Nacional
Las contradicciones del caso de los asesinatos de Aysén
Publicado por: Laura Landaeta
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Durante los d√≠as posteriores al golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, la regi√≥n de Ays√©n se convirti√≥ en un foco de violencia. Como en todo el pa√≠s, muchas familias fueron v√≠ctimas de atropellos a sus derechos humanos. El retorno de la democracia permiti√≥ buscar los canales para hacer justicia a estas v√≠ctimas. Pero no siempre ha sido as√≠. Tres muertes ocurridas en la comisar√≠a de Puerto Ays√©n lo demuestran. Se trata de los casos del exregidor Erwin Altamirano, asesinado el 12 de octubre de 1973; y el carpintero Julio Antonio C√°rcamo y el obrero y boxeador Sergio Alvarado, fallecidos el 2 de octubre del mismo a√Īo.

Una investigación periodística de esos hechos permite ahora conocer algunos detalles inéditos que hablan, incluso, de una primigenia célula de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), conformada por militares y un coronel de Carabineros de la zona, la cual estuvo al mando de las ejecuciones y crímenes cometidos ahí. Sin embargo, la investigación judicial dice lo contrario y culpa a Aquiles Vergara, padre de la conductora de televisión Ivette Vergara -y miembro del Ejército en la zona-, de todos los crímenes cometidos.

El magistrado a cargo de estos juicios, Luis Sep√ļlveda Coronado, reconoce las limitaciones de la investigaci√≥n judicial y plantea que ‚Äúmuchas veces cometemos errores‚ÄĚ. Pero agrega que esta investigaci√≥n ‚Äúya est√° hecha‚ÄĚ.

Como sea, los miembros de la DINA que comenzaron a trabajar conjuntamente en la zona habr√≠an sido el coronel de Ej√©rcito, Humberto Gordon, quien en esos a√Īos estaba al mando de Ays√©n; el capit√°n de Ej√©rcito, Joaqu√≠n Molina, recordado en el lugar como ‚Äúcapit√°n veneno‚ÄĚ y responsable de la comisar√≠a y c√°rcel de Ays√©n y luego del regimiento Las Bandurrias; y el prefecto de Carabineros de Ays√©n, de apellido Ducasseuax.

¬ŅQui√©n mat√≥ al exregidor Altamirano?

Erwin Altamirano Monje fue regidor de la zona de Puerto Cisnes y Puyuhuapi hasta el 11 de septiembre de 1973. Socialista de militancia, Altamirano fue detenido junto con diez personas de La Junta y Puerto Cisnes y trasladado hasta la comisaría de Puerto Aysén, donde permaneció detenido hasta el día de su muerte, el 12 de octubre de 1973.

El parte oficial se√Īala que Altamirano estaba siendo trasladado al regimiento de Las Bandurrias en Coyhaique cuando solicit√≥ detener la comitiva para ir al ba√Īo, intentando posteriormente escapar, raz√≥n por la cual se le aplic√≥ Ley de Fuga y fue acribillado por una patrulla dirigida por el mayor de Carabineros, Sergio R√≠os Letelier.

Sin embargo, el relato que ha sido recreado en las voces de sus protagonistas y familiares da cuenta de otra historia. Uno de ellos es el de Froil√°n Granadino, obrero militante del Partido Comunista (PC) y que fue detenido en Puerto Cisnes junto a Altamirano.
‚ÄúNos llevaron en barcaza hasta Puerto Chacabuco para luego enviarnos por tierra hasta Ays√©n. Cuando la barcaza lleg√≥ hasta el puerto nos esperaba una patrulla policial con algunos milicos‚ÄĚ, rememora Granadino. ‚ÄúAh√≠ nos pusieron en filita y pasaba el teniente Rojas preguntando el nombre de cada uno. Yo lo conoc√≠ al tiro porque estuvo muchos a√Īos asignado a Puerto Cisnes y ah√≠ nos conoc√≠amos todos. Cuando lleg√≥ hasta Erwin, le peg√≥ una patada que lo tir√≥ al suelo y le dijo: ‚Äėde esta no te salvas. De aqu√≠ no sales vivo‚Äô‚ÄĚ.

