Tecnología
Martes 18 febrero de 2020 | Publicado a las 09:00
Biohacking: la tendencia que "mejora" el cuerpo humano con dispositivos
Por Denisse Charpentier
La información es de Agence France-Presse
visitas

Con un escalpelo, Vladislav Zaitsev hace una incisi√≥n entre el dedo √≠ndice y el pulgar del paciente e introduce un peque√Īo cilindro de vidrio: un chip subcut√°neo que le permitir√° abrir la puerta de su oficina.

“Decid√≠ hacerlo hace mucho tiempo”, cuenta con una sonrisa el paciente, Alex√©i Rautkin, un programador inform√°tico de 24 a√Īos. “Es pr√°ctico y de alguna manera es algo √ļnico: nadie m√°s lo tiene”.

Vladislav Zaitsev y Alex√©i Rautkin forman parte de los adeptos rusos del “biohacking”, un movimiento iniciado en Silicon Valley que consiste en “mejorar” el cuerpo humano introduciendo dispositivos.

Unos se implantan artefactos tecnológicos para facilitarse la vida, otros imponen al cuerpo un control exhaustivo con la esperanza de vivir más tiempo y algunos optan por la terapia génica.

Todavía son pocos en Rusia, pero los foros de internet, las conferencias y las empresas especializadas en el tema se están multiplicando.

Vladislav Zaitsev, un programador de 28 a√Īos, aprendi√≥ de forma autodidacta a implantar chips en el cuerpo humano, tras no conseguir terminar la carrera de medicina.

Vladislav Zaitsev | Dimitar DILKOFF | AFP
Vladislav Zaitsev | Dimitar DILKOFF | AFP

En 2015 capt√≥ la atenci√≥n internacional al implantarse el chip de su tarjeta del metro de Mosc√ļ. Para conseguirlo diluy√≥ la tarjeta en acetona para recuperar el chip, que cubri√≥ con silicona, antes de introducirlo en el dorso de una mano. Film√≥ el procedimiento y lo divulg√≥ en YouTube.

El disco, algo m√°s peque√Īo que una moneda de cinco c√©ntimos de euro, todav√≠a se ve pero ha dejado de funcionar como tal: Zaitsev lo ha reprogramado con los datos de su tarjeta bancaria. Para divertirse con sus amigos, tambi√©n se implant√≥ imanes bajo la punta de los dedos.

“Me gustan las cosas que tienen un impacto real, como el implante de chips”, explica el joven, que estima que unos 1.000 rusos cuentan con este tipo de dispositivos.

La mayor√≠a posee una versi√≥n subcut√°nea de su tarjeta de acceso a la oficina, algunos se han implantado una br√ļjula que vibra cuando giran hacia el norte. “Me gusta la idea de ampliar las capacidades del cuerpo humano”, a√Īade Zaitsev.

En otros países se implantan chips para hacer arrancar los automóviles, encender los teléfonos, ordenadores o impresoras, controlar la temperatura y almacenar información médica. Algunos magos profesionales los usan para las actuaciones. Un mecanismo que suscita preocupación por el riesgo de vigilancia y piratería.

Algunos chips han sido aprobados para un uso humano, pero los que utiliza Zaitsev están destinados a los veterinarios. Son fabricados en Taiwán y los compra por internet a un precio de 500 rublos (7 euros, 8 dólares).

En su peque√Īo apartamento, cobra 2.000 rublos (28 euros, 30 d√≥lares) por el implante de un chip poco m√°s grande que un grano de arroz. Afirma haber efectuado unas cincuenta operaciones. El “cliente t√≠pico es un geek”, o sea una persona fascinada por lo √ļltimo en tecnolog√≠a, agrega. “La mayor√≠a son hombres de 35 a√Īos o menos”.

Chip implantable | Youtube
Chip implantable | Youtube

Vida eterna

Otros quieren m√°s que el simple implante de un dispositivo. Para Stanislav Skakun, el objetivo es prolongar la vida, potencialmente hasta el infinito: es el transhumanismo, que aboga y prev√© la emergencia de un “hiperhumano” casi inmortal.

“Todav√≠a no he encontrado un chip √ļtil para prolongar la vida”, cont√≥ este empresario de 36 a√Īos que acude regularmente a una cl√≠nica privada para hacerse an√°lisis de sangre cuyos resultados determinar√°n su estilo de vida.

Forma parte de una rutina que se ha impuesto hace cinco a√Īos. Mide cientos de marcadores bioqu√≠micos y consume a diario una cantidad de vitaminas y de suplementos alimenticios.

Stanislav Skakun se niega a revelar la dieta, pero asegura que los suplementos contienen yodo, vitamina D, magnesio y probióticos.

