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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Frescia Belmar, conocida como Fresha en la escena musical, destaca en Hollywood por su papel como Jennifer Batten en la película biográfica de Michael Jackson. Su dedicación y pasión por la música la han impulsado a seguir su carrera musical, a pesar de las incertidumbres de la industria.

Frescia Belmar, conocida como Fresha en el ambiente musical, es una cantautora, productora y multiinstrumentista chilena que hoy brilla en Hollywood.

Belmar, que es oriunda de Quilpué, comuna ubicada en la Región de Valparaíso, destaca por aparecer en la película biográfica de Michael Jackson, donde interpreta el papel de Jennifer Batten, quien fue la guitarrista del Rey del Pop por diez años.

Pero su llegada a Hollywood se debió a su pasión por la música, desde que se atrevió a subir un video tocando el emblématico solo del saxofonista John Coltrane con su canción Giant Steps.

“Él solo es uno de los más queridos de aprender”, revela Fresha durante la entrevista con BioBioChile.

“Yo tengo un background en jazz y básicamente es uno de los solos más emblemáticos. John Coltrane empezó a salirse del molde tradicional del jazz y empezó a hacer unas progresiones de acordes bien complicadas. Giant Steps es una de las canciones que a uno le rompen el cerebro, porque no es lo que uno está acostumbrado. Entonces yo dije:´¿Sabes qué? Yo voy a aprender esto´”.

“Es parecido a si quieres ser cirujano, debes aprender cómo John Coltrane operaba en el quirófano. Entonces, yo me aprendí su solo, me la aprendí nota por nota de manera lenta y de ahí lo pude tocar rápido y cuando ya lo tenía, dije: ‘Lo voy a mostrar al mundo´. Pero yo jamás me esperé que iba a ser viral. Yo me puse superansiosa y nerviosa porque mi celular tenía como 100 notificaciones por segundo, era como ta, ta, ta, ta, ta, ta, ta”.

“Ese video fue tan viral que hasta gente fuera del jazz me escribió como Eros Ramazzotti. “Él me manda un mensaje y escribe:´This is amazing´. Y yo dije: ´Wow, qué locura´”.

Respecto a los inicios de su carrera musical, Fresha comenta que al principio tenía dudas, pero que se fueron disipando por la convicción que sentía. Es más, para ella, hay que tener una cuota de delusional, o lograr un estado de delirio para concretar sus metas, porque la industria del entretenimiento es bastante complicada. “Nada te asegura que, después de estudiar música diez años, vas a tener un trabajo”, sostiene Fresha.

En ese sentido, la multiinstrumentista afirma que es una profesión “un poco incierta”. Sin embargo, destaca que por ese motivo, hay que “tener una fuerza de convicción muy grande, de creer en ti mismo”. “Yo la he tenido gracias a Dios, creo que solamente viene de arriba”, reflexiona Fresha. “No sé dónde más puede venir”, complementa la frase. “Creo que a cada uno de nosotros se nos da un don y cada uno de nosotros tiene una misión en este mundo y depende de cada uno escuchar el llamado”, menciona Fresha.

“Tienes que bajar el volumen al ruido, porque hay mucho ruido, sobre todo en esta época, donde hay mucha distracción”, repasa. “Hay que dejar el teléfono al lado un rato y bajar el volumen al ruido y conectarse con la fuente, que es creadora divina y alinearse con su camino”, reflexiona Fresha.

“Estoy en una misión”

“Después de este video de Giant Steps, me escribió mucha gente. Con ese video empezó todo, porque después me eligieron para ir a grabar a Nueva York con Mike Stern”, detalla Belmar.

“Dentro de toda esta gente que me escribe, lo hace un productor de Nueva York y me pregunta que si estoy disponible para venir a grabar con Mike Stern. Y yo no lo podía creer, le dije que sí y fui. Y yo estaba más nerviosa, Dios mío, estaba tan nerviosa porque era una oportunidad muy grande, o sea, yo crecí escuchando a Mike Stern con Richard Bona, yo me veía todos sus conciertos”, describe.

“Yo llegué, tocamos dos canciones y las grabamos”, detalla la chilena.

