Nacional
Jueves 22 marzo de 2018 | Publicado a las 09:54
Tres a√Īos de Barros en Osorno: ¬Ņcu√°les son los costos de su permanencia en la ciudad?
Publicado por: Alejandro Alarcón La información es de: Eric Paredes
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Tres a√Īos se cumplieron este 21 de marzo de la investidura de Juan Barros como obispo de Osorno. En 2015 se realiz√≥ una pol√©mica ceremonia que adem√°s de dar la vuelta al mundo, cambi√≥ diametralmente el devenir de la iglesia cat√≥lica en la ciudad, traspasando todas las esferas de la vida p√ļblica, tanto en creyentes como en no afiliados a una tendencia religiosa.

Pocas veces en el mundo se hab√≠a visto manifestaciones violentas al interior de un templo religioso, m√°s a√ļn en una ceremonia que se asum√≠a como una celebraci√≥n. Las acusaciones de encubrimiento de Juan Barros de los abusos sexuales cometidos por su mentor Fernando Karadima eran algo que un sector importante del catolisismo local no aceptaban, posici√≥n que contin√ļa inc√≥lume y que ha provocado serios costos a la jerarqu√≠a eclesi√°stica nacional e internacional.

El mayor de ellos se vivi√≥ durante la pasada visita papal, la segunda que un sumo pont√≠fice realizara a Chile. Francisco no pudo revalidar el “mensajero de la vida” de Juan Pablo II y menos a√ļn el “peregrino de la paz”, pues con las declaraciones entregadas en territorio nacional, caus√≥ todo lo contrario.

Pero, m√°s all√° del estupor que causaron tales palabras, ¬Ņsorprenden acaso? En realidad no, pues desde tal jerarqu√≠a eclesi√°stica siempre se ha avalado la permanencia de Barros en Osorno, tal como lo enfatiz√≥ en su momento a Radio B√≠o B√≠o el cardenal Francisco Err√°zuriz,

Curiosamente, tras la partida de Francisco, el mismo arzobispo em√©rito sal√≠a a responsabilizar a Barros por los resultados de la visita papal a Chile. “El controvertido obispo no percibi√≥ la magnitud del problema”, dec√≠a posteriormente a la prensa, con quien Barros se mostr√≥ m√°s que abierto a hablar.

Pero m√°s all√° de los eventos de enero de este a√Īo, el problema que se√Īala Err√°zuriz est√° instalado en Osorno hace tres a√Īos, con una divisi√≥n que no s√≥lo involucra a los fieles, sino tambi√©n al clero. Se registra escasa presencia en las misas, salida de sacerdotes, j√≥venes que no se quieren confirman con el obispo y se dice que incluso el pago del diezmo habr√≠a disminuido.

Dos grupos dividen a la ciudad

Pero tambi√©n se ha levantado un movimiento social. Ante tal clima, la ciudadan√≠a se pregunt√≥ ¬Ņc√≥mo reaccionar ante esta situaci√≥n?

Por un sector la respuesta fue inmediata. Crear una agrupación -que si bien se mantenía fiel a la institución eclesiástica- demostrara su descontento con la designación de Barros y el latente respaldo que demostraba el Vaticano. Son Los Laicos Organizados, los de las velatones, cartas a la jerarquía eclesiástica, marchas y globos negros.

Su solicitud es clara: que Barros renuncie. Algo que hicieron saber “in situ” al papa Francisco, pues fueron el epicentro de su visita.

Posteriormente nació otro grupo, la comunidad de fieles cristiananos católicos de la diócesis de Osorno, que más allá de apoyar a Barros busca restablecer la tranquilidad y la conciliación del golpeado catolisismo a nivel local.

Organización que cobró notoriedad cuando anunciaron una misa en la catedral con un exorcista, la cual fue posteriormente desechada, tras acusar tergiversación de los medios de comunicación.

¬ŅPero qu√© piensan cada grupo del otro? ¬ŅHay posibilidad de lograr conciliaci√≥n?

