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En medio del proceso interno de Renovación Nacional, el diputado Diego Schalper destaca que la lista única para la nueva directiva busca representar diversas sensibilidades internas del partido, con el objetivo de consolidar una "derecha firme, pero moderna" enfocada en seguridad y crecimiento económico. Schalper también critica la polarización política en Chile y cuestiona la transparencia del gobierno de Boric en el traspaso de mando con Kast. Respecto al polémico proyecto del cable submarino con China, sugiere decisiones políticas poco transparentes que afectaron la relación con EE. UU. y China. El legislador enfatiza en la prioridad de la seguridad, reactivación económica y temas sociales como la infancia vulnerable. Además, defiende abordar temas valóricos como aborto y eutanasia desde una perspectiva social.
En medio del proceso interno de Renovación Nacional (RN), el diputado Diego Schalper aborda las expectativas del partido frente a la elección de su nueva directiva, destacando que la lista única busca representar distintas sensibilidades de la colectividad. Según explica, el objetivo es consolidar una “derecha firme, pero moderna”, capaz de construir mayorías y retomar una agenda social sin perder el foco en las que considera las dos principales urgencias del país: seguridad y crecimiento económico.
En entrevista con este medio, el parlamentario también reflexiona sobre el clima político que ha marcado los últimos años. A su juicio, Chile debe dejar atrás la lógica de polarización que dominó el debate tras el estallido social y durante los procesos constitucionales. Incluso alude al estilo confrontacional de figuras como el presidente argentino Javier Milei para advertir que el país no debería avanzar hacia ese tipo de dinámica política. “Algunos confunden ser frontal con ser confrontacional”, dice, destacando que la ciudadanía está cansada de la “guerra permanente” entre sectores políticos.
La polémica por el proyecto del cable submarino entre Chile y China sigue marcando pauta. Al respecto, el diputado cuestiona la forma en que el gobierno del presidente Gabriel Boric habría manejado la información durante el traspaso de mando con el presidente electo José Antonio Kast. Schalper asegura que existieron decisiones políticas que no fueron transparentadas oportunamente y que terminaron afectando la relación con socios estratégicos como Estados Unidos y China.
Finalmente, el legislador delinea las prioridades que —a su juicio— debería impulsar su sector en el nuevo ciclo político. Junto con reforzar la agenda de seguridad y reactivación económica, sostiene que la derecha debe ampliar su mirada hacia temas sociales como la infancia vulnerable, la salud y la descentralización. Además, ´defiende que los llamados temas valóricos —como aborto o eutanasia— deben abordarse desde una perspectiva social.
Elecciones internas en RN y polarización en el mundo político
—¿Cuáles son sus expectativas de las elecciones internas de Renovación Nacional?
Nuestra expectativa es que participe, como es siempre en Renovación Nacional, una gran cantidad de militantes de Arica a Magallanes directamente en urnas (…) aspiramos a una buena participación, creemos haber podido representar una lista que mezcla distintas miradas con un horizonte común que es proponerle al país una derecha firme, pero al mismo tiempo una derecha moderna con capacidad de construir mayorías, de retomar una agenda social, que va a aportar a las dos emergencias principales que son seguridad y economía, pero que también va a poner arriba de la mesa otras emergencias como salud, niñez postergada y otras cosas que son relevantes. Esa es la contribución que quiere hacer Renovación Nacional.
—Es una lista única, pero no de consenso. Entonces, al no tener competencia interna, ¿hay una debilidad en la interna del partido?
No, nosotros lo que vemos es que como fuimos capaces y le pusimos mucho empeño en construir una alternativa que fuera convocante de distintas miradas del partido, se generó una fuerza y una capacidad de convocatoria que en el fondo derivó en que el partido se sintiera lo suficientemente cómodo y que nadie sintiera la necesidad de levantar una competencia. Y al revés, creo que somos una lista que ha logrado convocar distintas miradas y esa es la principal fortaleza.
—¿Qué se aprende de su gestión anterior? ¿Cómo se va a diferenciar?
Sí, son momentos tan distintos. En ese momento, Chile estaba enfrentando el estallido social, el inicio del gobierno del presidente Boric, los procesos constitucionales. Yo creo que la gran lección es que básicamente nosotros no podemos caer en la tentación de perseverar en el clima de polarización. Cuando uno ve, por ejemplo, el discurso que ha dado el presidente (Javier) Milei en el Congreso y probablemente a algunos esos les simpatizan, pero yo no quiero un Chile en esas coordenadas. Yo no quiero un Chile donde entre los que pensemos distintos nos insultemos los unos a los otros. No significa que no defendamos las ideas con firmeza.
