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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un ingeniero alemán, Rudiger Koch, rompió récord al vivir 120 días bajo el mar en una cápsula submarina que diseñó, superando el anterior récord de 100 días. A pesar de contar con comodidades como cama, internet, alimentos y equipo de monitoreo, Koch enfrentó desafíos como la imposibilidad de ducharse, la soledad y condiciones ambientales variables. Sin embargo, logró realizar pruebas técnicas, generar datos para investigadores y maravillarse con la vida marina, lo que abre la posibilidad de considerar vivir bajo el mar como una alternativa real para la vida humana, como una solución a problemas de espacio y recursos en la superficie terrestre.

Un despertar distinto, rodeado de peces y sin ver la luz del sol por cuatro meses. Aquella es la historia de un ingeniero alemán que pasó sus días bajo el mar para romper un récord, pero también para demostrar que aquel lugar sería una alternativa real para vivir.

Rudiger Koch, ingeniero aeroespacial de 59 años de edad, se despertó durante 120 días con un panorama fuera de lo común, y es que el hombre estuvo a 11 metros bajo el mar en la costa caribeña de Panamá, dentro de una cápsula submarina que él mismo diseñó.

Aquella, considerada su hogar, tenía algunas comodidades para intentar desarrollar una vida como cualquier otra, aunque con el impedimento de salir de casa y ducharse como corresponde.

Vivió bajo el mar por 4 meses

“Fue una idea bastante espontánea”, dijo Koch al reconocido sitio británico BBC News en una conversación realizada poco antes de que saliera al exterior y que le valió el premio de la persona que más ha estado viviendo bajo el mar, superando el récord anterior de 100 días, establecido en 2023 por el estadounidense Joseph Dituri.

La estructura en la que estuvo desde septiembre de 2024, comprendía unos 30 metros cuadrados de espacio, seis ventanas circulares, y un tubo vertical que lo conectaba con una estructura flotante en la superficie.

En el exterior se encontraba su equipo, quien lo proveía de alimentos y monitoreaba aspectos vitales, como el suministro eléctrico y las condiciones meteorológicas.

Alemán bajo el mar
BBC | Getty Images

Sin embargo, no todo era tan sencillo, pues pese a contar con una cama, internet, computador, alimentos y una bicicleta eléctrica para ejercitarse, no podía ducharse, la calidad del aire no era constante, la humedad y el poco espacio le incomodaban, no tenía chequeos médicos y repentinamente la soledad le afectó.

Propone que vivir bajo el mar podría ser algo real en un futuro

Pese a aquellos aspectos negativos, contaba con dispositivos con los que podía mantenerse alerta ante posibles variaciones en su salud, al igual que otros artefactos le permitían generar datos para especialistas e investigadores.

Esto último ya que sumado a su equipo, contaba con el respaldo de personas vinculadas a corrientes de pensamiento que promueven la llamada “colonización del océano” o seasteading, siendo la experiencia de Koch, el primer paso para “demostrar la viabilidad de instalar comunidades estables en alta mar”, detalla el reconocido sitio.

De esta manera, durante sus jornadas Koch pasó gran parte de su tiempo realizando pruebas técnicas, videos, trámites de forma remota gracias a la conexión a internet y maravillándose con las criaturas al fondo de mar.

“Puedo oír clics continuos, que vienen de ciertos crustáceos capaces de mover sus pinzas tan rápido que forman una burbuja de vacío. Al colapsar, se produce un sonido muy fuerte, casi como un latigazo”, explicó al medio citado.

La cápsula sirvió como un lugar de experimentación para la vida humana bajo el agua y también actuó como un arrecife artificial que fomenta la vida marina, consigna el medio argentino, Infobae.

Salida al exterior

Tras salir al exterior, el ciudadano alemán realizó lo que nunca pudo bajo el mar en 120 días: fumar y tomar una ducha como corresponde, así como también reflexionar ante la posibilidad de que un hogar bajo el mar es una alternativa real para vivir.

“Es un paso más para entender que los humanos podemos habitar nuevos entornos. Lo que queremos mostrar es que los océanos son un entorno viable para la expansión humana”, comentó, con la convicción de que podría ser una solución a problemas de espacio y recursos en la superficie terrestre.