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El rechazo de la Acusación Constitucional en el Senado dejó a Nicolás Grau en una posición más sólida de lo esperado, con amplios márgenes en los cuatro capítulos. En entrevista con Julio César Rodríguez en "Podría Ser Peor", Grau defendió la gestión de Gabriel Boric, cuestionando el diagnóstico "catastrofista" del gobierno actual. Respecto a las cifras económicas adversas, Grau reconoció la situación negativa actual y destacó los logros de su gobierno en creación de empleo y contención del gasto.
El rechazo de la Acusación Constitucional en el Senado dejó a Nicolás Grau en una posición política más sólida de la esperada. Aunque, en las horas previas, se dijo que la votación estaba reñida, los cuatro capítulos fueron rechazados con márgenes amplios. En un momento en que Chile enfrenta cifras económicas adversas y un debate encendido sobre las causas del desempleo y el bajo crecimiento, Grau defiende la gestión del gobierno de Gabriel Boric y cuestiona el diagnóstico, que califica de “catastrofista” del actual oficialismo.
En entrevista con Julio César Rodríguez en ‘Podría Ser Peor‘, el ex ministro analizó los datos económicos recientes, respondió a las críticas sobre la herencia económica que dejaron y planteó su visión sobre cómo compatibilizar mejores salarios con competitividad y crecimiento.
–¿Usted tenía claridad de que la Acusación Constitucional podría rechazarse?
Tenía la idea de que, por la composición del Senado y también por la visión que han planteado los senadores hace bastante tiempo respecto a estos asuntos, se podía rechazar la acusación hacia mi persona. Pero creo que el margen por el que se rechazó en los cuatro capítulos fue significativo. En todos ellos creo que la menor distancia fue de diez votos.
Fue un rechazo por amplio margen. Es algo muy rescatable, porque en el Senado hay una mayoría de centroderecha, de derecha. Entonces, el que hayan votado en contra de la Acusación Constitucional de forma tan clara da cuenta de que, más allá de las visiones políticas de cada uno, los senadores evaluaron que no tenía ningún mérito.
Cifras económicas, herencia y responsabilidad
—En estos días han salido varias cifras económicas, que no son nada auspiciosas. Desempleo del 9,4%, una caída del Imacec de 0,9% en mayo. Muchos especialistas le echan la culpa al gobierno anterior, hablan de políticas irresponsables de Gabriel Boric. Usted estuvo a cargo de esas políticas en gran parte de ese gobierno. ¿Qué piensa de esas declaraciones? ¿Se sienten responsables de esto?
Yo siempre pensé que cuando estuviera fuera del gobierno debía ser responsable al dar opiniones. Efectivamente, creo que la situación económica no es positiva. Estamos con un desempleo que ha ido subiendo, la actividad económica tampoco ha estado bien. Para ponerlo en perspectiva, durante nuestro gobierno, en los cuatro años se creció más de lo que se pronosticaba el año anterior por los expertos, por los analistas. Este año va a ser el primer año en los últimos cinco que vamos a crecer menos de lo que se pronosticaba.
Ahora, por supuesto, hay un cúmulo de factores. Hay temas que tienen una explicación por lo que estamos haciendo en el país, hay otros que se explican por causas internacionales. Yo espero, por el bien de todos, que la economía pueda repuntar y ojalá podamos volver a crecer más o menos a lo que estábamos creciendo a final del 2025. A final de ese año, la economía no minera, que es el grueso de la economía chilena, estaba creciendo cerca del 3%. Yo espero que podamos volver a crecer a ese ritmo.
Ahora, es más fácil evaluar un gobierno saliente que uno entrante. Porque uno puede ver qué se logró durante los cuatro años y tener una mirada más equilibrada. Un gobierno entrante, en cambio, es una mezcla de cosas que ocurrieron antes y que están ocurriendo en el minuto. Es más difuso, para ser justos. Lo que ocurrió durante nuestro gobierno es que se crearon más de 700 mil empleos netos. O sea, la resta de lo que se creó menos lo que se destruyó es de 700 mil empleos más. La gran mayoría de ellos, más del 90%, fueron empleos formales. De hecho, llegamos a los niveles de informalidad más bajos que hemos tenido en nuestra historia reciente. Logramos, además, contener el gasto. El 2025, por primera vez, dejó de crecer la deuda como porcentaje del PIB. Y tuvimos esta responsabilidad fiscal reduciendo la pobreza. No se recortaron recursos en los hospitales, se aumentaron las pensiones.
