TV y Espectáculo
Domingo 26 mayo de 2019 | Publicado a las 13:15
Cirugías, embarazos y una farsa: la actual vida de las célebres "lesbianas" rusas de t.A.T.u.
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Corría el año 2002 cuando un polémico videoclip con una pegajosa canción comenzó a tomarse los canales de música. Se trataba de All The Things She Said, una melodía pop que se tomaba las listas musicales, mientras algunos la censuraban por su contenido considerado demasiado provocador.

Lena Katina y Julia Vólkova eran las voces de t.A.T.u., un dúo ruso que alcanzó la fama mundial por presentar explícitamente la supuesta homosexualidad de sus integrantes. Besos, caricias y toqueteos en público y en sus videoclips coronaban la puesta en escena de dos chicas que apenas se empinaban hacia los 18 años y se reconocían ante el mundo -aunque sin nunca decirlo explícitamente- como una pareja de lesbianas.

Su video más emblemático –All The Things She Said (Todas las cosas que ella dice)- contaba el romance de dos jóvenes escolares que se besaban bajo la lluvia ante una multitud de miradas inquisidoras de adultos. Un poco el reflejo de lo que pasaba afuera, pues recibían a diario miles de críticas en los medios de comunicación y en las calles, lo que reforzaba su postura de rebeldía y defensa del “amor libre” que era admirada por el público adolescente.

Si bien ayudaron a muchos jóvenes a salir del closet, la verdad es que ellas sólo eran una creación de la industria con un fin netamente comercial. Su artífice fue el psicólogo infantil Iván Shapovalov, quien dejó esa disciplina para dedicarse a la producción musical.

En 1999, Iván descubrió el éxito del porno con temática lésbica y decidió sacarle provecho. Fue así como tras hacer un casting a más de 500 niñas, escogió a Lena y Yulia -de entonces 15 años- como las chicas perfectas para dar forma a su plan, tal como recoge el diario español El País.

En una entrevista que la pelirroja Lena dio en 2011 a la revista The Caravan explicó cómo se suscitaron las cosas. “Un día estábamos ensayando e Iván dijo: ‘Me falta algo… van a besarse. Nosotras nos morimos de la risa: ‘Sí, claro’. Iván se pone serio: ‘Vamos, a trabajar’. Yulia se me acerca y yo me siento extraña, pero a la vez curiosa. En ese momento Iván se convirtió en una autoridad y sus experimentos se resumían en una frase: ‘Hagan lo que yo diga’. Por ejemplo, le pedía a Yulia que se desabrochase el cinturón o que me pasase la mano por debajo de la camiseta”.

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Por su parte, Yulia, contó que Iván las hizo ver una cinta sueca de temática lésbica ‘Fucking Åmål’ para que se inspiraran. “Pensó que era una idea genial, así que lo discutimos y decidimos ‘¡Lo intentaremos!’, un montón de chicas y chicos de aproximadamente 14 y 15 años están interesados en probar diferentes cosas, entonces nosotras tuvimos un sentimiento parecido en ese tiempo. Yo tuve una experiencia con una chica y he tenido enamoramientos por chicas anteriormente”.

Además, para Lena, luego comenzó a convertirse en una especie de diversión. “Escandalizar a la gente y observar sus reacciones se volvió un juego divertido. Iván construyó cierta aura de misterio a nuestro alrededor: nos prohibió conceder entrevistas y si interactuábamos con periodistas debíamos responder con monosílabos o con ambigüedad. Tampoco nos dejaba salir”, dijo la mujer.

En otra entrevista con Daily Best, la pelirroja indicó que ella lo veía “como hacer un personaje en una película. Nunca he sido lesbiana, nunca me ha atraído una chica. Tuve mis dudas, porque estaba fingiendo ser algo que no soy, pero luego pensé que si podía ayudar a otras personas que sí lo eran, por qué no”.

