Sociedad
Martes 14 abril de 2020 | Publicado a las 09:01
El holocausto visto por los ojos de un sobreviviente y su hijo: "Nunca dejo de pensar en ello"
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Daniel Terna no sufrió en carne propia el Holacausto en el que casi muere su padre ni la guerra que lo engendró, pero desde la infancia ha estado inmerso en este trauma heredado.

Han pasado 75 a√Īos desde la liberaci√≥n de los campos de concentraci√≥n en la Alemania nazi, incluido Auschwitz, donde Frederick Terna pas√≥ cuatro a√Īos.

Pero hasta el d√≠a de hoy, este jud√≠o de 96 a√Īos de origen checo, pintor prol√≠fico y padre de otro artista de 32 a√Īos, recuerda diariamente la horrible experiencia que aniquil√≥ a su familia m√°s cercana.

Sin haberlos sufrido en primera persona, Daniel tambi√©n habita en esos recuerdos oscuros: “De la misma manera que mi padre vive con el Holocausto todos los d√≠as, yo tambi√©n lo hago”.

“No hay d√≠a que no pienses en tu padre y en lo que ha pasado”, dijo a la AFP desde su pac√≠fica casa de Brooklyn. “No se puede entender. No se puede conceptualizar”.

“Pero nunca dejo de pensar en ello”, reconoci√≥.

 Angela Weiss  | AFP
Angela Weiss | AFP

‘Solo un hecho’

Frederick fue liberado del campo de trabajo de Kaufering, en Baviera, en 1945, cuando Daniel era un ni√Īo.

El padre no se esforz√≥ en explicarle el sufrimiento a Daniel: “No era necesario hablar de eso… estaba en el ambiente”.

Fruto del segundo matrimonio de Frederick (su primera esposa sobrevivi√≥ tambi√©n a los campos pero falleci√≥ a√Īos despu√©s), Daniel recuerda que el Holocausto “fue un hecho”.

“‘Holocausto’ se menciona tan a menudo” que queda un peque√Īo “manto de oscuridad”, dijo.

Cuando era ni√Īo, lo que m√°s le interesaba a Daniel eran “los detalles sangrientos” y dibujaba im√°genes “inquietantes” en las que aparec√≠an soldados nazis en campos de exterminio.

Con el paso del tiempo, asegura que las im√°genes de archivo en blanco y negro de aquella √©poca “resultaron ser confusas e influyentes”.

“Montones de cuerpos desnudos o hileras de prisioneros en el suelo parec√≠an de otro mundo (…), imposible de entender para m√≠”, dijo. “No pod√≠a imaginar que mi padre estuviera vivo, respirando” entre todos aquellos cuerpos.

  Angela Weiss  | AFP
Angela Weiss | AFP

‘Maus’

Aunque a Daniel le avergonzaba que su padre fuera mucho m√°s mayor que los padres de los chicos de su edad, hoy el joven galerista y artista est√° orgulloso de Frederick.

Dice que la novela gr√°fica “Maus”, ganadora del Premio Pulitzer de 1992 en la que autor Art Spiegelman entrevista a su padre sobre el Holocausto, pone de relieve lo que atraves√≥ la generaci√≥n de Frederick.

Todav√≠a hoy, “la gente de uniforme” enerva a su padre, reconoce Daniel.

El hijo reconoce algunos de estos temores en sí mismo; tampoco le gustan los uniformes ni las armas y nunca sale sin su documento de identidad.

Padre e hijo visitaron el campo de Dachau en 2015 invitados por el gobierno alemán para conmemorar el 70 aniversario de la liberación.

A sus 90 a√Īos, Frederick era reacio a volver, pero a la vez quer√≠a mostrar a Daniel qu√© era aquello.

Tanto el padre como el hijo tuvieron la impresi√≥n que lo que vieron era una “fachada”, como dijo Frederick cuando entr√≥ en el recinto. Daniel lo llam√≥ “una versi√≥n de Disneyland de los campos”.

Ambos fueron después a Praga, cuya atmósfera preguerra se había evaporado, dijo Frederick.

“No creo que pueda ser” recreado, “fue la pesadilla de un ni√Īo”.

  Angela Weiss  | AFP
Angela Weiss | AFP

Formación de identidad

A pesar de estar profundamente involucrado en el trauma de su padre, Daniel, un fotógrafo experimental y documentalista, dice que la historia familiar no le agobia.

“Soy quien soy, y la historia y el pasado de mi padre han moldeado mi identidad”, dijo.

Pero “no me considero m√°s o menos pesimista que cualquier otro neoyorquino”, dijo.

Su padre, su familia y sus archivos se han convertido en una importante fuente de inspiración para su trabajo y para la galería de arte que creó en el sótano de la casa familiar.

Daniel organizó en 2017 una exposición de las pinturas de su padre.

“Gran parte de mi trabajo como artista es sobre √©l”, dijo Daniel. “Las pinturas de Frederick son extensiones suyas cuando ya no est√© en este mundo. Durar√°n m√°s que todos nosotros”, agreg√≥.

“Estoy tratando de acumular la mayor cantidad de material que pueda f√≠sica y emocionalmente. As√≠ que ese ser√° una suerte de prueba viviente de mi padre”.

A medida que la generación de Frederick comienza a desaparecer, padre e hijo esperan que estas pinturas conserven su memoria.

“La forma en que vivo, la forma en que escribo, la forma en que pinto dice algo sobre mi generaci√≥n y la experiencia de mi generaci√≥n”, dijo. “Es una peque√Īa faceta, una peque√Īa piedra en ese mosaico”.

“Puede sumarse a las dem√°s para tener sentido”.

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