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Miércoles 26 junio de 2019 | Publicado a las 08:45
Próximo objetivo: que más mujeres lleguen a la astronomía chilena
Por Bernardita Villa
La información es de Agence France-Presse
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Chile se ha ganado el t√≠tulo de capital mundial de la astronom√≠a por la cantidad de telescopios instalados en su famoso desierto de Atacama, el m√°s √°rido del planeta, pero todav√≠a no ha cerrado la brecha de la equidad en este sector que la cultura popular ve como “un mundo de hombres”.

Este es el tab√ļ que se han propuesto derribar ocho cient√≠ficas -referentes femeninos en astronom√≠a, ingenier√≠a, inform√°tica y f√≠sica- con la campa√Īa PROVOCA, destinada a romper estereotipos y recordar a las estudiantes que pueden llegar tan lejos como se propongan.

“Estamos muy rezagados no solo a nivel mundial sino a nivel latinoamericano” en la presencia de la mujer en carreras STEM (ciencia, tecnolog√≠a, ingenier√≠a y matem√°ticas), dice a la agencia de noticias AFP Paulina Bocaz, directora de esta campa√Īa que promueve AUI/NRAO, el socio estadounidense de ALMA, un consorcio de observatorios de Europa, Estados Unidos y Jap√≥n, propietario del mayor radiotelescopio del mundo en Atacama.

A pesar de que la matr√≠cula de mujeres en la educaci√≥n superior ha aumentado considerablemente en la √ļltima d√©cada -el 54,5% de los matriculados en carreras t√©cnicas de nivel superior en 2018 eran mujeres, seg√ļn el ministerio de Educaci√≥n-, Chile era en 2015 el pa√≠s latinoamericano con menor proporci√≥n de mujeres graduadas de educaci√≥n universitaria en carreras STEM, con un 18%, seg√ļn un estudio de Unesco.

Aunque esta brecha no es exclusiva de Chile, se hace lacerante en la capital mundial de la astronomía. Los chilenos tienen derecho al 10% del tiempo de observación en los telescopios instalados en el norte del país, que representan el 45% de la capacidad instalada de observación del mundo. Cuando concluya la construcción de los telescopios Magallanes Gigante y el Extremadamente Grande (ELT por sus siglas en inglés) dicha capacidad llegará al 75%.

Esta proliferaci√≥n de oportunidades ha supuesto un boom de vocaciones en el campo de la astrof√≠sica en los √ļltimos a√Īos en el pa√≠s, recuerda Bocaz, quien considera que es necesario “aprovechar” esta puerta de entrada para “encantar e inspirar” a m√°s mujeres, incluido en ALMA, donde solo el 15% de los 280 trabajadores son mujeres.

Falta de modelos

Para Mar√≠a Teresa Ruiz, la pionera de la astronom√≠a chilena, la “falta de validaci√≥n social” de las carreras cient√≠ficas y “la falta de modelos a seguir” son las principales barreras para la mujer en este campo, junto a la maternidad.

“A una ni√Īa hay que mostrarle mujeres que hacen ciencia pero que han tenido una vida entretenida”, que “pueden ser cient√≠ficas pero adem√°s son madres, tienen familia amigos y una vida social”, dice Ruiz, de 72 a√Īos, a AFP en el sal√≥n de su casa, flanqueada por innumerables obras art√≠sticas suyas.

“Hoy en d√≠a, no hay ninguna justificaci√≥n para que una mujer que quiera ser astr√≥noma (no lo sea) y lo haga estupendo“, dice la descubridora de una supernova en el momento de explotar, as√≠ como de dos nebulosas planetarias, que fue la primera mujer en obtener un doctorado en astrof√≠sica en la prestigiosa Universidad de Princeton (EEUU) y ha sido premio de L’Oreal/Unesco a Mujeres en Ciencia.

De ah√≠ que Bocaz justifique una campa√Īa destinada a fomentar el “cambio cultural” en plena ola feminista del #MeToo. En 9 v√≠deos (#PROVOCAConciencia) ocho cient√≠ficas hablan con alumnas para echar abajo los estereotipos que apunta Ruiz y dejar claro que “hombres y mujeres somos diferentes y gracias a nuestras diferencias enriquecemos este mundo”.

Una de ellas es la astrónoma italiana Violette Impellizzeri, de ALMA, una de las artífices de la primera imagen de un agujero negro, o la mexicana Laura Gómez.

Y es que si “t√ļ no lo ves en una persona de carne y hueso es muy dif√≠cil que puedas pensar que es posible y que puedas aspirar a eso”, dice Bocaz.

Doble esfuerzo

Adem√°s del g√©nero, el origen social, los ingresos o la etnia, as√≠ como los “sesgos impl√≠citos” (prejuicios a la hora de la selecci√≥n en entrevistas de empleo) son obst√°culos a las aspiraciones de una estudiante o de una candidata a un trabajo.

Soledad Fuica, de 40 a√Īos, lo sabe bien. Procedente del sur de Chile y de origen humilde, tuvo que luchar contra los prejuicios del entorno familiar y de algunos profesores que le dec√≠an que “le estaba haciendo perder el cupo a un hombre que iba a mantener a su familia”.

“Te tienden a minimizar y todo te cuesta el doble”, dice esta ingeniera electr√≥nica que durante m√°s de ocho a√Īos fue la √ļnica mujer del equipo inform√°tico de ALMA.

Daniela Barrientos, de 25 a√Īos, estudiante de mag√≠ster en astronom√≠a de la Universidad de Chile no ha vivido esos obst√°culos pero siente que “por ser mujer tienes que estar pendiente de m√°s cosas”, como no ser marginada por tus pares y tus profesores.

Teresa Paneque, de 21 a√Īos, estudiante tambi√©n de mag√≠ster, cree que la presencia de m√°s mujeres y minor√≠as en la astronom√≠a pasa por “pol√≠ticas p√ļblicas”, aunque se atreve a vaticinar que en 10 a√Īos las cosas ser√°n diferentes: “Somos tan buenas que no nos pueden decir que no y nos necesitan, porque se necesita mirar un problema con diversas miradas”, concluye.

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