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No pueden las universidades estatales tener sólo 16% de matrículas en educación superior

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Los últimos años de la dictadura marcaron agudamente la evolución de la educación superior en el país. Como resultado, Chile se constituyó en el caso extremo en el mundo basado en la competencia del mercado, el crecimiento desregulado de las instituciones privadas y la jibarización de la educación estatal.

La carga financiera fue traspasada del Estado a las familias de los estudiantes, repercutiendo en un incremento de las brechas sociales, el deterioro de la calidad y en la determinación de una oferta educativa que no está en sintonía con los requerimientos del país.

Si bien el modelo fue exitoso en el incremento de la cobertura y acceso, las agudas anomalías presentes en el sistema actual obligan a una revisión crítica de los antecedentes históricos para entender el estado actual, la arquitectura de su funcionamiento y el financiamiento que sostiene la educación superior en el país. Tras la reinstauración democrática en el país, el modelo educativo no testificó cambios. En términos generales, se mantuvo el diseño institucional de apertura al mercado y escasas regulaciones.

Ante ello, las universidades estatales proponemos modificar los siguientes aspectos del sistema actual:

1.- La configuración de un verdadero sistema universitario, donde efectivamente se reconozca el rol del sistema estatal. No pueden las universidades estatales tener sólo un 16% de la matrícula de la educación superior.

2.- Un marco regulatorio que ordene el sistema con acreditación obligatoria y medidas que eviten el lucro, donde por ley no se puede lucrar.

3.- Continuar avanzando de manera creciente y sostenida con la gratuidad, a través de una ley que haga imposible plantearse un retroceso.

4.- Establecer un sistema de financiamiento con aportes basales a las estatales y con definiciones específicas para la articulación de una red de universidades al servicio del país y de las regiones.

5.- Eliminar el CAE por ser un instrumento regresivo para el financiamiento universitario y de acceso a la educación superior.

6.- Mayor financiamiento a las universidades estatales y regionales que tienen un escaso aporte fiscal directo que les permita contribuir en el desarrollo de capital humano e investigación.

Estas propuestas son más que razonables, y estamos disponibles a discutirlas abiertamente con altura de miras, ya que es necesario generar condiciones objetivas de simetría, en un país donde se habla de sistema mixto en educación, pero las políticas públicas sólo han contribuido en cercenar la educación pública.

Óscar Garrido Álvarez
Rector de la Universidad de Los Lagos

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