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Soberanía (qué tontería)
Publicado por: Christian Leal
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Una de las cosas más maravillosas del mundo digital es que en él no existen fronteras.

Puedo estar escribiendo este texto en Chile para que se publique en un servidor de Estados Unidos y sea le√≠do en Espa√Īa, al tiempo que ingreso a eBay de Reino Unido para para comprar un producto de Rusia, con el dinero que me pagaron por un trabajo free-lance para alguien en Jap√≥n, mientras miro por videochat desnudarse a una chica de Tailandia.

Si el adagio es que en internet nadie sabe que eres un perro, también nadie sabe dónde estás. Ni le interesa.

De ahí que aquel revuelo producido este jueves por la decisión de La Haya de declararse competente para estudiar la solicitud boliviana de negociar con nuestro país una salida al mar (que por cierto, tiene tanta gravedad como que el cura del barrio se sienta con la atribución de pedirme que arregle mis problemas con el vecino), sea no sólo irrelevante, sino absurda.

Y también algo penosa.

En Bolivia los ni√Īos aprenden desde la escuela sobre el abuso de Chile, que no s√≥lo les quit√≥ parte de su pa√≠s, sino que los “encerr√≥” en sus fronteras mediterr√°neas conden√°ndolos al subdesarrollo. Para ellos, nosotros somos los √ļnicos culpables de sus penurias, e incluso han adornado su pa√≠s con murales y estatuas donde aseguran que alg√ļn d√≠a volver√°n al mar “matando rotos chilenos”.

Así no vamos a llegar a ninguna parte...

Así no vamos a llegar a ninguna parte...

Por su parte, en Chile nuestros ni√Īos aprenden que fueron Per√ļ y Bolivia quienes trataron de pasarse de listos y que nosotros gloriosamente los vencimos gracias al sacrificio de Prat cuando la contienda era desigual. Por lo regular omitimos que eso tambi√©n nos dio p√°bulo para arrasar Lima -saqueando su patrimonio, matando a sus hombres y violando sus mujeres- y a burlarnos a perpetuidad de ambos pueblos por considerarlos seres inferiores.

(Porque a los argentinos también les tenemos mala, pero a ellos se nos hace desafiarlos).

136 a√Īos han transcurrido y es vergonzoso lo poco que hemos avanzado… como humanos. All√≠ donde los europeos pudieron forjar una comunidad a s√≥lo medio siglo de intentar estrangularse unos a otros, y donde los estadounidenses crearon una poderosa alianza con Jap√≥n tras ser atacados a mansalva -e incinerarles dos ciudades en represalia- nosotros ni siquiera sostenemos relaciones diplom√°ticas oficiales.

Si estamos así de estancados es porque tanto Chile como Bolivia seguimos mirándonos con la mentalidad del siglo XIX. Con la importancia del territorio físico. Con el crecimiento basado en la explotación de recursos naturales.

En el siglo XXI en cambio, en la era de la econom√≠a digital, poco importa tu nacionalidad, tu lugar de residencia o incluso si tienes una oficina donde trabajar. El valor lo tiene el conocimiento, la colaboraci√≥n (como bien han demostrado los grupos Open Source que crearon algo tan poderoso como Linux, sobre el que hoy se basa el sistema Android de Google) y sobre todo que puedes tener √©xito con la mezcla adecuada de ideas, pasi√≥n, tenacidad, talento e ingenio, incluso si s√≥lo tienes tu garage para comenzar (¬ŅHP, Amazon o Apple, anyone?).

He visto muchos argumentos sobre que no defender nuestro mar es olvidar el sacrificio de los chilenos que murieron en la Guerra del Pac√≠fico. Pero, ¬Ņa qui√©n benefici√≥ realmente esa guerra? ¬ŅNo fue acaso una lucha en defensa de los intereses empresariales que -para variar- fue peleada por ciudadanos pobres a los que su resultado benefici√≥ en poco o nada? (ir√≥nicamente, s√≥lo 24 a√Īos m√°s tarde, el mismo Ej√©rcito chileno masacrar√≠a a quienes se quedaron trabajando en las salitreras de Iquique que hab√≠amos ‘ganado’, mientras exig√≠an condiciones laborales dignas).

Algo similar ocurre con nuestro muy sobrevalorado concepto de “soberan√≠a“. Nuestros padres de la patria -O’Higgins, Carrera y Rodr√≠guez- dieron su vida (en realidad, se mataron entre ellos) por lo que en la √©poca en que vivieron era necesario hacer: independizarnos de un gobierno ejercido a 10.000 kil√≥metros de distancia por un sujeto cuya corona le hab√≠a sido arrebatada por Napole√≥n y jam√°s hab√≠a visitado nuestras tierras ni ten√≠a inter√©s en nuestras necesidades.

(Y les estamos tan agradecidos, que cada a√Īo nos dedicamos a hincharnos comiendo y tomando durante una semana en honor a ellos).

No era de extra√Īar que entonces anhel√°ramos nuestra autodeterminaci√≥n, pero hoy, con comunicaciones satelitales instant√°neas, sociedades an√≥nimas y outsourcing, poco importa desde d√≥nde nos gobiernan. Cuando estuve en Aruba, le pregunt√© a un taxista si le molestaba ser s√ļbdito de un pa√≠s que se encontraba a 8.000 kil√≥metros de distancia. “No. Estamos muy bien con Holanda. Tengo pasaporte holand√©s, con √©l soy bien visto en cualquier parte del mundo, tengo beneficios para vivir y estamos a salvo de aquel loco del frente”.

(Se refería a Maduro en Venezuela, a sólo 26 kilómetros frente a la isla).

Francamente, a m√≠ no me importar√≠a volver a ser parte de un reino. Si me dan a elegir, quiz√° no de Espa√Īa. Creo que los ingleses son m√°s convenientes. Dinamarca tampoco estar√≠a mal si seguimos vitrineando. O quiz√° forjar una commonwealth con otras naciones, vecinas o no. Lamentablemente, la calidad de nuestros pol√≠ticos y las abismantes diferencias en nuestras econom√≠as, hacen inviable una comunidad latinoamericana como la europea (que ya tiene bastantes problemas con los excesos pasados de Grecia).

Pónganle la bandera que quieran. Ya no es relevante.

¬ŅBolivia quiere mar? Honestamente, creo que eso es algo que deber√≠an decidir los habitantes de las tierras que ser√≠an eventualmente cedidas (arique√Īos, probablemente), no quienes vivimos a m√°s de 1.000 kil√≥metros de distancia. Quiz√° le ayudar√≠a a los bolivianos a convencerse de que los l√≠mites no est√°n en una playa, sino en sus cabezas.

Quizá nos ayudaría a nosotros a no sentirnos tan grandes por tener una costa que, al paso que está siendo explotada y contaminada, tiene fecha de caducidad.

Jorge Gonz√°lez lo expres√≥ con incre√≠ble sabidur√≠a cuando ten√≠a apenas 20 a√Īos, y hablaba de c√≥mo las grandes potencias “se sonr√≠en cuando ven que tenemos veintitantas banderitas cada cual m√°s orgullosa de su soberan√≠a [qu√© tonter√≠a], dividir es debilitar“.

A medida que el transporte y las comunicaciones avanzan, el ser humano ha pasado de establecerse en tribus a ciudades, luego a naciones, hoy, t√≠midamente en comunidades y el pr√≥ximo paso es inevitablemente una √ļnica sociedad globalizada.

¬ŅEsta discusi√≥n sigue valiendo la pena?

Christian F. Leal Reyes
Periodista
Director de BioBioChile

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