Notas
Medidas frente al recurso h√≠drico en Chile… Es tiempo de acci√≥n
Publicado por: Ximena Abogabir
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Buena coincidencia: comenzamos el 2012 con dos trabajos de construcción de consensos absolutamente pertinentes y complementarios.

En enero se present√≥ el resultado de dos comisiones que trabajaron sobre la matriz energ√©tica y, recientemente, la Asociaci√≥n Nacional de Empresas de Servicios Sanitarios y CIPMA lanzaron el documento ‚ÄúAgua y Medio Ambiente ¬ŅCu√°les son los desaf√≠os y oportunidades para una gesti√≥n m√°s sostenible, justa y transparente del recurso h√≠drico?‚ÄĚ, resultado de un debate intersectorial.

Existe sinergia entre este documento y el referido a la energía: mal que mal para desalar agua de mar, una opción considerada como la panacea por muchos, se requiere mucha energía. Y para generar hidroelectricidad, se necesita agua predecible y abundante.

El primer consenso detectado sobre el recurso h√≠drico enfatiza la urgencia de tomar medidas que, junto con responder a la actual sequ√≠a, aborden un problema estructural que est√° amenazando, no s√≥lo el recurso para consumo humano y para actividades productivas, sino que para los servicios ecosist√©micos en general y a los modos de vida de grupos poblacionales, tales como peque√Īos agricultores y comunidades ind√≠genas.

El documento consigna que la disponibilidad de agua est√° bajo la media para el 60% de la poblaci√≥n de Chile y afecta a la producci√≥n del 70% del PIB. Sin embargo, ni la opini√≥n p√ļblica ni el Gobierno parecen estar reaccionando con la profundidad y la velocidad que la situaci√≥n amerita.

El segundo consenso se refiere a la obsolescencia, precariedad e incoherencia de la actual institucionalidad, fragmentada en 18 distintas reparticiones p√ļblicas, a menudo con posiciones contradictorias. Se consider√≥ que el sistema de registro de los derechos de agua es insuficiente; las organizaciones de usuarios son precarias; el mercado es opaco y favorece a las grandes empresas; el C√≥digo de Aguas requiere ser reformado, entre varios desaf√≠os detectados. Todo ello redunda en la creciente disociaci√≥n entre la seguridad jur√≠dica del t√≠tulo y la inseguridad h√≠drica.

Existi√≥ un cuestionamiento a la transparencia en la asignaci√≥n de derechos de aprovechamiento del recurso, as√≠ como de los mecanismos de gobernabilidad, calificados de ‚Äúextrema debilidad‚ÄĚ por los participantes, aludiendo a que s√≥lo existen 51 Juntas de Vigilancia establecidas (el r√≠o Loa, por ejemplo, no cuenta con una), cuya fragilidad se ha visto demostrada en los recientes conflictos entre regantes generados por la actual sequ√≠a.

Sobre los actores privados, el sector agrícola, representado por la Sociedad Nacional de Agricultura, queda como el villano de la película, por su negativa a sentarse a la mesa y participar en el debate, a pesar de representar el 78% del consumo del recurso y tener un amplio espacio para mejorar en el uso eficiente del recurso.

La Gran Miner√≠a, si bien siempre se√Īalada con el dedo por su magnitud, representa a nivel nacional s√≥lo el 4% de la disponibilidad, aunque concentrada en los lugares m√°s √°ridos donde compite por el recurso con las comunidades originarias, pero muestra la mayor capacidad de innovaci√≥n, inversi√≥n y uso eficiente del agua. Por su parte, se reconoce que el gremio sanitario enfrenta el gran desaf√≠o de promover una cultura del uso responsable y abordar las p√©rdidas del recurso.

Un obstáculo identificado por todos los actores participantes es la falta de información completa, coherente y adecuada a la diversidad geográfica de las cuencas. Claramente, por la variabilidad climática chilena, los promedios y las cifras agregadas no sirven. Los participantes constataron la falta general de información sobre las aguas subterráneas y su interacción con las aguas superficiales.

Tampoco existe suficiente información sobre la calidad del recurso. Poco probable es que el Estado pueda generar información en el corto plazo, pero sí se puede recolectar toda la disponible, incluyendo las líneas de base presentada al Sistema de Evaluación Ambiental, e invitar a las comunidades a aportar su percepción de los cambios experimentados en el período reciente así como sus conocimientos ancestrales sobre el comportamiento hidrológico.

Algunos comentaron que el documento era pesimista. Sin embargo, en el contexto de cambio climático, sólo puede esperarse la agudización de la situación, de modo que es preferible un tono pesimista que nos mueva a la acción, que un optimismo desinformado.

Los datos son contundentes y las evidencias ya son una realidad, por lo que sólo cabe innovar. Se requieren soluciones del siglo XXI y comenzar por las que ya están consensuadas. Otras, por ejemplo, el debate de los glaciares, tendrán que seguir esperando.

Ximena Abogabir
Presidenta Ejecutiva de Casa de la Paz, periodista y miembro del Consejo Nacional asesor del programa de peque√Īos Subsidios del PNUD (Naciones Unidas). En el pasado fue miembro del Consejo Consultivo Nacional y del Metropolitano de CONAMA, Presidenta del Consejo de las Am√©ricas y Consultora de Unicef.
Desde el a√Īo 2002 a la fecha integra la Comisi√≥n Verificadora de Conducta Responsable, organizada por la Asociaci√≥n de Industriales Qu√≠micos.

URL CORTA: http://rbb.cl/2f7t
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