El informe técnico de los expertos de la FIFA, hecho público hace dos semanas, hace que la candidatura ibérica acuda con confianza a la elección del Mundial-2018, el jueves en Zúrich, aunque Inglaterra y Rusia también llegan fuertes a la batalla final.
España y Portugal es la candidatura que necesitará menos inversión en estadios (1.472 millones de euros), aunque el hecho de que uno de ellos organizase el Mundial de 1982, le coloca en desventaja frente a Inglaterra, que lo recibió en 1966, y Rusia, que no lo tuvo nunca.
Tampoco le favoreció el presunto pacto, aireado por la prensa inglesa, con Qatar, que compite por el Mundial de 2022, para pasarse votos.
Uno de los obstáculos que España y Portugal deben superar es la crisis económica que ambos países padecen en la actualidad.
“Todos los países están sufriendo esta situación. Nosotros nos presentamos para 2018. No podemos pensar que en 2018 vamos a seguir en esta situación”, afirmó recientemente Gilberto Madail, presidente de la federación portuguesa.
Blatter, tras el Mundial de 2022, organizado entre Japón y Corea del Sur, rechazó la posibilidad de otro Mundial conjunto, pero España y Portugal se defienden diciendo que están unidos por carretera y tren, al contrario que las dos naciones asiáticas, y tienen la misma moneda, el euro.
“Hay una gran cooperación entre España y Portugal. Estamos seguros que la necesaria coordinación a nivel de Estado, ante la eventualidad de que la Copa del Mundo venga a la Península Ibérica, está absolutamente asegurada”, afirmó en su visita a estos dos países el chileno Harold Mayne Nichols, que encabezó la expedición de inspectores de la FIFA.
Otra de los obstáculos que debe superar España y Portugal para convencer a la mayoría de los 22 miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA que votarán el sábado son los temores respecto a la seguridad, debido a los atentados de ETA o de grupos islamistas.
“Tenemos unas excelentes infraestructuras y somos dos países con una gran coordinación en materia de seguridad”, afirmó el ministro de Interior de España, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El proyecto ibérico prevé 18 ciudades, dos de ellas portuguesas (Lisboa y Oporto). El partido inaugural y la final serían en España, mientras que Portugal albergaría una semifinal y el partido por el tercer puesto.
España y Portugal tienen cuatro votos asegurados de los 22 (de los tres miembros sudamericanos del comité y del propio Ángel María Villar, presidente de la federación española).
El objetivo es convencer a los miembros del comité, después de los dos intentos de Madrid de albergar los Juegos Olímpicos de 2012 y 2016, en los que fue derrotada por Londres y Rio de Janeiro, respectivamente.
España, junto a Portugal, espera que no haya una tercera derrota consecutiva.
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