Vida Actual
Domingo 15 julio de 2018 | Publicado a las 13:53
¬ŅPor qu√© los hombres no deben "ayudar" en las labores dom√©sticas?
Publicado por: Denisse Charpentier
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Algunos leer√°n el titular y creer√°n que es una barbaridad, pero no. La verdad es que nuestra cultura -aunque ha evolucionado- sigue considerando que las tareas del hogar son responsabilidad de las mujeres y cuando un hombre hace algunas de ellas, est√° “ayudando” a su pareja, porque se considera consciente o inconscientemente que es un acto de solidaridad y no su deber.

Por eso, es algo que debemos cambiar porque los hombres no deben ayudar con las labores dom√©sticas, sino que deben compartir su ejercicio porque no es una tarea exclusiva de las mujeres. Muchos dir√°n que “s√≥lo es una expresi√≥n”, pero es m√°s que eso pues a√ļn se considera a hombres como “h√©roes” o “excepcionales” cada vez que comentan que “ayudan” a sus esposas o parejas con los quehaceres.

En 2015, el psic√≥logo espa√Īol Alberto Soler Sarri√≥ escribi√≥ una columna que se volvi√≥ viral titulada ‚ÄúYo no ayudo a mi mujer con los ni√Īos ni con la casa‚ÄĚ, donde deja en claro que √©l no ayuda a su mujer, porque no se puede ayudar a alguien cuando se est√° haciendo algo que es su entera responsabilidad.

“Yo nunca he sido de esas parejas o maridos que ayudan a su mujer con las tareas de casa. Pero es que mi mujer tampoco me ha ayudado nunca. Y cuando llegaron los hijos las cosas siguieron m√°s o menos igual: ni le he ayudado con la casa ni ahora con los hijos. Habr√° alguno que a√ļn no haya pillado de qu√© va la cosa y est√© pensando maravillas sobre m√≠ y apiad√°ndose de mi mujer (¬°pobrecita, menudo le ha tocado!). No, yo no ayudo a mi mujer con los ni√Īos porque no puedo ayudar a alguien con algo que es mi entera responsabilidad”, dijo en esa ocasi√≥n.

“Los hijos, al igual que las tareas dom√©sticas, no son el patrimonio de nadie: ni pertenecen a la mujer ni pertenecen al hombre. Son responsabilidad de ambos. Por este motivo me llega a ofender cuando, de modo muy bienintencionado (soy consciente) me halagan con ‘lo mucho que ayudo a mi mujer’. Como si no fueran mis hijos o no fuera mi responsabilidad. Hago, con mucho esfuerzo y mucho gusto ni m√°s ni menos que aquello que me corresponde. Al igual que mi mujer. Y por mucho que me esfuerce nunca podr√© llegar a hacer tanto y tan bien como hace ella”, a√Īadi√≥.

dailyinvention | Flickr (CC)
dailyinvention | Flickr (CC)

√Čl explic√≥ que tenemos esta visi√≥n porque nuestra mente a√ļn est√° marcada por un modelo de familia patriarcal donde el hombre es el proveedor de recursos y la mujer la gestora del hogar. “Sin embargo la sociedad ha cambiado profundamente en las √ļltimas d√©cadas (afortunadamente)”, se√Īala, pero pese a ello, “la mujer hoy en d√≠a, aunque sigue profundamente discriminada socialmente (no hay m√°s que ver la diferencia en salarios u oportunidades de promoci√≥n laboral) es el agente de su propio desarrollo, tiene la capacidad de desarrollar una carrera profesional en los mismos √°mbitos que un hombre y, si decide dedicarse al cuidado de los hijos es, en la mayor√≠a de los casos, por una elecci√≥n personal, y no por falta de oportunidades o derechos sociales”.