La hermana del regidor, María Altamirano, recuerda algo similar respecto al teniente Rojas.

‚ÄúA mi hermano lo mataron los pacos‚ÄĚ, dice Mar√≠a. ‚ÄúEso lo s√© muy bien porque me lo dijeron varios detenidos. Adem√°s, era l√≥gico creerlo porque siendo el presidente de la junta de vecinos denunci√≥ los abusos, malas pr√°cticas e incluso los robos que comet√≠an algunos pacos. Especialmente uno de apellido Rojas, quien luego fue transferido de Puerto Cisnes producto de la queja de mi hermano. Cuando Erwin fue detenido me enter√© que Rojas estaba en Ays√©n, en la comisar√≠a. Ah√≠ supimos que se la cobrar√≠a‚ÄĚ.

La denuncia a la que se refiere Mar√≠a Altamirano inclu√≠a algunos robos de especies de contrabando que llegaban a Puyuhuapi y que la patrulla comandada por el teniente de Carabineros, Miguel √Āngel Rojas, se encargaba de fiscalizar permitiendo que prosiguiera su marcha s√≥lo despu√©s de dejar una importante cantidad de especies en manos de los polic√≠as.

Juvenal Nieto, esposo de Mar√≠a, recuerda que cuando su cu√Īado estaba detenido en Puerto Cisnes la guardia de la tenencia recibi√≥ una llamada por radio. ‚ÄúYo ven√≠a a preguntar por √©l y le llevaba algo de comida y frazadas cuando me dejaron en la guardia esperando y son√≥ la radio. Era Rojas, lo supe cuando lo salud√≥ el carabinero de la guardia. Rojas pregunt√≥ por el ‚Äėpez gordo‚Äô y les dijo que lo cuidaran bien‚ÄĚ, cuenta Juvenal.

Cecilia Altamirano, otra de las hermanas de Erwin, agrega que ellos siempre supieron que su hermano falleci√≥ en la comisar√≠a, pues fue un doctor de apellido Zenteno, jefe en el Hospital de Ays√©n, quien le hizo la autopsia. Seg√ļn Cecilia, √©l les cont√≥ que pudo ver a su hermano en la comisar√≠a de Ays√©n ya fallecido y luego le dijo lo que realmente hab√≠a sucedido. ‚ÄúMi hermano muri√≥ producto de las torturas, botado en el calabozo‚ÄĚ, dice Cecilia.

Luis Adasme, otro de los detenidos de Puerto Cisnes, recuerda que cuando lleg√≥ a la comisar√≠a el teniente Rojas se port√≥ bien con √©l, pues lo reconoci√≥. ‚ÄúPero con Altamirano y otros dos, Alvarado y C√°rcamo, no. Los maltrataba mucho‚ÄĚ, se√Īala Adasme.
El magistrado Luis Sep√ļlveda Coronado ha planteado en su investigaci√≥n que Aquiles Vergara dio la orden de traslado y fusilamiento por Ley de Fuga de Altamirano. Pero testigos y familiares del exregidor rebaten aquello y se√Īalan que no fue trasladado vivo, que ya estaba muerto.

De hecho, Vergara hab√≠a pedido la baja meses antes al propio Gordon, quien amenaz√≥ con someterlo a un consejo de guerra por incumplimiento de deberes al solicitar dejar la guardia para ir en atenci√≥n de su mujer, quien se encontraba enferma. Debido a lo anterior, su superior, el comandante Gast√≥n Frez, lo asign√≥ en labores de vigilancia en la comisar√≠a de Ays√©n para salvarlo de esa situaci√≥n, tal como consta en el expediente del caso donde adem√°s se se√Īala que hab√≠a sido forzado a seguir en la instituci√≥n, raz√≥n por la cual no se encontraba en condiciones de ejercer una jefatura de confianza.