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El declive

El éxito del dúo comenzó a decantar -recuerda El País- con su presentación en el festival Eurovisión en 2003, donde se presentaron con poleras con el número 1 impreso convencidas de que ganarían. Sin embargo, tras un pobre show en el que se notó que no se prepararon lo suficiente, resultaron terceras. Ese mismo año despidieron a Ivan Shapovalov, a quien acusaban de quedarse con la mayor parte de sus ganancias.

No obstante, lo que marcó el fin del dúo fue el embarazo de Yulia en 2004, lo que significó una decepción para miles de fans y por lo mismo se vieron obligadas a emitir un comunicado al respecto. “Muchos de nuestros fans de orientaciones sexuales alternativas sienten que les hemos mentido o les hemos traicionado. No es así. Nunca hemos hecho tal cosa y siempre hemos defendido el amor sin barreras”.

Después de eso, nunca más se mostraron cariñosas en público y pese a que siguieron sacando singles, el éxito no fue el mismo. El dúo se disolvió en 2009. Luego, tuvieron un breve reencuentro en 2014 cuando actuaron en los Juegos Olímpicos de Sochi, donde terminaron enemistadas y nunca más volvieron a hablarse.

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El vuelco de Yulia

Aunque por muchos años se besó en público con una mujer y defendía la bandera de la diversidad sexual afirmando incluso que se sentía orgullosa de ayudar a muchos jóvenes homosexuales a sentirse aceptados, en 2014 Yulia emitió unas polémicas declaraciones más cercanas a la homofobia en un programa de TV llamado Detector de Mentiras.

En esa oportunidad la mujer afirmó que no soportaría tener un hijo gay, porque “un hombre de verdad tiene que ser un hombre de verdad” y “Dios creó al hombre para la procreación, es su naturaleza. El hombre está para proveer y ser fuerte, no aceptaré a un hijo gay”.

Sin embargo, para ella no es lo mismo cuando se trata de dos mujeres. “Estéticamente es mucho más bonito que dos hombres besándose o agarrados de la mano. Pero quiero aclarar que no estoy en contra de los gays, es sólo que quiero que mi hijo sea un hombre de verdad y no un marica. Aunque creo que ser gay sigue siendo mejor que ser un asesino, un ladrón o un drogadicto”, señaló, para rematar con un: “Tengo muchos amigos gays”.

Si bien Yulia hoy sigue haciendo una carrera musical, su éxito ni su voz son el mismo. En 2012 tuvo que ser operada de un cáncer de tiroides que dañó sus cuerdas vocales.

Su rostro tampoco es igual pero no tanto por el paso del tiempo, pues sólo tiene 34 años, sino que debido a que se ha sometido a varias cirugías estéticas que la hacen parecer otra persona.

Julia tiene dos hijos, una niña de 14 y un niño de 11.

En tanto, Lena también continúa su carrera musical e incluso publicó un disco en español en 2016, aprovechando que tenía muchos fans en Sudamérica, especialmente en Argentina y Chile.

A diferencia de Julia, Katina se ha mostrado defensora de la comunidad LGBTI. “Todos somos personas muy diferentes y debemos celebrar nuestras diferencias. No debemos estar en silencio cuando vemos esta agresión intolerante hacia la comunidad LGBT”, dijo en el festival internacional Queerfest en San Petersburgo.

De hecho, tras las declaraciones de Julia respecto a que no aceptaría a un hijo gay, Lena señaló en redes sociales: “¡Hola a todos! He estado viendo varios mensajes en las últimas horas en relación a mi opinión sobre la comunidad LGBT y mi religión. Puedo decir una cosa: Dios nos enseña a vivir con amor, a ser tolerantes y a no juzgar a otras personas. Y es lo que yo hago. El amor es el amor y es una sensación maravillosa y creo que todo el mundo debería ser libre de amar a quien quiera y de estar con quien quiera pasar el resto de su vida”.

Lena está casada desde 2013 con el músico esloveno Sash Kuzma con quien tuvo un hijo que hoy tiene 4 años.

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