“Me preguntó de dónde era, de dónde venía, le dije que soy de Chile, etcétera. Y me dijo: ´Y tú deberías estar acá. ¿Por qué no te mudas?´ Y le digo:´Bueno, necesito que gente con ciertos logros en el medio me valide en la carta de recomendación para la visa de artistas´”, le indicó Belmar al connotado guitarrista de jazz. “Yo te escribo una al toque”, le dijo Mike Stern a Fresha, quien sorprendida no podía creer que le estaban brindando la mejor oportunidad de su vida artística.

Incluso, por su faceta espiritual, Frescia Belmar acudió a una reunión budista en Los Ángeles, donde casualmente se encontró con Herbie Hancock y Wayne Shorter, dos leyendas de la música jazz. En el lugar, Belmar no quiso incomodarlos, pero luego de un breve diálogo, estuvo al frente de Wayne hablando sobre lo unknown (“desconocido”).

Así lo recuerda Fresha a BBCL, “Wayne me dice: ´¿Y tú? Where are you from?’ ´Yo le digo: Soy de Chile’ Y me pregunta: ´¿Y por qué estás acá?´ Y le respondo: ´Yo estoy acá, porque estoy en una misión´. A él le gustó eso (“yo no sabía que a él le iba a gustar tanto mi respuesta”). ´Oh, you’re in a mission’, ´¿de qué se trata tu misión?’ ´Ok, yo toco el bajo´”, le responde Belmar al icónico jazzista.

Fresha | Cedida

Al rato, Frescia le muestra un video con su solo de Giant Steps, su carta de presentación en la escena musical estadounidense. “¿Tú sabes que Jaco nunca tocó ese solo?”, le dijo un atónito Wayne, refiriéndose a Jaco Pastorius, el bajista de la antigua banda de Shorter, Weather Report, reconocido como “el Jimi Hendrix del bajo”.

Por otro lado, Belmar también vivió otra anécdota con Herbie Hancock, quien un día la llamó al celular para poder realizar una colaboración. Mientras Frescia, creía que el número donde la llamaban era de una expareja obsesiva, la chilena decidió no contestar la llamada. “Él me llamaba de todos tipos de números, para que contestara el teléfono. Entonces, yo aprendí a no contestar a los números desconocidos”, detalla la bajista.

En ese sentido, después de revisar que no se trataba de su ex, Fresha pudo tocar con Hancock.

“Quedé enamoradísima del bajo”

“Yo nací así. En mi familia no son músicos, pero yo nací con ese gusto, con esa pasión. Mi abuelita Gori me contó que antes que yo aprendiera a hablar, ya balbuceaba melodías”, comenta Belmar a BBCL.

“Mi abuelo Nelson tenía un piano, porque era un amante de la ópera y se sentaba al piano a cantar y a tocar el piano, y yo me sentaba ahí con él. Les parecía curioso que una bebita de dos años, tocara dedo por dedo el piano, mientras miraba a mi abuelito cómo lo hacía”, agrega.

También Frescia relata otro episodio, donde su familia estaba construyendo una casa en Quilpué y mientras estaban finiquitando las terminaciones del nuevo hogar, ella se puso a tamborilear en los tarros de pintura y en los balones de gas. “Ahí me inventé cómo hacerme mi batería, donde me la pasaba todos los días cantando y tocando la percusión”, recuerda a BBCL.

“Son las cosas más primitivas que uno puede hacer como músico sin tener un instrumento, porque yo no tenía ninguno”, complementa.

Frescia Belmar con su primer bajo | Cedida

Así pues, pronto sus abuelos notaron la fascinación que despertaba la música en su nieta. “Mi abuelito Silvio, me manda de regalo un pianito chico Casio, yo estaba fascinada con ese tecladito, incluso me llegué a aprender todas las canciones que traía el teclado”.

“Mi mamá me llevó a clases de piano a escondidas de mi papá, porque él no quería que yo tuviera nada que ver con la música”. “Mi papá era superestricto”, menciona la artista a BioBioChile.

“Cuando yo tenía 7 años, mi mamá me metió a clases de música escondidas de mi papá y nos íbamos una o dos veces a la semana escondidas, y yo llegué diciéndole a la profe: ´Profe, yo quiero tocar Chopin´”. Pero la profe me dijo: ´Bueno, para aprender Chopin y Bach, primero tenemos que pasar por estas otras cosas´. Yo estuve superempecinada en aprender a leer las partituras”, recuerda.