Desde el grupo que busca que el tema de Barros deje de afectar la pr√°ctica religiosa, seg√ļn Jos√© Manuel Rosas, los Laicos Organizados nacen con intereses m√°s bien pol√≠ticos que religiosos, los cuales ser√≠an los responsables de lo que califica como un “pseudo conflicto eclesial” y que han generado el “caos” al interior de la casa de Dios.

Desde Los Laicos Organizados, Mario Vargas afirm√≥ que el otro grupo corresponde a aquellos que no alzan la voz y siguen yendo a la misa sin reclamo alguno. Personas “invisibles”, sin organizaci√≥n, sin conocimiento de su propia iglesia y desvinculados totalmente de la situaci√≥n que mantiene su di√≥cesis.

Desde ambos grupos, se dice que el otro perdió el rumbo y la senda de Dios.

El silencio de Barros

El silencio desde un comienzo fue la opción de Juan Barros Madrid, que seguramente no pensó el revuelo que causaría asumir la diócesis de Osorno en medio de un episodio que dio la vuelta al mundo.

El argumento siempre fue sufrir el mismo padecimiento de Cristo por la Iglesia, claro que para muchos católicos es un contra sentido, especialmente cuando hay más preguntas que respuestas.

Juan Barros habla poco sobre el tema de su enjuiciamiento p√ļblico, ya que est√° directamente vinculada a los abusos que mantienen hoy a Fernando Karadima condenado a una vida de oraci√≥n y penitencia, pero que por el paso del tiempo, se determin√≥ la prescripci√≥n.

De hecho, en una de las escasas entrevistas que brindó a Radio Bío Bío, aseguró que no tuvo mas contacto con Karadima y que sólo reza por él.

De la misma manera ‚Äďaunque siempre en un tono afable- lament√≥ que su figura sea motivo constante de criticas, ya que con o sin ellas, cumplir√° “el mandato del Papa Francisco y de la Virgen Maria”.

Barros dice que le gusta el f√ļtbol, que tiene una vida privada con amigos que se han sumado al ejercicio de su obispado. El contraste es la movilizaci√≥n en su contra que se ha mantenido en el tiempo y ante ello, dice que est√° en manos de Dios y que sus designios son administrados por el papa Francisco.

El “fracaso” tras la venida de Francisco I”

Desde la comunidad han afirmado que por los dichos del Papa, la poca cr√≠tica y falta de soluciones su visita “fue un fracaso”, pero, ¬Ņfue gratuito el fracaso de la visita papal a Chile? ¬ŅC√≥mo absorbi√≥ Francisco los cuestionamientos a su forma de afrontar el problema de Osorno?

Tras su pasada por nuestro país, se ordenó al obispo de Malta, Charles Scicluna, arribar al país para investigar las acusaciones que pesan sobre el obispo Juan Barros.

Luego de realizar una serie de entrevistas con las v√≠ctimas y denunciantes de Karadima e incluso con los laicos organizados de Osorno, elabor√≥ un informe que, seg√ļn Mario Vargas, habr√≠a sido entregado este lunes en El Vaticano.

Sus resultados serán esperados en silencio por la organización que pide la renuncia de Barros.

Para conmemorar los tres a√Īos del inicio de la crisis del catolisismo en Osorno, se realiz√≥ una velat√≥n gigante en la catedral San mateo. 1.160 velas fueron encendidas, como s√≠mbolo de la cantidad de d√≠as que lleva Barros al mando de la di√≥cesis local.

Ac√° quedan varias preguntas sin responder:

¬ŅCu√°l ser√° el destino de Juan Barros?
¬ŅSeguir√° siendo obispo de la ciudad?
¬ŅContinuar√° una crisis que atraviesa no s√≥lo a un credo, sino a toda una comunidad? ¬ŅSe esclarecer√° si acaso encubri√≥ efectivamente abusos sexuales?
¬ŅPodr√≠a acaso tomar alguna decisi√≥n de car√°cter personal el obispo?
¬ŅPodr√° la iglesia cat√≥lica recuperarse de su actual pasar y recuperar la unidad?

De momento, s√≥lo se sabe que el cuestionado Juan Barros sigue a la cabeza de la di√≥cesis local y no pretende renunciar, seg√ļn lo ha dejado claro en varias oportunidades.

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