El Fondo Monetario Internacional estimó este lunes que las perspectivas de la economía mundial eran “buenas” para 2011 y 2012, si se exceptúa la posibilidad de que se registre un shock petrolero.

El FMI dejó incambiada este lunes su previsión de crecimiento mundial establecida en enero, en 4,4% en 2011, tras un 5% en 2010. Este crecimiento se lleva a cabo actualmente en “dos velocidades”, rápida en los países emergentes y en desarrollo (6,5% previsto), más lenta en los países desarrollados (2,4%).

“El principal riesgo para el crecimiento concierne a la eventualidad de que los precios del petróleo sorprendan de nuevo por su vigor debido a las perturbaciones en la oferta”, advirtió el FMI en su informe “Perspectivas Económicas Mundiales”, que se difunden en forma semestral.

Su hipótesis principal reposa sobre un precio para el barril de crudo de 107 dólares en promedio para 2011.

Pero el FMI examinó además otro escenario, donde ese promedio se establecería en 150 dólares el barril (contra 79 en 2010). En ese caso, los países desarrollados, Asia y Africa subsahariana perderían 0,75 puntos de crecimiento; América Latina 0,5 puntos y los países productores de petróleo verían aumentar su crecimiento.

Los economistas del FMI señalaron que aún permanecen inquietos ante la penuria del empleo.

“El crecimiento no es suficientemente fuerte para atacar profundamente las tasas de desempleo elevadas. Unas 205 millones de personas buscan aún empleo, o sea 30 millones más en el mundo que en 2007″, recordaron.

Por ello, alertaron que “el pesado fardo y el creciente desempleo que soportan los jóvenes generan riesgos para la cohesión social”.

La institución subraya que “muchos problemas de larga data para los dirigentes políticos siguen sin resolverse, mientras que surgen nuevos”.

La tensión en el sector financiero y en particular en los mercados de deuda pública en Europa, forman parte de esas dificultades persistentes.

“Elementos de vulnerabilidad presupuestaria y financiera importantes continúan ocultándose detrás de una reciente evolución propicia de los mercados, en particular en la zona euro”, señala el Fondo.

En cuanto a las economías emergentes, éstas “deben protegerse de un recalentamiento y la explosión del crédito”.

A corto plazo, subraya el FMI, el problema económico más urgente para numerosos países reside en “las fuertes alzas de los precios de los alimentos, que alientan otras dificultades sociales”.

“Los problemas sociales en Medio Oriente y en el norte de Africa podrían presionar aún más los precios de los alimentos si los gobiernos de los grandes importadores de cereales de la región y fuera de ella aumentan sus compras”, advierte el Fondo.