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En la tercera jornada de la COP30 en Belem, Brasil, grupos indígenas causaron disturbios al ingresar al recinto de conferencias y enfrentarse al personal de seguridad, con el objetivo de llegar a la zona central de reuniones. A pesar de que el presidente Lula da Silva había permitido las protestas, los indígenas fueron empujados fuera del edificio por agentes de seguridad, quienes colocaron obstáculos para evitar su reingreso. La seguridad de la COP está a cargo de la ONU en el interior y de las autoridades brasileñas en el exterior. Manifestantes como Maria Clara de la Rede Sustentabilidade de Bahía buscaban alertar sobre la situación de los pueblos indígenas, señalando que sus voces son ignoradas. El cacique Raoni había instado al respeto por los territorios indígenas en la jornada inaugural.
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