Entonces, lo que ocurrió durante nuestro gobierno es distinto a lo que está pasando ahora. Yo no sería tan injusto como para asignar toda la responsabilidad de lo que está ocurriendo al gobierno actual. Eso no sería justo. Pero sí es cierto que tanto el crecimiento de la economía como la situación del empleo y el desempleo están siendo peores ahora de lo que estaban hace un tiempo. Así como se crearon más de 700 mil empleos netos durante nuestro período, se han destruido en torno a 20 mil empleos durante este período de gobierno. Pero reconozco que todavía es muy poco tiempo como para poder hacer un juicio más pausado, más equilibrado, respecto a la situación actual. Más que discutir respecto a responsabilidades, creo que lo relevante es conversar y buscar acuerdos para mejorar la situación del país.
—El presidente Kast ha dicho: “Chile hoy pasa por un momento complejo. Hemos visto cifras que tienen más de una luz de alerta. Nos dimos cuenta tarde de que tenemos una enfermedad económica” ¿Qué opina de esas declaraciones?
No sé bien en qué contexto se dijo eso, pero yo diría algo general: creo que es muy importante que todas las autoridades siempre hablen bien de nuestro país. Cuando uno llega a ser gobierno, tiene que dejar de estar en la actitud de campaña, donde uno critica, dice todos los problemas que están en el país, hace sus promesas. Pero una vez que se llega al gobierno, uno es el vocero de Chile. Sobre todo si se hacen declaraciones en otros países, porque puede haber potenciales inversionistas, puede haber gente que esté tomando decisiones. Entonces, sin dejar de ser autocrítico, es importante que seamos los mejores voceros de nuestro país.
Creo que este gobierno, tal vez con el afán de generar un diagnóstico catastrofista para generar condiciones para hacer las reformas que quieren hacer, ha dado una serie de frases que han sido poco cuidadosas con la imagen de nuestro país.
Cuando se habló, por ejemplo, que nuestro país estaba en quiebra. Chile está lejísimo de estar en una situación así. Eso no significa, en ningún caso, que las cifras de desempleo que conocimos sean cifras para estar tranquilos. Es una cifra más alta que la de hace una año. Estábamos hasta hace un tiempo creando empleo, ahora se están destruyendo más empleos de los que se están creando. Por supuesto que esto hay que abordarlo, pero hay que abordarlo sin generar un discurso que finalmente dañe a nuestro país.
—Muchos de nuestros entrevistados hablan de que el problema del desempleo también tiene que ver con algunos beneficios que han recibido los trabajadores en los últimos años: las 40 horas, el salario mínimo. ¿Cómo ve usted cuando se ponen esos temas en la mesa?
Yo creo que un país, en la medida que crece, que se desarrolla, tiene que ir buscando repartir ese desarrollo de manera justa. Es muy importante crecer, es muy importante la inversión; por eso cuando era ministro de Economía impulsé la reforma de permisos sectoriales que está implementando el gobierno actual y que espero sea implementada de buena manera. Necesitamos crecer más, invertir más, pero también necesitamos que ese crecimiento se reparta bien.
El salario mínimo, por ejemplo, ha jugado, no sólo en Chile, sino que en todo el mundo, una labor muy importante. Hay muchos trabajadores y trabajadoras que no tienen capacidad de negociar su salario, porque a veces están en empresas donde no hay sindicato, a veces porque tienen muy poco poder, a veces porque tienen baja educación, entonces están en una situación de mucha desigualdad con su empleador. Por esas razones es importante que exista el salario mínimo, porque eso fija un piso.
Ahora, es cierto que uno tiene que ir monitoreando cómo distintos beneficios —las 40 horas, el salario mínimo, cotizaciones— pueden ir generando dificultades en el mercado laboral. Eso lo hicimos. El Ministerio de Hacienda, en un acto de transparencia, le solicitó al BID, al Banco Interamericano de Desarrollo, que hiciera un estudio estimando el efecto del salario mínimo en el empleo. El estudio se puede descargar de la página del Ministerio de Hacienda. El BID encontró un efecto muy pequeño en el empleo, ni siquiera decenas de miles de empleos. Era un efecto negativo, pero muy chiquitito.
La forma de resolver esa tensión es buscando, también, generar más inversión y buscar más crecimiento. Tenemos que buscar acuerdos como país, acuerdos no imposiciones, para lograr que nuestra economía pueda crecer más. Nosotros hicimos aportes importantes como la Ley de Permisos Sectoriales, como la Estrategia Nacional del Litio. Es importante que el gobierno actual siga en una senda de promover el crecimiento en el país y ojalá con los acuerdos más amplios posibles.
—En materia de desempleo, ¿cuánto influye la contratación en el sector público? Muchas voces dicen que la tasa de desempleo no creció tanto porque en el gobierno de Boric se contrató un alto número de empleados públicos
Eso es una mentira, así de simple. Vuelvo a los datos: de los 700 mil empleos netos que se crearon en nuestro gobierno, menos del 10% tiene que ver con movimientos en el sector público. De hecho, durante nuestro período, en el gobierno central, debe haber sido el menor crecimiento del empleo público en muchos gobiernos.