“En un momento en el que tenemos esta igualdad de roles entre hombre y mujer, asumir de facto que los hijos son responsabilidad de ellas es un vestigio del pasado. Hoy en d√≠a hombre y mujer se reparten (o deber√≠an hacerlo) de modo equilibrado aquellas tareas que les ata√Īen a ambos, como la casa y los hijos. ¬ŅY qu√© es ‚Äúde modo equilibrado‚ÄĚ? Ese equilibrio no implica en (casi) ning√ļn caso un reparto 50-50, sino m√°s bien una adaptaci√≥n flexible entre la disponibilidad de los miembros de la familia y las tareas que se requieren. Pensemos por ejemplo, qu√© injusto ser√≠a un reparto de tareas 50-50 en un caso en el que la mujer llegara a casa a las 20:00 despu√©s de 12 horas de trabajo, y su pareja llevara desde mediod√≠a en casa. Un reparto ‘mitad t√ļ, mitad yo’ ser√≠a tremendamente injusto. E igual a la inversa”, comenta.

Pero, ¬Ņc√≥mo hacer entender a un hombre que las labores dom√©sticas tambi√©n son su responsabilidad?

La soci√≥loga espa√Īola Teresa Jurado, autora de varios estudios sobre familia y g√©nero, expres√≥ al diario espa√Īol 20minutos.es que “incluso las parejas j√≥venes con valores igualitarios conviven en situaciones de reparto desigual de las tareas dom√©sticas”.

La profesional indic√≥ que junto a sus compa√Īeras de investigaci√≥n han determinado que existen algunos factores para el reparto equitativo de tareas: un nivel alto de educaci√≥n, una actitud favorable hacia la relaci√≥n igualitaria de g√©nero y una negociaci√≥n expl√≠cita.

“Las parejas m√°s igualitarias exteriorizan los conflictos y acometen expl√≠citas negociaciones sobre las tareas”, indic√≥, explicando que una negociaci√≥n expl√≠cita es un acuerdo sobre la divisi√≥n del trabajo, repartiendo las tareas seg√ļn que acomoda m√°s hacer a cada uno, o bien, para qu√© tiene m√°s habilidad. Pero ojo, no vale que el hombre diga que “no sabe hacer nada” para desligarse de la responsabilidad, ya que siempre existe la posibilidad de aprender.

También se debe considerar el tiempo libre disponible de cada uno.

Pixabay (CCO)
Pixabay (CCO)

“Hay parejas que intentan hacer realidad la corresponsabilidad, que no es ayudar en casa, sino responsabilizarse”, se√Īal√≥ Jurado.

En un artículo de 2012 del diario ABC, las psicólogas de pareja Rosa Collado y Carmen Montoro, dieron algunos consejos para lograr la equidad en las tareas del hogar.

Ambas coincidieron en que lo primero es negociar, indicando que esto debe ser con claridad, pero sin reproches ni chantajes, sino que explicar la sobrecarga de trabajo fuera y dentro del hogar, además de hacer ver la insatifacción personal que eso provoca.

Asimismo, es bueno hacer un listado de tareas, incluyendo desde las más simples hasta las más agotadoras, y ponerlas en un calendario con horarios y nombres de quién las realizará para evitar olvidos. Luego, ponlo en un lugar visible de la casa como el refrigerador (sujeto con un imán).

Otra recomendación de las psicólogas es motivar a la persona no acostumbrada a las labores domésticas, dándole las gracias o sonriéndole cuando cumpla con lo acordado para que lo siga haciendo con gusto.

También es bueno repartir los imprevistos. Por ejemplo: que no sea siempre la misma persona la que falta a su trabajo cuando el hijo se enferma.

Pexels (CCO)
Pexels (CCO)

Los beneficios del reparto equitativo de tareas

– Aumentan el tiempo y actividades para compartir en pareja.
РAumenta la satisfacción y disminuyen las peleas en la pareja.
РEl que no realizaba labores domésticas, aprenderá a valorar el esfuerzo que esto supone.
– La casa estar√° mejor organizada.
– Aumenta el respeto.
– Se da un buen ejemplo a los hijos.

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