También se somete a análisis genéticos para identificar cualquier factor de riesgo hereditario, evaluar el colesterol y la glucosa, la densidad ósea o el nivel de la hormona del estrés (cortisol).

“Durante los √ļltimos cinco a√Īos, mi edad biol√≥gica no ha cambiado”, cree este hombre de penetrantes ojos azules que dice que espera vivir lo suficiente para ver c√≥mo los progresos cient√≠ficos prolongar√°n considerablemente la esperanza de vida.

“Si derrotamos el c√°ncer, el Alzheimer y las enfermedades cardiovasculares, habremos superado casi todas las causas de mortalidad”, considera.

Una idea propia de los partidarios del transhumanismo, como el controvertido geront√≥logo brit√°nico Aubrey de Gray, quien asegura que pronto los humanos solo morir√°n de muertes violentas. Por ahora el r√©cord hist√≥rico conocido de longevidad es de 122 a√Īos.

Tijeras moleculares

En esta b√ļsqueda de la vida eterna, algunos biohackers se interesan por la terapia g√©nica, uno de los campos m√°s prometedores de la investigaci√≥n m√©dica.

El biohacker estadounidense Josiah Zayner caus√≥ sensaci√≥n en 2017 al transmitir en directo un intento de modificar su genoma mediante “tijeras moleculares” Crispr.

Esta herramienta revolucionaria inventada en 2012 simplifica las técnicas de modificación del ADN. Se ha utilizado con éxito para tratar una enfermedad genética de la sangre, la drepanocitosis.

Pero las autoridades m√©dicas y la Administraci√≥n de Alimentos y Medicamentos advierten contra el uso de tijeras en kits DiY (do it yourself, hazlo t√ļ mismo) puestos a disposici√≥n del p√ļblico.

A menudo cortan al lado del gen deseado, provocando mutaciones inesperadas, explica Kiran Musunuru, profesor de gen√©tica de la Universidad de Pensilvania: “Es muy f√°cil de hacer si no te importan las consecuencias”.

Los biohackers est√°n en lo cierto cuando afirman que, en teor√≠a, el envejecimiento puede ralentizarse, incluso bloquearse, afirma el bi√≥logo ruso Maxim Skulachev, especialista en longevidad de la Universidad p√ļblica de Mosc√ļ.

“Creemos que el envejecimiento es, de una forma u otra, como un programa en nuestro genoma”, dice este investigador, y “la √ļnica forma de luchar contra el envejecimiento es romper este programa, piratearlo de alg√ļn modo”.

De esta manera, las enfermedades relacionadas con la edad y el c√°ncer podr√≠an combatirse, agrega el cient√≠fico, que asegura que vivir hasta los 100 a√Īos puede convertirse en una norma. Pero tambi√©n predice que las personas muy ancianas desarrollar√°n problemas de salud a√ļn desconocidos.

El problema con los biohackers es que quieren ir “demasiado r√°pido”, agrega Maxim Skulachev, cuyo equipo busca un medicamento que pueda actuar en el proceso del envejecimiento gen√©tico.

“Por el momento, no hay tecnolog√≠a para romper este programa y desde este punto de vista (…) los biohackers se hacen ilusiones”.

“Sacarse el m√°ximo partido”

Es un tema de sue√Īos y tambi√©n de d√≥lares. En su nueva empresa Biodata, Stanislav Skakun propone an√°lisis m√©dicos a 150.000 rublos (2.140 euros, 2.320 d√≥lares) para un estudio completo. Sus clientes son principalmente altos ejecutivos y empresarios.

Algunos de los m√°s ricos pagan hasta 250.000 rublos al a√Īo para acceder a un club deportivo moscovita apodado “laboratorio de biohacking”.

El club, inaugurado el a√Īo pasado bajo el lema “S√°cate el m√°ximo partido”, est√° en la planta 58 de un rascacielos en “Moskva-City”, el distrito financiero de la capital rusa. Los miembros son “directores de empresas o altos ejecutivos”, explica su fundador Artiom Vasiliev.

El joven de 29 a√Īos se lanz√≥ en la “ciencia del deporte” despu√©s de una carrera de alto nivel como atleta. Detr√°s de √©l, en una cinta de correr, un miembro del club se pone una m√°scara que analizar√° el aire exhalado.

Pasados unos minutos, el instrumento le muestra cuándo su entrenamiento ha sido más eficaz. Más tarde entrará a una habitación enfriada con nitrógeno líquido, que le ayuda a recuperarse del esfuerzo.

A pesar de su entusiasmo, Vasiliev duda de que vaya a vivir cientos de a√Īos. “M√°s bien creo que puedes vivir 100, 115 a√Īos o 120 a√Īos pero vivirlos de una buena manera”.

Tendencias Ahora