Este jueves salió de prisión el ingeniero comercial Rafael Garay, luego que la Corte Suprema le otorgara la libertad condicional tras cumplir la mitad de su condena. Del anexo penitenciario Capitán Yáber se retiró sin hablar con la prensa.

Fue el 18 de octubre de 2018 cuando fue condenado a siete años de presidio y a una multa de 21 UTM, o sea, cerca de 1 millón de pesos, por el delito de estafas a 29 personas, perjuicio que alcanzó alrededor de $1.300 millones, según consignó El Mercurio.

De no estar presente una crisis sanitaria, el ingeniero comercial debería presentarse a firmar semanalmente al centro de reinserción emplazado en calle Tocornal en Santiago Centro, requerimiento que sería retomado a partir de junio.

Vida en libertad

“Está feliz porque obtuvo su libertad condicional conforme a lo que establece la ley. No hay nada especial respecto de él y pudo adquirir el beneficio como cualquier condenado”, señaló al matutino su abogada, Linda Catalán.

Consultada sobre qué hará de su vida ahora que se encuentra libre, la abogada explicó que busca retomar su vida familiar con su hijo y su pareja, “poder trabajar, ya tiene una oferta de trabajo de un amigo, y terminar de escribir un libro que había comenzado estando privado de libertad. Él ahora quiere estar tranquilo, alejarse de los medios, quiere ver si puede resolver su situación de vida”.

Estudio

Según señaló su abogada en un escrito que buscaba revertir el rechazo de la Comisión de Libertad Condicional, en el tiempo que estuvo en prisión, Garay se mantuvo en “constante estudio y trabajo para terminar su doctorado, ingresando libros de estudio y preparando su tesis doctoral”.

Además, en dicho documento contó que ha estado escribiendo un libro, “cuya venta pretende destinar a la reparación de las víctimas de su delito, y tiene una oferta seria de trabajo, la que se haría efectiva al obtener el beneficio”, escribía su defensora en aquella ocasión.

El texto agrega que Garay cuenta con una red de apoyo. Mientras estaba en prisión, fue regularmente visitado por su pareja y su hijo de 3 años: “Su grupo familiar arrienda un departamento, lugar al que llegaría de obtener el beneficio”, consigna el documento.

En dicho texto, se recalca que además de su familia nuclear, cuenta con el apoyo de la familia extendida, y se sostiene que constituyen referentes prosociales, al nunca haber tenido estos una vinculación delictual.

“También es importante mencionar que la pareja del amparado es enfermera y trabaja (…), lo que obviamente indica que se trata de una persona que cuenta con herramientas adecuadas para constituir un apoyo para el amparado”, indica.