Recientemente, un grupo de investigadores de la Universidad Católica dio cuenta del hallazgo de un clúster sísmico persistente bajo Santiago de Chile.
En concreto, corresponde a un conjunto de sismos de baja magnitud que fueron documentados en un área específica por un periodo que puede ser breve o prolongado y que no provienen de un sismo principal más grande.
En total se identificaron 1.389 sismos organizados en familias de eventos casi idénticos bajo el sector sur de la capital, a unos 20 y 30 kilómetros de profundidad.
Para entender qué significa el hallazgo y si podría ser preocupante para la población, BioBioChile conversó con Cristian Farías, geofísico y profesor asociado de la Universidad Católica de Temuco.
¿Qué implica el hallazgo de un clúster sísmico bajo el suelo de Santiago?
¿Qué es un clúster sísmico y por qué este hallazgo bajo Santiago llamó la atención de los investigadores?
R: Un clúster sísmico es una zona donde ocurren sismos y generalmente le llamamos clúster porque como que tiene pinta de nube, como que está ahí, como que están concentrados los sismos en una zona, no se esparcen mucho. Y si bien tienen variabilidad en cuanto al tamaño, igual hay varios que son relativamente parecidos, como que la fuente es parecida en definitiva.
Se ven tanto en los volcanes y las fallas superficiales que aparecen en distintos lugares del país. ¿Y por qué llama tanto la atención de los investigadores en Santiago? Bueno, una porque es en Santiago. La otra es porque miraron los datos que existían y aplicaron técnicas más nuevas para poder detectar eventos que de pronto cuesta pillar porque son eventos chicos.
Y ahí fueron apareciendo estos sismos, que eran como más de 1.300 en unos cuantos años, pero como en un mismo lugar y más o menos repetitivos. Entonces llama la atención porque significa que tienes una zona de falla donde siempre están generándose sismos, nada muy grande, pero sí están ahí.
¿En qué se diferencia este grupo de sismos de un enjambre común o de las réplicas de un temblor más grande?
R: La diferencia de este grupo tiene que ver mucho con el tiempo y con la forma en que se generan. En una falla, como uno podría esperar ahí o en un clúster que se va generando a través de los años, tiene sismos que van apareciendo de manera esporádica en el tiempo, pero que se mantienen en el tiempo. Entonces no es que de pronto tengas una gran concentración; a veces sí, a veces no, a veces más constante. Depende un poco de cómo sea la dinámica del lugar.
Un enjambre es otra cosa. Un enjambre es una seguidilla de sismos que ocurren en un tiempo relativamente acotado, días, semanas a lo mucho, digámoslo. Y que siguen ocurriendo siempre bastante seguido y que tienen magnitudes que son parecidas entre sí, como que son puros sismos parecidos, pero ocurren en un tiempo acotado.
Las réplicas de un sismo grande son lo que viene después de un sismo importante y de ahí empiezan a ir decayendo en el tiempo; como que las más fuertes son las del principio normalmente y, mientras más tiempo va pasando, empiezan a ser cada vez más chicas en magnitud y también van siendo cada vez más espaciadas en el tiempo, como que ya no pasan tanto.
¿Que se hayan detectado 1.389 sismos de baja magnitud bajo la capital es algo preocupante?
R: No necesariamente. No es que te preocupe por sí solo; te muestra que tienes una zona activa, pero hay varias zonas activas en el país. Quizá no las estamos mirando tanto en general, y aplicando técnicas nuevas quizá podríamos detectar muchos más sismos en varias zonas.
Piensa que en un volcán podemos tener más de 11.000 sismos detectados en diez años. De hecho, lo hemos hecho. Tenemos ese nivel de sismicidad que ocurre, pero sismicidad de tamaño chico, baja magnitud, y responde a otro fenómeno que es el de los fluidos moviéndose en una zona volcánica de fallas activas. Pero acá tendríamos potencialmente una falla activa que no hemos entendido muy bien y que está generando sismos. Entonces tendríamos que mirar el detalle de qué significa, cuán grande puede ser.
Hay harto que estudiar más todavía por la zona, pero claro, no es como que te esté vislumbrando un escenario de un sismo mucho más grande como en Santiago. No es lo que sale de los datos que hay hasta ahora.
¿Qué puede explicar que estos movimientos se estén concentrando justo en una zona específica y a esa profundidad bajo Santiago?
R: Podrían ser fluidos que se están moviendo, aunque 20 kilómetros puede ser un poco mucho, digámoslo; fallas activas que están ahí en esa zona que no llegan a la superficie, entonces las podemos ver como en superficie, pero que están ahí abajo y que podrían estar teniendo su actividad y que nos mostrarían estos sismos. Habría que estudiar un poco más para ver qué otra cosa puede ser, pero son potenciales ideas que están ahí y estoy seguro de que los investigadores están haciendo esa misma pregunta acerca de cuál es la naturaleza mucho más en detalle.
Así que, son sismos que no te están diciendo que hay un terremoto grande inminente en Santiago, ni mucho menos. Eso no es lo que está pasando, sino que están encontrando una fuente sísmica que antes no estaba muy bien entendida.
Para la gente que vive en la capital, ¿qué es lo más importante que debería entender de este hallazgo?
R: Son varias cosas. Por un lado, que tiembla más de lo que uno cree en Santiago; aunque sean sismos chicos, no te indican que vayas a tener uno gigante, pero te muestra que estás en una zona sísmica bastante activa en general, aunque sean sismos de baja magnitud, que básicamente la gente casi no los siente, pero están ahí, son relevantes, hay que estudiarlos y todo lo demás; que estas técnicas que se están usando ahora permiten entender mucho mejor lo que pasa bajo nuestros pies y que no las teníamos hasta hace unos cuantos años, así que es importante volver a mirar nuestros datos.
Lo otro es que, para poder detectar este tipo de sismos y también para poder construir mejor los escenarios de sismos en fallas superficiales, como una falla de San Ramón, por ejemplo, u otras fallas superficiales que hay en el país, pienso en una como la de Pichilemu, la de Marga Marga, en Viña del Mar, por ejemplo, es supernecesario que la red sismológica del país se fortalezca y se renueve.
Hoy cumple con su objetivo inicial, que es detectar la sismicidad del país, sobre todo la que tiene más potencial de hacernos daño; sismos de grandes magnitudes y que se dan sobre todo en la costa. Tenemos una muy buena red para eso, pero Chile es un lugar donde se generan muchísimos sismos en lugares muy distintos y que comprender por qué y qué significa para todo lo que nosotros hacemos también es relevante y para eso necesitamos mejores datos, mejor cobertura, más instrumentos.
Chile es de clase mundial en cuanto a la generación de sismos; Chile debería ser de clase mundial en cuanto a sus redes, en cuanto a cómo se prepara, en cuanto a básicamente todo lo que hace en torno a los sismos. Y si bien la red sismológica del país es buena, no hay duda, tenemos que estar un paso más allá, sin duda, a la vanguardia del mundo y ahí tenemos que meterle más inversión. Hay que renovar la red y ojalá esa renovación venga también con un sistema de alerta temprana para sismos.