Tras años de investigaciones, el hallazgo de un pequeño “real de a ocho” de plata, acuñado en tiempos del rey Felipe II (1527-1598), puso fin a una de las leyendas más tristes y trágicas de la colonización española en Chile.
Un equipo interdisciplinar chileno encontró la reliquia donde el navegante gallego Pedro Sarmiento de Gamboa dijo haberla colocado: en los cimientos de la efímera ciudad Rey Felipe, la segunda colonia más austral fundada por los conquistadores hispanos.
El pueblo, ubicado en la zona norte del Estrecho de Magallanes, a 80 km de Punta Arenas, es mejor conocido por el nombre de “Puerto del Hambre” por la terrible historia de abandono que le acompaña.
Hallan pista de “Puerto del Hambre” en Magallanes
“Encontramos la moneda exactamente en el lugar y en la posición descritos por Sarmiento en sus escritos”, explica Soledad González Díaz, investigadora del Centro de Estudios Históricos y Humanidades de la Universidad Bernardo O’Higgins.
La pieza, por una cara, tiene la cruz de Jerusalén y por la otra el escudo de Felipe II.
Díaz y varios investigadores más han trabajado en su búsqueda en el marco de un proyecto financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID) titulado: ‘Ahondando en la epopeya del fracaso: una aproximación multidisciplinaria a ciudad Rey Don Felipe (Puerto del Hambre), Magallanes, siglo XVI’.
La historia de la colonia donde todos murieron de hambre
Fue el propio Sarmiento de Gamboa quien un 25 de marzo de 1584 colocó la primera piedra de la iglesia Nuestra Señora de la Encarnación y enterró esa moneda en sus cimientos como un simbolismo que marcó el nacimiento oficial del primer intento colonizador en la costa norte del Estrecho de Magallanes.
El bautismo, no obstante, terminó convirtiéndose en la crónica de una desventurada expedición, cuyo fracaso representó la muerte por inanición de 337 personas: dos frailes franciscanos, pobladores, soldados y marineros que terminaron abandonados.
Resulta que, tal como escribió Antonio Álvarez Pereyra en su Crónica de la Patagonia y Tierras Australes, luego de fundar el poblado, “tres naves se pliegan al capitán Diego de la Ribera, (amotinado contra Gamboa) se marchan a España y abandonan en Cabo Vírgenes a trescientos treinta y ocho desdichados, malamente vestidos y peor calzados, con provisiones insuficientes, sin abrigos ni frazadas”.
“Entre ellos, hay trece mujeres y diez niños… y quedan con un solo buque”, añade el escrito.
Sus cuerpos fueron encontrados tres años después, en 1587, por el corsario inglés Thomas Cavendish, quien fondeó en una ciudad bien planeada, pero plagada de cadáveres: una imagen macabra que hizo que la apodara ‘Port Famine’ (Puerto del Hambre).
Un hallazgo arqueológico que confirma la historia
“Es sumamente relevante encontrar evidencias de esta naturaleza ‘in situ’, no de manera aislada, y que a su vez dialoguen con los testimonios documentales para el lugar”, señaló el investigador Simón Urbina, arqueólogo de la Universidad Austral de Chile.
La irrupción de este metal ritualístico permite a los arqueólogos proyectar la ubicación del resto de las estructuras del asentamiento –como casas y bodegas– que aparecen consignadas en un plano del lugar que fue un proyecto del Imperio Español para fortificar el Estrecho, tras el paso de Fernando de Magallanes en 1520.
Los investigadores utilizaron un sistema de geolocalización de precisión milimétrica y detección de metales para mapear diversos puntos del terreno y, en ese procedimiento, se produjo el hallazgo de la moneda.
“En ese momento no sabíamos qué era, solo detectamos una señal muy intensa. Con todos estos datos en la mano decidimos dónde excavar y ahí la encontramos”, explicó Francisco Garrido, arqueólogo del Museo Nacional de Historia Natural.