Y yo creo que Chile se cansó de la guerra permanente que lo que nos tiene es estancados en la solución de problemas tan urgentes como el combate al crimen organizado, como la reactivación económica, en fin. Entonces, mi gran aprendizaje es que, en ese momento de la historia hubo mucha tentación, y en eso incluso de mi parte, de dejarnos llevar por esta lógica de la polarización y de hablarle a ciertos nichos, pero lo que Chile necesita es que salgamos de ese clima de polarización.
—Y en ese sentido, ¿cómo anticipa usted la futura administración de José Antonio Kast? ¿Ve que se puede incrementar este clima de polarización en el mundo político?
Yo me siento muy conforme de que nosotros, frente a un gobierno que partió con una propuesta muy refundacional (…) fuimos capaces de sobreponernos y en vez de negarle la sal y el agua a este gobierno, fuimos capaces de contribuir activamente en una agenda de seguridad, en una reforma previsional, en la eliminación de permisos sectoriales. Todo esto se lo digo para que ojalá la izquierda chilena, puesta ahora en la oposición, tenga ojalá la misma capacidad de contribuir a aquellas agendas que le hagan bien a los chilenos. Renovación Nacional, por definición, es un partido constructor de mayorías. Lo fuimos durante la transición de los principios de los 90, donde nos la jugamos por la política y los acuerdos; en pleno estallido social jugándonos por la institucionalidad; en este gobierno que pese a todos sus errores y a la crítica que yo le tengo, estuvimos disponibles a portarles en la agenda de seguridad y en estas otras. Yo espero que entendamos que la guerrilla permanente al único que beneficia es al Tren de Aragua.
Polémica por proyecto del cable submarino entre Chile y China
—En la comisión de Relaciones Exteriores dijo que los ministros Alberto van Klaveren y Juan Carlos Muñoz eran víctimas de una decisión proveniente del mismo gobierno. ¿Podría profundir en esa teoría política, tal como la calificó?
Yo tengo la intuición en esto, no lo puedo afirmar, pero tengo la intuición de que eso fue una decisión política que encuentra su origen en el Palacio de la Moneda, particularmente en el asesor de Asuntos Internacionales del Presidente de la República, el señor Carlos Figueroa. Y que a partir de ahí, una serie de personas empezaron a trabajar activamente para hacer esto viable precisamente por la discusión geopolítica. Tengo la impresión que tanto el ministro de Transportes como el ministro de Relaciones Exteriores no tuvieron toda la información a la mano… Por ejemplo, cuando el ministro Muñoz tuvo la información a la mano, su reacción fue anular un decreto que firmó. ¿Significa esto que queda exento de responsabilidad? Por supuesto que no. Evidentemente tiene responsabilidad y es básicamente de supervigilar mucho más lo que sucede. Pero cuando el canciller Van Klaveren dice que esto está en algo muy preliminar, o cuando el señor Muñoz dice que esto es solo uno de 13 permisos, yo de verdad creo que ellos en el fondo actúan sobre una premisa distinta a la que actúa el subsecretario de Telecomunicaciones cuando dice que este proyecto está muy avanzado. Entonces, ese tipo de contradicciones dan cuenta que aquí iban corriendo dos carriles totalmente distintos. ¿Qué es lo grave? Que cuando esto se hace latente, yo creo que al gobierno le falta la transparencia y la capacidad de sincerar la situación y van entregando la información a cuentagotas. Eso no solo perjudica el traspaso de mando, sino que además nos indispone con dos socios estratégicos como son Estados Unidos y China.
—¿Entonces, son víctimas?
Lo he dicho otras veces, yo a veces siento, voy a hablar principalmente del canciller porque es lo que yo he conocido más de cerca… Uno a veces siente al canciller intentando moderar una situación en donde el principal protagonista es el presidente Boric. Cuando él insulta al presidente Donald Trump, yo no veo cómodo al Canciller van Klaveren, cuando quería ir a los BRICS, que es una reunión geoeconómica política de países entre los cuales se cuentan Irán, Rusia, en fin; tampoco vi cómodo al canciller van Klaveren. Llega un punto en que esa incomodidad tiene que transmitirse más vehementemente. Pero cuando yo digo que han sido víctimas de esta situación, es que yo creo que en general el Socialismo Democrático, muchas veces, porque ellos son parte, han sido víctimas de agendas que responden más bien a lógicas identitarias e ideológicas que a los intereses del país. Creo que aquí estamos en presencia algo parecido. O sea, sectores de izquierda dura de la coalición de gobierno le dieron agilidad a algo por razones más bien geopolíticas probablemente.
