo después Tony Blair también vería en ella una forma de mejorar el interés del país, a través de su popularidad y estima social entre los británicos, destacó Mujer Hoy.

El 28 de febrero de 1996, Carlos y Diana firmaron su divorcio. Carlos continuaría con su eterno romance con Camilla Parker-Bowles, mientras que Diana fallecería un año más tarde, el 31 de agosto de 1997, en el puente del Alma en París, Francia.