Luis Adasme, el √ļnico de los detenidos de Puerto Cisnes cercano al teniente Rojas, y el √ļnico que reconoce directamente a Vergara, confiesa que √©l supo que ‚Äúestaba ese se√Īor Vergara, porque me dijo Miguel √Āngel (Rojas) que √©l estaba a cargo en Coyhaique y que estaba pidiendo que me llevaran para all√°, pero que √©l (Rojas) me estaba defendiendo para no llevarme‚ÄĚ.

Granadino, el obrero del PC que fue detenido junto a Altamirano, asegura que los que ‚Äúmataron a Erwin fueron el teniente Rojas y otros pacos. √Čl estaba a la cabeza en esos d√≠as y ten√≠a 15 milicos rasos. Pero √©l daba las √≥rdenes. No hab√≠a ning√ļn milico dando √≥rdenes. El que mandaba era un juez de guerra, un coronel de nombre Ducasseaux. Porque seg√ļn ellos, estaban en guerra‚ÄĚ.

Otra testigo de esos hechos, Yolanda Silva, entrega m√°s detalles: ‚ÄúEn esa √©poca yo trabajaba recibiendo unos carabineros en mi casa, como pensi√≥n. Y adem√°s le lavaba la ropa a varios de ellos. Por eso pude saber qu√© pasaba con Erwin, porque era mi amigo igual que toda su familia. Ellos me contaron que lo hab√≠an matado, fue un paco de apellido Retamal. Incluso, una vez le mostr√© al carabinero a Mar√≠a Altamirano, porque nos lo cruzamos en la calle con √©l y le dije, ¬īah√≠ va el asesino de tu hermano¬ī‚ÄĚ.

En su declaraci√≥n jurada, el comandante Sergio R√≠os Letelier, actualmente fallecido, dijo que cuando le fue comunicada la detenci√≥n de Altamirano, ‚Äúorden√© su traslado a la segunda comisar√≠a de Puerto Ays√©n en calidad de prisionero, dando cuenta de inmediato a mi superior jer√°rquico -Ducasseaux- quien orden√≥ que se constituyera una corte marcial para juzgarlo‚ÄĚ.

Lo anterior se repite en el testimonio de Granadino: ‚ÄúCuando nos detuvieron nos hicieron pasar por una corte marcial que estaba a cargo de este Ducasseaux y √©l decid√≠a qui√©n se quedaba y qui√©n se iba libre o pasaba al patio de los callados. Yo pas√© por ah√≠ y estaban Rojas, R√≠os y Ducasseaux. Dejaron libres a algunos detenidos, pero a m√≠ me mantuvieron en la comisar√≠a‚ÄĚ.

Cabe destacar que en las declaraciones que el Mayor R√≠os realiz√≥ para la investigaci√≥n de este caso, tambi√©n se√Īal√≥ que adem√°s de obedecer √≥rdenes de Ducasseaux, en los d√≠as posteriores al golpe lo hizo tambi√©n del coronel de Ej√©rcito, Humberto Gordon.

Los testimonios recopilados hablan de la muerte de Altamirano en manos de carabineros, a trav√©s de una corte marcial dirigida tambi√©n por un carabinero, al cual se le ha sindicado como miembro de la DINA. ¬ŅPor qu√©, entonces, el magistrado Sep√ļlveda Coronado no investig√≥ estos hechos y culp√≥ a un capit√°n de Ej√©rcito degradado que nadie sit√ļa en el lugar, salvo algunos polic√≠as y militares procesados y condenados?

Consultado respecto de esta investigaci√≥n, el juez Luis Sep√ļlveda Coronado se√Īala que al no estar a disposici√≥n suya toda la evidencia ni testimonios, muchas veces “los magistrados buscan culpables y no aciertan en sus investigaciones por falta de elementos”. Sin embargo, reconoce que lo motiva un deseo de justicia y verdad: “Qu√© m√°s quisiera yo que todo estuviera esclarecido. Pero no se puede. He hecho hasta lo imposible por buscar la verdad”.

Sobre el teniente Rojas, acusado por testigos de ser el autor material e intelectual de la muerte del regidor Altamirano, el magistrado se√Īala que quiso ‚Äúincluirlo en la n√≥mina de culpables, pero la Corte de Apelaciones de Coyhaique decidi√≥ sacarlo del caso por falta de pruebas”.