—Desde la OPE decían que no tenían antecedentes y que el gobierno no informó sobre la situación del proyecto del cable, mientras el Presidente Boric dijo que se comunicó con José Antonio Kast en una llamada de 16 minutos. Esto fue posteriormente reconocido por el presidente electo: ¿Mintió Kast?
Yo lo que digo es lo siguiente: Cuando usted se da cuenta que ha tenido que dictar un decreto que después tuvo que anular, me reconoció el ministro de Transporte a mí personalmente en la comisión de Relaciones Exteriores que fue por las alertas que le prende Estados Unidos, cualquier gobierno que ejerce hacer su cargo con un mínimo de diligencia, se da cuenta que eso va a generar un conflicto relevante. Y por lo tanto, pretender hacernos creer que una cosa de esa naturaleza se resuelve enumerando temas en un llamado telefónico es no tomarse en serio el tema. O peor aún, pretender bajarle el perfil. Yo creo que lo que debió haber hecho el presidente Boric, enfrentado a esa coyuntura, al menos debió haber convocado un espacio exclusivamente dedicado a esto. O dicho de otra forma, que él nos diga que dentro de un llamado de tantos minutos, uno de los temas era algo que nos iban a indisponer con los dos principales socios comerciales de Chile, es básicamente dar cuenta de que no le tomó el peso a la situación. Yo lo que hubiera esperado, incluso en los términos del presidente Boric, que el llamado hubiese sido exclusivamente para eso. Y ha quedado en manifiesto que el gobierno no le dio el peso suficiente o no quiso darle el peso suficiente, pero lo cierto es que para mí el malestar del presidente Kast está plenamente justificado, no solamente por este episodio en particular, sino que porque yo no tengo recuerdo de un traspaso tan poco diligente como el que hemos tenido (…) creo que es muy elocuente que el gobierno ha hecho mal su trabajo.
—¿Cree que deben retomarse las bilaterales?
Lo que yo digo es que asumiendo que el malestar es real y que es fundado, eso no nos puede impedir que eventualmente ciertos ministerios sectoriales o ciertas subsecretarías en programas que son de continuidad, no hagan un traspaso elocuente de información. Estoy pensando, por ejemplo, en la Subsecretaría del Trabajo, en cuestiones como la implementación de planes y programas de capacitación o en cuestiones relativas a la Pensión Garantizada Universal, o sea cosas que son de continuidad porque yo creo que Chile no se merece una ceremonia de cambio de mando tensa, no se merece que algún beneficiario pueda haberse perjudicado por las polémicas políticas y por lo tanto todo tiene que ir encaminado a preocuparse siempre por el interés de Chile. Yo creo que el primer paso para eso es que el presidente Boric haga un reconocimiento. Yo no le pido una rectificación, pero sí le pido una autocrítica, que reconozca que lo han hecho mal, que entregaron de manera opaca la información y creo que un paso como ese podría abrir espacio a que la cosa se normalice.
Nuevo ciclo político y negociación por la presidencia de la Cámara
—En este nuevo ciclo político que inicia el 11 de marzo, desde Renovación Nacional, ¿se va a priorizar seguridad, temas fiscales o temas valóricos? ¿Cuáles son sus lineamientos?
Nosotros como Renovación Nacional hemos sido protagonistas en la agenda de seguridad, creo que lo más reconocido es la agenda de Ley Naín-Retamal, pero hay muchas otras cosas más. En materia económica, nosotros hemos tenido una gran participación en la comisión de Hacienda y la vamos a seguir teniendo, pero también queremos levantar otras emergencias, que son las emergencias sociales, particularmente aquellas que dicen relación con la niñez postergada (…) todas aquellas urgencias que tienen que ver con los niños y jóvenes de Chile. Después, nos parece fundamental lo que nosotros llamamos las emergencias regionales. Nosotros somos un partido de carácter nacional y por lo tanto entendemos que la prioridad está en economía y en seguridad, pero no por eso podemos olvidar la importancia de la descentralización del país. Y lo tercero, para nosotros es muy relevante las emergencias sociales, vivienda, salud y educación. Por lo tanto, nuestro foco siempre va a estar puesto en contribuir a la agenda de seguridad y de economía, pero somos una derecha social que tiene preocupación por la infancia postergada y también van a estar ahí nuestros focos.
