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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Las palomas, muchas veces estigmatizadas como "ratones con alas" o una "plaga", dependen principalmente de los humanos para sobrevivir, ya que se alimentan de nuestras sobras. Originarias de la paloma bravía de Eurasia y África, fueron domesticadas por el ser humano y posteriormente liberadas en la naturaleza sin las condiciones necesarias para subsistir. A pesar de algunos riesgos de transmisión de patógenos, las palomas domesticadas por personas responsables pueden ser tratadas como mascotas, como lo demuestra el cantante chileno Dani Ride, quien crió a dos palomas como sus hijos, cambiando su percepción sobre estas aves y promoviendo su cuidado y respeto. Los expertos señalan que, al igual que otros animales, las palomas callejeras pueden portar bacterias patógenas, pero un dueño responsable conoce y controla la salud de su mascota. En definitiva, las palomas, al igual que los perros y gatos, pueden convivir con los humanos con las debidas precauciones.

Las palomas, aquellas que solemos ver todos los días, pueden ser queridas u odiadas, pero sin duda, son estigmatizadas. Por décadas estas aves llevan cargando con la imagen de “ratones con alas” o “plaga”. Pero ¿es realmente así?

De seguro no has visto palomas viviendo en zonas rurales, eso es porque dependen casi 100% de nosotros pues viven de nuestras sobras. La población de palomas (Columba Livia), son animales que fueron domésticos, tal como tener de mascota a un perro o un gato.

No lo pareciera, pero incluso algunas personas tienen palomas de mascota por su personalidad tan cercana con los humanos, como es el caso del cantante chileno Dani Ride.

Sin embargo, por un error y la poca empatía de los humanos es que las palomas han sufrido tanto tiempo en su intento por sobrevivir en las ciudades.

¿Cómo es vivir con palomas de mascota?

“Yo antes pensaba igual que el resto de la gente, las miraba como ratones con alas y les tenía mucha fobia. Hasta que me tocó criar a mi pichón”, conversó con BioBioChile Dani Ride, quien es una más de las personas que ha tomado la decisión de aprender y cuidar de palomas.

Dani aceptó una misión que parecería un desafío que sale de lo convencional. Actualmente tiene a dos palomas que quiere como sus hijos, porque los crio como tal, ellas se llaman “Blanca” y “Cuervito”.

Todo comenzó cuando el cantante encontró un pichón de paloma hace un año y medio. “Yo les tenía terror, hasta que me enamoré de ella y no pude evitarlo, la tuve que criar, alimentar, darle mamadera, enseñarle a volar”, cuenta Ride, mencionando que esto último es de lo más difícil que le ha tocado hacer, incluso más que subirse a cantar al escenario.

“No somos tan diferentes de las palomas”

El artista y activista por la comunidad LGBTIQ+, compara mucho el vivir con palomas como el vivir con un gato, ya que incluso tendrían la personalidad de estos.

“Les gusta el cariñito, pero solo cuando ellas quieren. Hacen sus necesidades solo en un lugar, es muy fácil de limpiar. Se bañan todos los días en su fuente de agua”, agrega que, por lo general, deben poner mallas para que no salgan fuera de casa y de esta forma hacen su vida muy tranquilamente.

A pesar de que a sus seguidores les fascinan sus mascotas, hay una minoría que le dice por redes sociales que les dan asco, pero a él no le importan esos comentarios. Prefiere enfocarse en hacer ver a las palomas como compañeras que necesitan de nuestra ayuda.

“Incluso me siento identificado con ellas”, confesó Dani. “Hay muchas personas que estigmatizan a minorías. Pasa con personas de sectores marginados de Santiago. En la comunidad LGBTQI+ es exactamente lo mismo”, agregó.

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La mirada de un experto en aves e infecciones

Danny Fuentes, del Departamento de Patología y Medicina Preventiva de la Facultad de Ciencias Veterinarias UdeC, en conversaciones con BioBioChile, no cuestiona que las palomas domesticas no puedan ser tratadas como una mascota.

Sin embargo, aclara que están estrechamente relacionadas a ambientes antrópicos, es decir, intoxicados por el hombre. Esto hace que haya una fácil circulación de microorganismos que están presentes en los seres humanos hacia estas aves.

“La presencia de bacterias potencialmente patogénicas como Salmonella, Campylobacter, Chlamydia, Escherichia coli, incluyendo aquellas que son resistentes a antibióticos de importancia crítica en la medicina humana y veterinaria ha sido investigada a nivel mundial en palomas”, explicó el especialista en patógenos.

Tienen el mismo nivel de contagio que un perro o gato

Es por eso que el contacto con aquellas palomas domesticas que encontramos en las calles de la urbanización, sí tienen altas chances de portar estos patógenos que podrían afectar a las personas. “No conocemos su status sanitario ni sabemos de dónde se alimenta”, agrega.

Se habla de palomas de la calle en particular y no las criadas por humanos porque “cuando una persona tiene una mascota, me refiero a un propietario responsable, sabe si su animal de compañía posee sus vacunas, desparasitaciones o incluso sabemos de que se alimenta”, especifica el doctor en ciencias veterinarias.

Sin embargo, es un riesgo que no es exclusivo de palomas, otros animales también pueden ser reservorios de patógenos de importancia clínica, especialmente las especies que tienen mayor contacto con los ambientes humanos.

Es decir, un perro o un gato tienen las mismas posibilidades de contagio a un humano que una paloma.

La culpa es del ser humano

Según un artículo de la Universidad de Chile, la paloma domestica que nosotros conocemos desciende de la paloma bravía que habitaba en los acantilados de Eurasia y Africa.

Sin embargo, tras un largo proceso de selección genética el hombre creó distintas variedades de estas aves, a día de hoy se reconocen alrededor de 200 razas de palomas.

Fue en el siglo XVI que la paloma fue introducida al continente americano como animal doméstico, siendo utilizada para distintos fines como: caza, carreras, exposiciones con razas llamativas, habilidades acrobáticas y experimentación.

Posteriormente, cuando ya no eran necesarias como mensajeras y no servían para otros fines que beneficiaran al ser el humano, estas se devolvieron a la naturaleza, dejándolas sin condiciones para subsistir por sí mismas en su totalidad, como lo hacen otras aves.

El Observador