El boxeador Alvarado y el carpintero C√°rcamo

La causa por la muerte de Sergio Alvarado y Julio Cárcamo indica que ambos trabajadores se encontraban en evidente estado de ebriedad en un local de Puerto Aysén, cuando se toparon con un carabinero que le debía dinero a Cárcamo por un trabajo que éste hizo y no se le canceló. Entonces, lo increparon, lo trataron de ladrón y lo amenazaron.

El carabinero lleg√≥ a relatar los hechos a la comisar√≠a se√Īalando que lo hab√≠an amenazado de muerte, raz√≥n por la cual se les orden√≥ a los militares de la comisar√≠a detener a Alvarado y C√°rcamo en sus casas. Horas despu√©s la patrulla volvi√≥ con los detenidos. Fueron torturados, golpeados y posteriormente asesinados en dependencias de la comisar√≠a.

Froilan Granadino estuvo detenido en un calabozo junto a la guardia de la comisar√≠a y se√Īala que Alvarado no muri√≥ baleado como se dice. ‚ÄúCachorro Alvarado muri√≥ a golpes en la guardia, yo lo s√© porque estaba en el calabozo de al lado y se escuchaba todo‚ÄĚ, dice Granadino. ‚ÄúLe pegaron mucho rato. Cuando lo mataron a patadas y golpes, Rojas le dijo a los pacos que fueran a buscar la carretilla y el pl√°stico para envolverlo. As√≠, de esa forma‚ÄĚ.

Tambi√©n recuerda que escuch√≥ de ‚ÄúRojas decir que formaran el pelot√≥n y un rato despu√©s le escuch√© decir ‚Äėapunten bien‚Äô. A C√°rcamo lo balearon en el patio ratito despu√©s. Se escucharon muchas r√°fagas de armas y horas despu√©s supimos que era C√°rcamo‚ÄĚ.

Dicha informaci√≥n no fue considerada por el juez Sep√ļlveda Coronado al momento de dictar sentencia por ambas causas. El relato adem√°s es coincidente con la declaraci√≥n del suboficial Mayor de Carabineros, Jos√© Gonz√°lez Mej√≠as, procesado y condenado por la muerte de Julio C√°rcamo. Su testimonio fue sacado del expediente del caso de Alvarado, a pesar que ambos asesinatos ocurrieron en la misma noche y en el mismo lugar.

La suma de testimonios y relatos de los hechos dan cuenta que la comisar√≠a de Puerto Ays√©n no estaba al mando de un capit√°n de Ej√©rcito. Es m√°s, el comandante de Carabineros, Alberto Pradel Arce, tercero al mando en Puerto Ays√©n en los meses del golpe de Estado, se√Īal√≥ en su declaraci√≥n que ‚Äúla subrogaci√≥n de R√≠os, cuando estaba en servicio fuera de la comisar√≠a, no pudo haberla tenido un capit√°n de Ej√©rcito, existiendo oficiales de Carabineros‚ÄĚ.

Adem√°s, existe un documento de la Direcci√≥n General de Carabineros que da cuenta que la comisaria estaba con dotaci√≥n completa en la fecha de las muertes y que el comisario subrogante era el capit√°n Fuentes Llagostera y el comisario accidental era el teniente Miguel √Āngel Rojas.

Sin embargo, uno de los testigos citado en los fallos de ambos asesinatos, el suboficial de Ej√©rcito, Ricardo Albarr√°n, se√Īala que el capit√°n de Ej√©rcito, Aquiles Vergara, estaba en la guardia ese d√≠a, al igual que el prefecto Ducasseaux, y que fue Vergara quien dispar√≥ en la cabeza de Alvarado. Este testimonio fue clave para el juez Sep√ļlveda Coronado, pese a que Albarr√°n dijo que producto de una meningitis tiene problemas de memoria y que el informe del Servicio M√©dico Legal (SML) no establece que haya herida de proyectil en el cr√°neo.