Con un primer libro recién aprendido en tiempo récord, Frescia pudo tocar un vals de Chopin en piano. No obstante, no era suficiente para ella, por lo que necesitaba seguir aprendiendo. “Después de eso, encontré en la casa una guitarra en el ático”, explica la chilena a nuestro medio. “Y ahí encontré una guitarra y le dije a mi mamá: ´Encontré una guitarra´. Y mi mamá dijo: ´Oh, no´. Y yo le digo: ´Oye, ¿qué onda esta guitarra?´. Es de tu papá, hija. Tu papá no quiere que tú sepas que tiene una guitarra”, le responde su madre. “Ellos sabían que yo amo la música, y no sabía por qué nadie me lo dijo”, se preguntaba Frescia.

Luego, con 12 años, Belmar se había aferrado a la guitarra y así, de forma autodidacta, aprendió algunas canciones de viejos cancioneros comprados en ferias costumbristas.

Igualmente, le pidió ayuda a su padre, que después de ver lo empecinada que estaba su hija en aprender a tocar, le enseñó a afinar la guitarra y le mostró los primeros acordes de Stairway to Heaven de la banda Led Zeppelin. “Después de eso, un año después, cuando iba en primero medio, mi papá me regaló para mi cumpleaños una guitarra; no sé cómo pasó, porque él no quería que tocara, pero lo pillé volando bajo, entonces me regaló mi primera guitarra eléctrica”.

Con el instrumento bajo el brazo, Frescia Belmar empezó a meterse con más ganas en la música, ya que sabía tocar varios instrumentos, como la flauta, guitarra, charango y teclado, pero nunca había tocado el bajo, por lo que decidió comprar a medias con una amiga el instrumento de cuatro cuerdas.

Aunque el bajo estuvo guardado en su colegio, porque no quería que su padre se enterara, por este motivo, una vez que tocó el bajo durante un recreo, se convirtió en su pasión. Además, Frescia sentía que tocarlo, era un premio a su constancia. “Me lo tuve que ganar”, afirma con orgullo.

En ese sentido, la oriunda de Quilpué, poco a poco empezaba a “sacar” canciones de Papanegro, Red Hot Chili Peppers y No Doubt. “Cuando pruebo el bajo en ese recreo y empiezo a tocar todas las canciones que ya las había tocado en una guitarra acústica antes y por primera vez la escuché en el bajo, me voló la mente”, destaca Fresha a nuestro sitio web. “Quedé enamoradísima del bajo”, expresa.

Fresha en la piel de Jennifer Batten

Después de varios años de trabajo intenso, la carrera de Belmar tuvo un impulso que la llevó hasta Hollywood al interpretar a Jennifer Batten, la guitarrista de Michael Jackson durante las giras de Bad, Dangerous e HIStory.

El suceso, también tiene tintes surrealistas, pues el año pasado, cuando Batten supo que iba a ser personificada por la chilena, la misma Jennifer le escribió un correo electrónico. “Me acabo de enterar de que me vas a representar en la película de Michael Jackson; that’s amazing. You’re a bad ass. I check your videos, ¡eres una monstruo!”, le dijo la guitarrista platinada.

Después han vuelto ha conversar, afirma Fresha, sobre la premier de “Michael” y también la estadounidense le ha dado consejos para desempeñarse en una industria dominada por hombres. “Ella abrió camino para todas nosotras”, afirma Fresha. “Estoy feliz de poder llamarla amiga”, expresa con alegría.

Fresha interpretando a Jennifer Batten | Cedida

En cuanto a su personificación de Jennifer, Fresha indica que un día recibió la petición de realizar una audición por video, donde debía tocar una canción mezcla de funky, música disco y rock. “Se me ocurrió hacer Donna Summer, Hot Stuff, y me metí al clóset, que era el único lugar que estaba ordenado, porque recién me había cambiado de casa, ya que tenía luz y estaba ordenadito para hacer un video y ahí lo hice”, afirma a BioBioChile.

“Yo soy así, espontánea; para mí fue algo muy normal y natural”, destaca la bajista chilena.

Finalmente, Fresha afirma que ama componer canciones, por esto mismo, ya prepara el debut de su disco, que mantiene su esencia como artista. “Será una representación genuina de quién soy”, expone.

“Lo que sí puedo decir, es que se trata de una propuesta distinta y fresca”, finaliza.