—¿En esta derecha social no están los temas valóricos? Como los propone el Partido Nacional Libertario, por ejemplo.
Lo que pasa es que lo valórico es profundamente social. Yo por ejemplo pienso en el aborto, típico tema caratulado como valórico, ¿a alguien en Chile no le parece que el que haya mujeres que por circunstancias sociales, se vean eventualmente en la necesidad de hacerse una pregunta como ese, ¿no es un tema profundamente social? El embarazo vulnerable, la postergación de la maternidad, la imposibilidad de tener conciliación entre el trabajo y la familia… Todos esos son temas sociales. O cuando se habla de eutanasia, que también podría ser caratulado como un tema valórico… a los que nos ha tocado conocer la realidad de los hospitales públicos del país, ¿cuántas personas postradas están abandonadas en los hospitales públicos del país? ¿Cuántas personas no tienen tratamiento de sus enfermedades crónicas o tratamiento en las circunstancias lamentablemente más profundas del dolor de su vida?
Por lo tanto, la aproximación de esos temas, en primer lugar, es empatizando con aquellos que los padecen y tener una mirada profundamente social.
—Estuvieron juntos en la segunda vuelta, pero en la primera se marcó la diferencia entre Chile Vamos y la candidatura de Kast. Ahora, ¿cree que habrá espacio de convergencia en el futuro oficialismo?
Creo que el tiempo dando lecciones, para mí lo más paradigmático es que cuando algunos impulsamos el Ministerio de Seguridad, las críticas que recibimos por parte de republicanos fueron extremadamente duras y yo percibo que uno de los eslabones más relevantes del actual gobierno es lo que está haciendo el Ministerio de Seguridad. Entonces, creo que todas las cosas tienen su tiempo. Obvio que me habría encantado que no hubiese reinado un clima de tanta polarización y confrontación entre las distintas derechas en la primera vuelta y en los últimos años, pero quiero creer que para adelante vamos a ser capaces de valorar, especialmente en tiempos de gobierno, aquella parte de la derecha que quizás no es tan buena en las redes sociales, pero sí es más buena para las redes reales, que son las que se forman sobre la base de la construcción de acuerdo, del trabajo comunitario, de la construcción de transversalidad política. Yo al menos voy a trabajar para que ahora cuando la derecha dialogante va a adquirir un valor adicional, porque acuérdese usted cuando se gobierna la derecha dialogante le suben mucho los bonos, tenga un rol protagónico dentro de hacer que Chile vuelva a la senda del progreso y de la seguridad.
—¿Quién sería la derecha no dialogante?
No, eso es una carátula que le pone usted. Yo no defino a alguien por negativo, defino por lo positivo. Nosotros somos una derecha dialogante y veo con buenos ojos además que una de las primeras definiciones que adopta el presidente electo es que una vez que es electo, en su primer discurso, reconoce que para él gobernar con un gobierno de unidad es fundamental, gobernar con otra fuerza es fundamental y lo ha expresado en su gabinete. Yo me siento gratamente sorprendido y feliz de que el presidente haya incorporado el abanico más amplio de ministros del retorno a la democracia, porque piense que hay un ministro incluso del Partido Radical. Y yo creo que eso da cuenta de que él se ha convencido de que lo que viene para adelante es que Chile tiene que abandonar la polarización y buscar más bien el diálogo razonable entre las personas.
—¿Cómo se llevan ustedes con el Partido de la Gente?
Nosotros nos llevamos bien con todos los partidos, pero eso no significa que siempre estemos de acuerdo. Lo que estamos proponiéndole a la Cámara es que vuelva a ser un lugar donde se puedan construir acuerdos, construir políticas públicas para Chile y por lo tanto, evidentemente el PDG va a jugar un rol. Creo que ellos interpretan un mundo de clase media, sectores especialmente vinculados al norte del país que tenemos que escuchar con mucha atención y yo, como jefe de bancada de Renovación Nacional, voy a trabajar con todas las fuerzas políticas cada vez que sea necesario para construir acuerdos y espero que el acuerdo administrativo que se alcance en la Cámara de Diputados le permita gobernabilidad y trabajo armonizado entre las distintas fuerzas políticas. Ahora, el Partido de la Gente en eso tiene un desafío también, ¿no? Que obviamente todos tenemos nuestras aspiraciones, pero la única manera de no construir acuerdos es poner línea roja a las aspiraciones, entonces yo espero que todos seamos capaces de entender que construir acuerdos supone escuchar las posiciones del resto también.
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