La resistencia a Tony Blair, favorito en la carrera a la futura presidencia de la UE, empieza a organizarse en Europa a iniciativa de los 3 países del Benelux (Holanda, Bélgica y Luxemburgo), poco entusiasmados con la idea de heredar un ex primer ministro de un país en el fondo euroescéptico.

Fuente: Agencia AFP

Los 3 países presentaron esta semana una nota conjunta con el perfil que según ellos debería tener el futuro presidente estable del Consejo europeo, principal innovación del Tratado de Lisboa que el pueblo irlandés acaba de ratificar en referéndum.

Según esta nota, el presidente deberá haber “demostrado su compromiso europeo y (haber) desarrollado una visión sobre el conjunto de las políticas de la Unión”.

“No es un veto categórico a Blair, sino una manera educada de decir que no es el mejor situado” para el puesto, opina un diplomático.

Tony Blair, apoyado por su gobierno y hasta ahora por Francia, está considerado como el gran favorito en la carrera para este puesto cuyo objetivo es encarnar a Europa.

Pero Blair tiene el handicap de la ambigüedad de su país con la construcción europea: con un pie dentro y el otro fuera, el Reino Unido no pertenece ni a la zona euro, ni a la zona Schengen sin pasaporte.

Esta resistencia de los países del Benelux no es inocente. Bélgica no ha podido digerir todavía el fracaso de la candidatura de su ex jefe de gobierno, Guy Verhofstad, a la presidencia de la Comisión Europea en 2004, que recibió el rechazo en el último instante de Londres, que lo juzgaba demasiado federalista europeo, en beneficio del portugués José Manuel Durao Barroso.

Igualmente, el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, no ha abandonado la esperanza de acceder al puesto europeo supremo, aunque sus posibilidades sean juzgadas mínimas.

Juncker rechazó el lunes la candidatura de Blair en una entrevista en el diario alemán Financial Times Deutschland y advirtió que el escogido deberá tener antecedentes europeos “tales que no sorprenda a nadie que se convierta en la primera voz de Europa”.

Eso refuerza las opciones del que hoy es considerado principal rival de Tony Blair, el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, que según algunos diplomáticos tiene los favores de Alemania.

El jefe de la diplomacia italiana, Franco Frattini, reconoció también hoy que Blair sufre de euroescepticismo británico. “Apreciamos a la persona, pero somos conscientes de estos límites, no lo negamos”, dijo al periódico Corriere della Sera.

Además, el laborista Blair no cuenta con el apoyo del partido conservador británico, bien situado para volver al poder en la primavera del 2010.

Y por si fuera poco, Blair tampoco está muy apoyado por su propia familia británica, los laboristas, que lo ven demasiado liberal y le reprochan su apoyo a la guerra de Irak.

“Nuestro objetivo es obtener el puesto de Alto representante de la UE para la política extranjera”, que verá sus competencias reforzadas, y no la presidencia de la UE, indicó el martes a la AFP el jefe de los socialistas en el Parlamento Europeo, el alemán Martin Schulz.

Los dirigentes europeos deberán decidir el nombramiento de estos 2 puestos de aquí a finales de año. En principio, basta una mayoría cualificada de países, pero la tradición dice que este tipo de decisiones se toma por consenso, lo cual promete duros regateos.