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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Australia implementó una ley para prohibir a menores de 16 años el acceso a redes sociales, con multas millonarias para empresas incumplidoras. A pesar de eliminar 4,7 millones de cuentas de menores, un informe reveló que muchos siguen activos, desafiando las verificaciones de edad. La medida busca proteger la salud mental de los niños expuestos a contenido perjudicial, pero enfrenta dificultades en su ejecución.

Australia quiso cerrarles la puerta de las redes sociales a los menores de 16 años, pero la realidad demostró que esa puerta todavía tiene varias grietas. A poco más de tres meses de la entrada en vigor de la norma, el país que se convirtió en referente mundial en esta materia enfrenta dificultades para hacer cumplir la restricción en la práctica.

La ley, vigente desde el 10 de diciembre, obliga a las plataformas a verificar la edad de sus usuarios y contempla multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos, equivalentes a unos 29 millones de euros, para las compañías que no cumplan. En sus primeras semanas de aplicación, las redes sociales eliminaron o bloquearon 4,7 millones de cuentas de menores. Sin embargo, el dato pierde fuerza al compararlo con el panorama general.

Según un informe del regulador de seguridad en internet eSafety, un “porcentaje significativo” de menores sigue usando estas plataformas pese a la prohibición. De hecho, cerca de siete de cada diez continúan en aplicaciones como Facebook, Instagram, Snapchat o TikTok, mientras casi la mitad mantiene cuentas en YouTube. Aunque la proporción total de menores en redes bajó del 49,7% al 31,3%, el propio organismo advirtió que muchos niños ni siquiera pasaron por verificaciones de edad, informó El País.

¿Menores sin redes sociales en Australia?

El debate de fondo no resulta menor. Australia impulsó esta medida por la creciente inquietud sobre la salud mental infantil. Los datos que maneja el gobierno son duros: un estudio encargado por Canberra concluyó que el 96% de los niños entre 10 y 15 años usa redes sociales. De ellos, 7 de cada 10 ha quedado expuesto a contenidos o conductas dañinas, desde mensajes misóginos hasta videos violentos o publicaciones que promueven trastornos alimentarios o incluso el suicidio.

Según ese diagnóstico, esto ocurre por el diseño de las propias plataformas que los incita a pasar más tiempo frente a las pantallas, a la vez que les ofrece contenido que puede perjudicar su salud y bienestar.

El problema, eso sí, parece estar en cómo se ejecuta la norma. El gobierno dejó en manos de las plataformas la responsabilidad de impedir que menores de 16 años mantengan cuentas activas. Meta, dueña de Facebook, Instagram y Threads, comenzó a cerrar perfiles de adolescentes en diciembre y aseguró que quienes fueran expulsados por error podrían acreditar su edad con un documento oficial o con un video selfie.

Aun así, el informe detectó fallas estructurales en los controles. Entre ellas, la posibilidad de cambiar la edad declarada, repetir intentos de verificación o registrarse con datos falsos. Todo eso facilita esquivar la ley.

Julie Inman Grant, máxima responsable de eSafety, advirtió que el organismo está reuniendo antecedentes para eventuales acciones legales y recalcó que las plataformas deben demostrar que han adoptado medidas “razonables” para evitar que menores de 16 años tengan cuentas.

El problema en Indonesia

Mientras Australia intenta afirmar su modelo, Indonesia ya enfrenta problemas parecidos. Ese país, que aprobó una regulación similar, acusó a gigantes tecnológicos como Meta y Google de no colaborar lo suficiente para detectar y desactivar cuentas de menores. La ministra Meutya Hafid incluso aseguró que las plataformas no habían informado qué medidas aplicarían para cumplir la nueva normativa.