Cualquier persona que entienda la materia puede bajar los informes de la Dirección de Presupuesto y ver el crecimiento del empleo público en el gobierno central y también en los municipios. Incluso Matías Acevedo, el ex director de Presupuesto de la administración de Piñera, reconoció que nosotros no habíamos hecho un aumento importante del empleo público en el gobierno central, que es lo que controla el gobierno.
Y tampoco es cierto, entiendo yo, que el gobierno actual esté despidiendo a toda gente en el sector público. No hay ninguna razón para pensar que el aumento del desempleo esté siendo empujado por el sector público.
-Se lo pregunto directamente entonces: ¿cuánto de las actuales malas cifras son efecto de la gestión de usted?
Es difícil saber. Cuando estábamos al final del año 2025, la economía estaba creciendo harto, y de hecho estábamos reduciendo el desempleo en el segundo semestre. Entonces mucha gente de centroderecha, de derecha, empezó a decir que el país estaba creciendo más porque ya anticipaban que venía un nuevo gobierno. Después, en enero, febrero, marzo, abril, la economía empezó a bajar su ritmo de crecimiento, y entonces empezaron a decir que eso era culpa de la herencia del gobierno anterior.
Yo trabajé cuatro años, tanto en el Ministerio de Economía como en el Ministerio de Hacienda, lo más duro posible por acelerar la inversión, por hacer bien las cosas. Jamás hice un comentario negativo de la administración anterior. Yo fui muy crítico del gobierno del presidente Piñera, como mucha gente de izquierda, pero no gasté ni un segundo de los cuatro años en los que trabajé en criticar al gobierno anterior. Porque uno, cuando llega el 11 de marzo, se tiene que dedicar a gobernar y a enfrentar los problemas que tiene. Imagínate que nosotros llegamos al gobierno en una situación de pandemia. Habíamos tenido un déficit gigante el 2021. El déficit del 2021 fue el déficit estructural de más de 10%, es decir, como tres veces el déficit nuestro el 2025. Reconozco que era porque se había vivido una situación muy difícil y todos teníamos que salir adelante.
Yo creo que siempre hay una combinación de factores. Hay distintas cosas que está haciendo el gobierno actual que probablemente están pegando en el empleo. Por ejemplo, reducir el gasto y probablemente reducir la inversión pública. Hace un tiempo se detuvo la construcción del edificio Gabriela Mistral. Eso no es sólo un problema para la cultura, eso impacta también en la generación de empleo. Creo que hay mucha incertidumbre actualmente, y la incertidumbre no ayuda para poder generar empleo.
Competitividad, productividad y el modelo de desarrollo
—Quiero preguntarle por la competitividad en la región. Cuando salen algunos informes que la mano de obra en Perú cuesta la mitad o un poco menos que en Chile. ¿Cómo enfrenta un país eso?
Yo diría dos cosas. Una forma de ver competitividad entre distintos países es ver los niveles de inversión extranjera que tiene cada uno. Chile, en inversión extranjera directa per cápita, es líder en Sudamérica por lejos. Por lo tanto, seguimos siendo un país muy competitivo.
Lo segundo que tengo muy claro es cuál es la receta que no tenemos que hacer. Es decir, si los salarios en otro país de Sudamérica son la mitad de los salarios que hay en Chile, por supuesto que el camino no tiene que ser generar condiciones de flexibilidad para que se bajen los salarios de Chile a la mitad. Lo que hay que hacer es seguir trabajando para que nuestro país sea un país atractivo para invertir como lo es hasta ahora, aun cuando se paguen altos salarios y la gente tenga una buena calidad de vida. Porque el desarrollo económico, el crecimiento económico es para eso. Uno trabaja para vivir bien, no vive para trabajar.
Por último, hay que ver la experiencia mundial. Los países más competitivos del mundo actualmente pagan salarios altos y han sido capaces de hacer una trayectoria de crecimiento económico. No se ha hecho innovación sobre la base de tener jornadas laborales más largas que en otros lugares, o sobre la base de pagar menos salario, o sobre la base de destruir la capacidad de negociación colectiva de los sindicatos. No, los países desarrollados, los países más exitosos del mundo, que son los que se denominaron tradicionalmente del Estado de bienestar, tenían sindicatos fuertes, tenían salarios mínimos o negociaciones colectivas relevantes, son países donde se trabaja menos horas que en los otros países.
Por lo tanto, acá el desafío es la productividad. Se han hecho cosas, hay que seguir en esa dirección y yo le deseo la mejor suerte al gobierno actual para que pueda empujar el carro en esa dirección.
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