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Lunes 16 septiembre de 2019 | Publicado a las 11:33
El "paco nazi"
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El caso del suboficial de Carabineros en retiro, conocido como el ‚Äúpaco nazi‚ÄĚ, y de otros 14 polic√≠as uniformados que han recibido duras condenas de los Tribunales de Justicia por reiterados tormentos y crueles apremios ileg√≠timos, obliga a la sociedad chilena a reflexionar nuevamente acerca de porqu√© ocurren hechos que nos averg√ľenzan o deben avergonzar como pa√≠s.

M√°s a√ļn, estas condenas exigen una revisi√≥n de los procedimientos en la propia instituci√≥n policial, de c√≥mo fue posible que uno de los procesados, formalizado por delitos grav√≠simos como el de torturas en la misma unidad policial donde se debe servir a la comunidad, pueda ir como muestran las im√°genes, con a lo menos tres veh√≠culos radio patrullas a pedir un compromiso matrimonial y luego en las excusas por el abuso se diga que tiene ‚Äúirreprochable‚ÄĚ hoja de servicios.

A√ļn m√°s, se ha informado en medios de comunicaci√≥n que el suboficial conocido como ‚Äúpaco nazi‚ÄĚ fue indagado en una investigaci√≥n realizada por organismos competentes, por su responsabilidad en la desaparici√≥n del joven mapuche Jos√© Huenante, sucedida el a√Īo 2005, en Puerto Montt.

Estas situaciones siembran un grave descrédito hacia los mecanismos internos de Carabineros, ya que no puede ser puesto en duda que el respeto a la dignidad de la persona es la base inamovible de la gobernabilidad democrática y, en consecuencia, del comportamiento policial.

Estos hechos condenables dejan la duda respecto de si en el seno de las unidades policiales queda a√ļn un esp√≠ritu corporativo y autoritario, instruido y adquirido en la dictadura, que oculta conductas indebidas e ilegales que no se han superado.¬†

El desafío es lograr como permanente la voluntad de sancionar las prácticas deleznables, torcidas y deshonestas, y finalmente, limpiar la institución de individuos que delinquen torturando a personas indefensas, manchando el uniforme con sus delitos, apoyándose en cómplices que no cumplen con su deber de denunciar y/o castigar esas acciones.

La violencia policial es un hábito perverso, un cáncer que socava su labor y enfrenta a sus efectivos con la comunidad, los aleja de ella y favorece a los hampones que ante el descrédito policial que priva a la institución de apoyo social, pueden actuar fácilmente.

La labor de Carabineros es dar eficacia al Derecho y resulta obvio que esa misión no se cumple violando el Estado de Derecho.

Por eso, los mandos institucionales no pueden vacilar. Cualquier actitud corporativa es nefasta. Las pr√°cticas de atropellos y, peor a√ļn, de torturas en contra de las personas deben ser dr√°sticamente sancionadas. Aqu√≠ no se trata de ser duro o blando, aqu√≠ se juega la legitimidad de una instituci√≥n esencial en democracia.

Camilo Escalona Medina
Ex Presidente del Senado

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