Internacional
Lunes 29 octubre de 2018 | Publicado a las 08:12
Krefeld, la peque√Īa ciudad alemana donde est√°n refugiados los cercanos a Paul Sch√§fer
Publicado por: Gonzalo Cifuentes La información es de: Deutsche Welle
visitas

Un extra√Īo v√≠nculo existe entre Krefeld, una ciudad de 225 mil habitantes en el estado de Renania del Norte-Westfalia, con Colonia Dignidad, el asentamiento fundado por Paul Sch√§fer en el sur de Chile, donde por m√°s de cuatro d√©cadas sus habitantes fueron sometidos a un r√©gimen de trabajo esclavo, mantenidos bajo el control de sicof√°rmacos, los ni√Īos fueron abusados y se tortur√≥ e hizo desaparecer a detenidos durante la dictadura.

A m√°s de 12 mil kil√≥metros de distancia y casi simult√°neamente a la creaci√≥n de la colonia, nac√≠a a principios de la d√©cada del sesenta en Krefeld la iglesia Misi√≥n Popular Libre. Seg√ļn sus postulados, esta obra misionera busca “el completo regreso a la doctrina y pr√°ctica de la iglesia original en el tiempo apost√≥lico”. En su templo, el pastor y fundador, Ewald Frank, re√ļne a cientos de fieles cada primer domingo del mes y otros tantos miles siguen la ceremonia v√≠a internet, con traducci√≥n simult√°nea a varios idiomas, desde distintos rincones del planeta.

Ex colonos consultados estiman que Frank y Sch√§fer habr√≠an coincidido en los a√Īos 50 en una reuni√≥n de un evangelista norteamericano en Alemania, aunque no hay certeza de que se hayan conocido en esa oportunidad. Al parecer, a trav√©s de familiares de colonos relacionados con esta iglesia en Alemania, habr√≠a surgido la posterior conexi√≥n con la colonia.

Ewald Frank la visit√≥ en varias oportunidades, tras la fuga de Sch√§fer en 1997, seg√ļn relata el ex colono y abogado de las v√≠ctimas, Winfried Hempel: “Frank not√≥ el vac√≠o espiritual que hab√≠a en la colonia y muy h√°bilmente ocup√≥ ese lugar. Empez√≥ con un bautizo masivo de 150 colonos con sumersi√≥n en un canal. Entre otros bautiz√≥ al m√©dico Hartmut Hopp”. El mismo que vive actualmente en Krefeld, pr√≥fugo de la justicia chilena.

“Frank es de la misma corriente espiritual de Sch√§fer, en el sentido de que tiene un discurso apocal√≠ptico y mis√≥gino”, comenta Hempel. “Los une una doctrina similar que predica un cristianismo fundamentalista y toma la biblia al pie de la letra”, dice Jan Stehle, del Centro de Investigaci√≥n y Documentaci√≥n Chile-Latinoam√©rica, con sede en Berl√≠n.

En 2005, el gobierno de Ricardo Lagos le neg√≥ a Frank la entrada a Chile, “porque tem√≠a que estuviera construyendo una nueva secta. Durante nueve a√Īos no pudo ingresar a Chile, hasta que present√≥ un recurso a la Corte Suprema y fue autorizado nuevamente. Volvi√≥ a viajar una sola vez, pero de forma muy secreta”, revela Hempel.

Deutsche Welle
Deutsche Welle

¬ŅSucursal de Colonia Dignidad?

Krefeld es la ciudad que más colonos ha recibido, de los 120 que regresaron a Alemania tras la apertura de la secta y captura de su líder, quien murió en prisión en 2010. Uno de los primeros fue Albert Schreiber, encargado de finanzas del enclave, quien huyó de Chile en 1996 con su familia, cuando pesaban órdenes de detención en su contra.

M√°s tarde siguieron llegando otros, que encontraron un refugio en la iglesia de Frank. Algunos viajaron libremente y otros huyendo de la justicia, como Hopp, condenado a cinco a√Īos de c√°rcel por complicidad en abuso de menores.

“En las calles de Krefeld se cruzan v√≠ctimas y victimarios de Colonia Dignidad. Esa relaci√≥n involuntaria de Krefeld con un crimen, que permanece sin cerrarse totalmente, es un motivo claro para tomar posici√≥n. Alemania no se puede convertir en un escondrijo para personas que estuvieron involucradas con la represi√≥n de dictaduras militares en otros pa√≠ses y Krefeld no puede mirar esto sin decir ni una palabra”, dec√≠a el investigador Dieter Maier hace unos a√Īos, cuando se realiz√≥ la primera “funa” contra Hopp, como se llaman en Chile las demostraciones de protesta frente al domicilio de un presunto violador de los Derechos Humanos.

Las manifestaciones han continuado y a ellas se suman tambi√©n algunos vecinos. En la √ļltima funa, en junio pasado, Myrna Troncoso, de la Agrupaci√≥n de Familiares de Detenidos Desaparecidos de la regi√≥n del Maule, dej√≥ una carta en el buz√≥n de Hopp en que le pide entregar informaci√≥n sobre el paradero de los prisioneros pol√≠ticos asesinados en la colonia.

Con el tiempo, algunos excolonos han abandonado la citada iglesia, como explica Hempel, debido a la doctrina que predica: “El discurso de Frank incita a no hablar del pasado ni acusar a los hermanos en la fe. Al final el que denuncia es ante los ojos de ellos el pecador y el victimario queda como santa paloma”. De los aproximadamente 16 que permanecen en Krefeld, la mayor√≠a son ex jerarcas y sus hijos.

“Ewald Frank ha dicho que no tiene nada que ver con Sch√§fer y que acoge simplemente a quien va a su iglesia, pero debe explicar por qu√© iba Schreiber, quien ya falleci√≥, o Hopp y otros requeridos por la justicia chilena. Por qu√© justamente toda la c√ļpula de la colonia, los victimarios, est√°n en su iglesia y no las v√≠ctimas. Es una extra√Īa coincidencia”, plantea Hempel.

El turno de la justicia alemana

Krefeld fue escenario hace unos días de un coloquio de abogados y expertos para analizar las aristas judiciales del caso. Organizado por el Centro Europeo por los Derechos Constitucionales y Humanos (ECCHR), fue repetido luego en Berlín.

Hasta ahora, todas las investigaciones penales en Alemania en torno a la secta han tenido lugar en Renania del Norte-Westfalia. “Ha habido 11, la primera contra Paul Sch√§fer en 1961, pero todas fueron archivadas sin que la justicia llegara a dictar acusaci√≥n. Hoy hay dos abiertas, contra Hartmut Hopp y Reinhard D√∂ring”, explica Stehle.

A pesar de la resoluci√≥n del tribunal superior de D√ľsseldorf, que libera a Hopp de cumplir su condena chilena en Alemania, el m√©dico es ahora investigado por la fiscal√≠a de Krefeld. D√∂ring es indagado por la fiscal√≠a de M√ľnster por posible participaci√≥n en la desaparici√≥n de detenidos pol√≠ticos durante la dictadura.

En Chile, desde las primeras denuncias por abusos sexuales en 1996, ha habido mayores avances. Una serie de procesos condujeron a condenas por delitos que reflejan las diversas esferas criminales de la colonia. Sin embargo, pocos las han cumplido, lamenta Stehle: “Muchos de los que presuntamente iban camino a la c√°rcel se sustrajeron de la justicia y viajaron a Alemania, y muchos de ellos llegaron a Krefeld”.

Tendencias Ahora