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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La alta volatilidad en el mercado del gas, agravada por los conflictos en Medio Oriente, ha impactado a Europa y Asia. La guerra entre EEUU e Irán afectó la refinería de gas licuado en Qatar, elevando los precios globales. En Chile, la Asociación de Empresas de Gas Natural asegura tener flexibilidad operativa y diversificación en sus importaciones, combinando gasoductos con Argentina y GNL de distintos orígenes. Los contratos a mediano y largo plazo, vinculados al indicador Henry Hub de EEUU, ofrecen estabilidad.

Sumado a los altos precios del petróleo, otro elemento energético que ha sufrido una importante volatilidad ha sido el gas, cuyo impacto se ha sentido especialmente en zonas de Europa y Asia.

En este sentido, el presidente ejecutivo de la Asociación de Empresas de Gas Natural (AGN) de Chile, Carlos Cortés, salió a calmar las aguas y afirmar que el sector posee una “flexibilidad operativa ante un escenario de alta volatilidad” como el visto ahora por la guerra en Medio Oriente, pudiendo mitigar las alzas “bruscas” de corto plazo.

Alta volatilidad en el mercado del gas

Los ataques de Estados Unidos (EEUU) e Israel sobre Irán, con la consecuente respuesta del país persa, ha elevado la incertidumbre en los mercados energéticos globales, y en el caso del gas, el conflicto golpeado la principal refinería de gas licuado del mundo, Ras Laffan, en Qatar -uno de los países más importantes en este mercado-.

Esto ha disparado los precios internacionales del recurso energético (por sobre el 78% en el caso de los precios del gas natural europeo según Trading Economics), clave para la calefacción de hogares pero también el transporte y desarrollo de diversas industrias.

Ahora bien, desde el gremio AGN recordaron que Chile combina importaciones de este tipo mediante gasoductos binacionales con Argentina, que representan cerca del 60% de importaciones, junto con cargueros de gas natural licuado (GNL) de distintos países y que llegan a los terminales de regasificación en Quintero y Mejillones.

En el caso del GNL, el abastecimiento se sustenta mayormente por contratos de mediano y largo plazo, muchos de ellos vinculados al indicador Henry Hub de EEUU.

El anterior indicador hace referencia a un centro de distribución de gas en Luisiana y que cuyo precio del gas es de referencia tanto para el país norteamericano como el mundo.

“Este origen dual del aprovisionamiento chileno de gas otorga flexibilidad operativa ante un escenario de alta volatilidad”, dijo Cortés, agregando que “a diferencia de otros mercados altamente expuestos al precio spot, Chile cuenta con contratos de mediano y largo plazo y con una matriz de orígenes diversificada, lo que mitiga la exposición chilena a movimientos bruscos de corto plazo”.

También desde el gremio destacaron que existe un alto nivel de inventarios de gas natural y que la programación de arribos para nuevos cargamentos ya está establecido.

Con todo, el ejecutivo reconoció que “Chile no es ajeno a la dinámica internacional”, pero que “la integración regional, la diversificación de fuentes y los contratos de mediano y largo plazo nos permiten enfrentar escenarios externos complejos con mayor resiliencia”.