Rodrigo Herrera-Camus, doctor en astronomía, director del Núcleo Milenio de Galaxias (MINGAL) y académico de la Universidad de Concepción, lideró un artículo histórico que se publicó este lunes en la prestigiosa revista Nature Astronomy.
Allí, Rodrigo y un equipo internacional de científicos, reunieron todo el conocimiento acumulado sobre el comienzo del universo, a partir de los hallazgos de las observaciones conjuntas del radiotelescopio ALMA, en Chile, y el telescopio espacial James Webb.
El paper se titula: The early Universe with JWST and ALMA, y muestra los resultados más relevantes obtenidos por este dúo de colosos de la observación astronómica durante los últimos 3 años.
“Esto es una hermosa hazaña, no solo por su prometedor contenido, sino porque Nature Astronomy nos invitó a escribir este artículo y eso es un verdadero reconocimiento a que somos líderes en la materia“, dice Herrera-Camus en un comunicado.
“No es solo lo que nuestro equipo ha aprendido mediante sus investigaciones, este es un artículo sobre lo que la comunidad astronómica global ha aprendido sobre el universo temprano. Eso es muy poco frecuente. Es un verdadero honor“, añade.
El comienzo del universo visto por ALMA y James Webb
La combinación de ALMA y el James Webb, permitió a los astrónomos observar galaxias de entre solo 300 y 800 millones de años después del Big Bang, pudiendo ver lo que llaman “la infancia” del universo.
“Hoy sabemos que las galaxias y los agujeros negros supermasivos asociados a ellas surgieron mucho antes en la historia cósmica de lo que predecían los modelos clásicos”, puntualiza el doctor en astronomía.
Antes de estos dos telescopios, la investigación sobre el universo temprano era muy limitada, pero hoy es posible ver el gas frío, el polvo y las estrellas en escalas que se asemejan a las observaciones de objetos más cercanos.
Con los resultados, los astrónomos han podido revelar que la evolución del universo temprano fue más rápida, compleja y diversa de lo esperado. “Tanto en abundancia como en tamaño, estas primeras galaxias emergieron y crecieron mucho más rápido de lo que nuestras simulaciones podrían explicar”, explica Rodrigo.
“Ha sido una verdadera revolución para entender cómo las galaxias como la Vía Láctea se formaron tan temprano”, agrega.
Uno de los principales hallazgos de este conjunto fue la rápida aparición de polvo interestelar y de elementos químicos como carbono, nitrógeno y oxígeno en los primeros instantes de las galaxias.

*Simulación de una galaxia en formación |SERRA simulation, Vallini et al. 2025
Del mismo modo, pudieron documentar la detección de discos galácticos bien organizados en épocas muy tempranas, desafiando la idea de que estas estructuras se formaban de manera lenta y gradual.
Por otro lado, también identificaron agujeros negros supermasivos “bebés”, algunos sin una galaxia anfitriona claramente visible, así como vientos galácticos muy potentes capaces de expulsar gas y regular la formación estelar desde etapas iniciales.
Un artículo histórico
Este artículo y los hallazgos que presenta servirá como una referencia actualizada para el campo que estudia el comienzo del universo, dice Herrera-Camus.
“Presenta una visión integrada del universo primitivo, considerando las investigaciones más relevantes a lo ancho del mundo, para construir un panorama coherente de cómo se forman las primeras galaxias, cómo se enriquecen en metales, cómo nacen los primeros discos y cómo crecen los primeros agujeros negros”, expresa.
Además, proyecta lo que se viene para el futuro de la observación astronómica en Chile, con la entrada en funcionamiento de estructuras como el Extremely Large Telescope (ELT), por ejemplo, que será el telescopio terrestre más poderoso del mundo.
“En combinación con ALMA nos ayudarán a revelar, con un nivel de detalle sin precedentes, el cómo se formaron las primeras galaxias“, concluye.
Referencia:
Rodrigo Herrera-Camus junto, Natascha M. Förster Schreiber, Livia Vallini, Rychard Bouwens y John D. Silverman. The early Universe with JWST and ALMA. Revista Nature Astronomy, 2025.