No es para tirar manteca al techo, ni festejar alborozadamente por un triunfo en la primera ronda del Abierto de Tenis de los Estados Unidos para juveniles. Tampoco es para decir que ya está listo el sucesor de las recientes (y ahora dan la sensación de tan lejanas…) hazañas tenísticas de Marcelo Ríos, Nicolás Massú y Fernando González…Pero Christian Garín, de él se trata, permite, al menos, encender una vela y esperar que el milagro finalmente se cumpla.
¿Cual milagro?. El que le entregue una vez más al tenis chileno una figura, un jugador que convoque, un competidor a nivel mundial, como lo han sido los antes mencionados. Fue un placer verlo entrar a la cancha número 15 en el complejo tenístico Billie Jean King, ubicado en Flushing Meadows Corona Park, la sede del Abierto de Tenis de los Estados Unidos. Christian arribó a ese debut ante el joven norteamericano Alexias Haliban casi sin entrenar y menos, con nivel competitivo.
Una traicionera gripe en Canadá le impidió avanzar en el torneo Grado A de aquel país en el que apenas alcanzó a jugar un partido, el del debut, que se consumó en derrota. No tuvo fuerzas para jugar y además, debió ser internado en una clínica para rehabilitarlo con antibióticos y suero. Tres días dijo el médico que lo atendió, tres días de reposo le firmó en la receta. Christián duró dos. En la tercera jornada apuntada para la recuperación decidió volver a Estados Unidos, después de haber trabajado en Miami haciendo una pretemporada para adaptarse al calor y las canchas rápidas de Canadá y luego el US Open. El viaje a Canadá fue accidentado. El retorno a Estados Unidos lo ubicó entrenando en National Tennis Center tres días antes de su debut en el cuadro principal.
Su desempeño fue de un alto nivel. Christián tiene 16 años, edad de desarrollo físico y mental. Su rival 18 y con antecedentes en el profesionalismo, zurdo y apoyado por todo el gerenciamiento de la Asociación de Tenis de los Estados Unidos (USTA) con presencia en la cancha.
Garín le dio para que tenga, como solía decirse en el barrio. Devoluciones atinadas, servicios ganadores y una derecha que dejará huella. Puso lo que había que poner, es decir, ganas de jugar, de presentarse, de no perder la chance, más allá de no encontrarse al ciento por ciento.
Garín cree que se recuperará con tenis. Para nosotros testigos de su segundo triunfo en un torneo de esta categoría (el primero fue en Wimbledon donde llegó hasta segunda ronda) se abre una luz al final del túnel. Le vaya como le vaya aquí, mostró un plus: quiere ser protagonista. Y no pone excusas.
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