A pesar de que la región se encuentra bajo estrictas restricciones para controlar la expansión del coronavirus, cientos de voluntarios se unieron a las labores de rescate lideradas por los guardacostas y la marina.

Las autoridades de Sri Lanka salvaron esta semana a 120 ballenas piloto de aleta corta que encallaron el lunes en la costa del país.

Todos los ejemplares rescatados fueron devueltos al mar con la ayuda de cientos de voluntarios y la coordinación de la Marina.

“Fuimos capaces de salvar a estos animales porque todo el mundo actuó a tiempo, la operación ha sido un éxito”, dijo a agencia EFE el vocero de la Armada esrilanquesa, Indika de Silva.

Se trata de uno de los incidentes más graves de este tipo registrados en la isla y, aunque al menos cuatro ejemplares murieron, las autoridades destacaron que la situación podría haber acabado mucho peor.

El grupo de cetáceos encalló el lunes por la tarde en una playa de Panadura, a 25 kilómetros al sur de Colombo, la capital de esta isla del océano Índico.

Un vecino, Pathum Hirushan, de 20 años, vio el lunes por la tarde cómo empezaban a llegar a la playa los cetáceos, poco a poco al principio y luego más de cien.

Ayuda en pleno toque de queda

“Los pescadores de la zona intentaban empujar de vuelta a los cetáceos, pero el mar estaba agitado y las olas los mandaban a la orilla”, explicó Hirushan a la agencia AFP.

“Era agotador pero la Marina llegó enseguida y pudimos trabajar toda la noche con sus barcos”, comentó.

A pesar del toque de queda impuesto para luchar contra el coronavirus, a la zona llegaron voluntarios de toda la región.

Así, uno a uno, alrededor de 120 calderones fueron devueltos a aguas profundas.

“Desorientados”

Tharaka Prasad, veterinario jefe del departamento de conservación de la fauna en Sri Lanka, comunicó que se realizaron autopsias a los delfines muertos.

“Creemos que estaban desorientados”, complementó el especialista a la AFP.

La Marina esrilanquesa apuntó a que el incidente podría haber sido causado por un miembro descarriado del grupo.

Las aguas esrilanquesas son hogar de ballenas piloto, una especie que se puede encontrar en otras partes del globo y que disfruta tanto del trópico como de aguas templadas.

Esta especie suele verse afectada por el sónar de los barcos pesqueros.

No obstante, de momento se desconocen los motivos por los que estos animales encallan con tanta frecuencia en la orilla, a pesar de que los científicos llevan décadas estudiando este fenómeno.

Los calderones o ballenas piloto (Globicephala) son animales muy sociales que pueden alcanzar los seis metros de longitud y pesar más de una tonelada.

Ya a principios de junio de 2017, la Marina esrilanquesa, con la ayuda de los vecinos, consiguió salvar a una veintena de calderones varados en la costa noreste de la isla.