Los argumentos citados para que el magistrado se√Īalara a Vergara como el capit√°n asesino son los escudri√Īados en la declaraci√≥n de Albarr√°n y de dos militares de apellido Gonz√°lez, quienes habr√≠an recibido la orden de este capit√°n para detener a los asesinados y a quien, posteriormente, le fueron entregados con vida en la comisar√≠a.

Al revisar la declaraci√≥n de Gonz√°lez Mancilla aparece un dato no menor. El militar se√Īala que estuvo ‚Äúen la comisar√≠a de Ays√©n junto a ocho o diez soldados que obedec√≠amos √≥rdenes de un capit√°n, un oficial que usaba una boina negra, lentes y ten√≠a bigotes, era de apellido Molina junto a otros militares que eran paracaidistas o comandos‚ÄĚ.

Dicha declaraci√≥n Gonz√°lez Mancilla la volvi√≥ a reafirmar dos a√Īos despu√©s, al ser nuevamente interrogado. Pero rectific√≥ el apellido del ‚Äúcapit√°n boina negra‚ÄĚ por el de Vergara. Sin embargo, Vergara no era boina negra, ni usaba lentes ni ten√≠a bigotes, seg√ļn consta en las fotograf√≠as de la √©poca. Quien s√≠ era boina negra, ten√≠a lentes y usaba bigotes y ha sido se√Īalado como el que daba √≥rdenes no s√≥lo en la comisar√≠a, sino tambi√©n en la c√°rcel de Ays√©n, es el capit√°n Joaqu√≠n Molina, miembro de la DINA y muerto a√Īos despu√©s a manos de Manuel Contreras Valdebenito, el Mamo.

En su primera declaración, además, los militares de apellido González no recuerdan el nombre del capitán y sólo lo hacen en la segunda declaración luego de que el secretario de la corte les mencionó el nombre de Vergara.

Joaquín Molina, en tanto, estuvo a cargo en los primeros días después del golpe de Estado de Aysén, tanto de la comisaría como de la cárcel, cargo que le entregó su superior directo, también DINA, Humberto Gordon. En el caso de la comisaría, esta función era compartida con el prefecto Ducasseaux.

As√≠ lo recuerdan muchos detenidos. Uno de ellos, Zen√≥n Navarrete, cuenta: ‚ÄúEra un asesino despiadado, nosotros lo llam√°bamos el capit√°n veneno porque llegaba a la c√°rcel dando √≥rdenes, sacaban a los detenidos que √©l ped√≠a y luego ellos llegaban destrozados. Les pon√≠a corriente, los golpeaba, maltrataba, pisaba, humillaba, amenazaba a sus familias. Los colgaba y torturaba y luego los devolv√≠a a los calabozos y ellos contaban todo. Le ten√≠an miedo hasta los mismos milicos. √Čl decid√≠a todo‚ÄĚ.

En los primeros d√≠as de junio de este a√Īo, Sep√ļlveda cit√≥ a declarar a la hermana y cu√Īados de Altamirano para recabar nuevos antecedentes sobre la muerte del exregidor. De acuerdo al relato de los familiares, en la cita sucedieron situaciones muy desagradables, ya que el magistrado golpe√≥ la mesa frente a Mar√≠a Altamirano crit√≠c√°ndola por no saber que su hermano estuvo unos d√≠as libres antes de ser asesinado, algo que no coincide en absoluto con los datos entregados por la polic√≠a ni por los testigos presenciales.

‚ÄúEl se√Īor me quiso intimidar, pero yo no me intimido. Fue irrespetuoso y adem√°s me retaba diciendo que c√≥mo no s√© lo que le pas√≥ a mi hermano. Me sent√≠ como delincuente‚ÄĚ, explica Mar√≠a, quien redact√≥ con ayuda de unos amigos un escrito que ser√° presentado en la Corte Suprema para oficializar la queja contra el juez.

La defensa del capit√°n Vergara comenta que en un careo entre Granadino y el teniente Rojas, el juez Sep√ļlveda les dijo que √©l conoc√≠a a Rojas y a su hermano y que eran gente decente, no asesinos.

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