El portavoz de la Guardia Revolucionaria de Irán, Mohamad Akbarzadé, aseguró en un comunicado que su país controla actualmente todo el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petroleo mundial.
“En estos momentos, el estrecho de Ormuz está controlado completamente por la Armada de la República Islámica. Ahora está bajo condiciones de guerra desde su inicio hasta su final”, indicó, según reportó la agencia iraní Fars.
“Más de diez petroleros que ignoraron estas advertencias han sido alcanzados por proyectiles. Irán siempre ha buscado la seguridad y la paz en el golfo Pérsico”, agregó.
Por ahora, se reporta que el tráfico de petroleros cayó un 90% en una semana, según la empresa de análisis Kpler.
Hasta ahora, desde Europa han asegurado que tres buques de transporte han sido atacados en el estrecho. Irán, por su lado, asevera que 10 navíos han sido alcanzados por armas.
Frente al colapso, las alternativas son limitadas. La principal es el oleoducto saudí Este-Oeste, con capacidad de 5 millones de barriles diarios.
La infraestructura conecta el centro de procesamiento de Abqaiq, en el Golfo Pérsico -donde se concentra el conflicto-, con el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, permitiendo a Arabia Saudita exportar sin cruzar Ormuz y tener las opciones del Canal de Suez, hacia el Mediterráneo o el estrecho de Bab Al-Mandeb, cercano a Yemen.
Sin embargo, advierten, Yanbu “no fue diseñado para ser el principal centro exportador de Arabia Saudita”, por lo que su infraestructura y capacidad de carga podrían limitar el rendimiento real.