Internacional
Viernes 21 septiembre de 2018 | Publicado a las 15:27
¬ŅQui√©n competir√° competir√° con Bolsonaro? La lucha por pasar a segunda vuelta en Brasil
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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Fernando Haddad y Ciro Gomes se disputan el electorado de izquierda y un lugar en la segunda vuelta de las presidenciales del 7 de octubre en Brasil, en un duelo partidario que se inició hace cuatro décadas.

Haddad, designado por el encarcelado expresidente Luiz In√°cio Lula da Silva como candidato del Partido de los Trabajadores (PT), tiene 16% de intenciones de voto, seguido por Gomes, del Partido Democrata Trabalhista (PDT), con 13%, seg√ļn la √ļltima encuesta Datafolha.

El ultraderechista Jair Bolsonaro, con 28%, parece tener ya su presencia asegurada en la segunda vuelta, el 28 de octubre.

Haddad, de 55 a√Īos, y Gomes, de 60, intercambian zarpazos sin sacar demasiado las garras, sabiendo que pueden precisar los votos del otro.

Haddad, que subi√≥ mete√≥ricamente tras ser ungido por Lula, se dijo convencido de que Gomes lo apoyar√≠a. “Lo har√≠a con mucha honra. Pero [Haddad] est√° precipit√°ndose, demostrando inexperiencia y/o arrogancia”, le contest√≥ Gomes.

El caudillo de Cear√° (noreste) cuestion√≥ adem√°s la “debilidad” pol√≠tica de Haddad, cuya legitimidad emana del expresidente (2003-2010), que purga en Curitiba (sur) 12 a√Īos de c√°rcel por corrupci√≥n.

“Brasil ya no soporta un presidente d√©bil, que tenga que consultar con su mentor cada vez que haya una crisis”, sostuvo Gomes, en referencia a la gesti√≥n de Dilma Rousseff, heredera pol√≠tica de Lula y destituida por el Congreso en 2016.

La respuesta de Haddad no se hizo esperar y apunt√≥ al car√°cter explosivo de Gomes. “Ciro es mi amigo, pertenecemos al mismo campo, pero a veces tenemos concepciones diferentes. Para m√≠, la fuerza de un presidente se da en la firmeza y el autocontrol”, declar√≥.

El PDT y el PT fueron fundados en 1980, hacia el fin de la dictadura militar (1964-1985).

El l√≠der “trabalhista”, Leonel Brizola, de retorno del exilio, pretend√≠a volver a ser la figura pol√≠tica central de inicios de los 60, como heredero del presidente nacionalista Get√ļlio Vargas, que se suicid√≥ en 1954.

Pero el PT, surgido de la confluencia de movimientos sindicales y sociales, exguerrilleros y comunidades religiosas de la Teolog√≠a de la Liberaci√≥n, imprim√≠a una nueva din√°mica a la izquierda bajo la direcci√≥n de Lula, un obrero metal√ļrgico.

“El PT calific√≥ a Brizola de populista y al PDT de partido arcaico”, en tanto que Brizola “denunciaba el radicalismo del PT”, explica Alessandro Batistella, profesor de Historia en la Universidad de Passo Fundo (Rio Grande do Sul).

“Sapo barbudo”

En la elecci√≥n de 1989, Lula qued√≥ segundo, delante de Brizola, y perdi√≥ la segunda vuelta contra Fernando Collor. Brizola llam√≥ a votar por Lula, no sin iron√≠a: “La pol√≠tica es el arte de tragar sapos. ¬ŅNo ser√≠a fascinante que la √©lite brasile√Īa tragase ahora a Lula, ese sapo barbudo?”, pregunt√≥.

En 1994, Lula volvió a quedar segundo, con 27% de los votos, la mitad que Fernando Henrique Cardoso. Brizola quedó quinto.

En 1998, Lula se present√≥ con Brizola como compa√Īero de f√≥rmula, pero Cardoso fue reelecto, nuevamente en la primera vuelta.

En 2002, cuando por fin Lula ganó, el PDT apoyó en la primera vuelta a Ciro Gomes, que quedó cuarto. Gomes fue nombrado ministro de Integración Nacional. Brizola, por su lado, no tardó en denunciar las políticas promercado del PT.

En 2004, Brizola fue la √ļnica fuente citada por el periodista del New York Times Larry Rothers en un pol√©mico art√≠culo sobre el supuesto alcoholismo de Lula.

Cuando el l√≠der del PDT falleci√≥ en junio de ese a√Īo, Lula decret√≥ tres d√≠as de duelo. Pero en las exequias fue recibido al grito de “¬°Traidor!”.

Actualmente, el PT y el PDT “se posicionan como partidos socialdem√≥cratas, de centroizquierda”, pero con matices diferentes, se√Īala Batistella.

Gomes “defiende algunas banderas tradicionales del trabalhismo, como un proyecto nacional-desarrollista por medio de un estado intervencionista”, en tanto que Haddad “apuesta sus fichas en el capital pol√≠tico del expresidente” Lula y enarbola “la defensa de las tradicionales banderas sociales” del PT.

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