SpaceX pospuso el lanzamiento de 60 satélites a la órbita baja de la Tierra que estaba programado para el jueves en la noche, posiblemente hasta la próxima semana, citando la necesidad de actualizaciones de software.

El lanzamiento del cohete Falcon 9 de SpaceX, desde Cabo Cañaveral, iba a ser el primero de miles de su proyecto Starlink, que busca ofrecer internet de banda ancha para todo el planeta.

“Posponemos para actualizar el software satelital y volver a revisar todo de nuevo”, aseguró en un tuit la cuenta oficial de SpaceX. “Siempre queremos hacer todo lo que podamos sobre el terreno para maximizar el éxito de la misión, la próxima oportunidad de lanzamiento es aproximadamente en una semana”, agregó.

La empresa del multimillonario Elon Musk, que lidera la carrera espacial privada en lo que respecta a lanzamiento de cohetes, ahora está tratando de aprovechar un pedazo del futuro mercado espacial de internet.

El lanzamiento lo convertirá en uno de los precursores, junto con su rival, la startup OneWeb, y muy por delante del proyecto de Amazon, Kuiper, la creación del rival espacial de Musk, Jeff Bezos.

Musk espera captar entre el 3% y el 5% del futuro mercado global, una cifra que compartió el miércoles durante una llamada con periodistas.

Eso podría llevar a SpaceX a obtener 30.000 millones de dólares al año, más de diez veces lo que recaudan los lanzamientos de cohetes, añadió.

El objetivo es financiar el desarrollo de futuros cohetes y naves espaciales, para cumplir con el sueño de Musk de colonizar Marte. Cada satélite pesa solo 227 kilos y fue construido en Redmond, cerca de Seattle.

La segunda etapa del cohete comenzará a liberarlos una hora después del lanzamiento, a una altitud de 440 kilómetros, y luego los satélites utilizarán sus propulsores para ocupar sus lugares en una órbita relativamente baja de 550 kilómetros.

Eso es ligeramente más alto que la Estación Espacial Internacional, pero muy por debajo de la mayoría de los satélites terrestres. El más alto de ellos se encuentra en una órbita geoestacionaria de 36.000 kilómetros.

La ventaja de estar tan bajo es la reducción de los tiempos de retardo, clave para la conectividad de banda ancha.

Sin embargo, la desventaja es que se requieren más satélites para cubrir el globo y, al estar más cerca de la atmósfera, caen a la Tierra más rápido, después de algunos años.

Por lo tanto, SpaceX tendrá que reemplazarlos regularmente, algo que desde una perspectiva económica se volvió realista recientemente, con la rápida disminución en el costo de fabricación de satélites y en el desarrollo de mini-satélites.

Discos del tamaño de una pizza

SpaceX ha obtenido la aprobación del gobierno de Estados Unidos para lanzar hasta 12.000 satélites a diferentes niveles de órbita, pero Musk dijo el miércoles que 1.000 serían suficientes para que sea “económicamente viable”.

Starlink comenzará a funcionar una vez que se hayan activado 800 satélites, lo que requerirá una docena de lanzamientos más.

“Creo que dentro de un año y medio, quizás dos años, si las cosas van bien, es probable que SpaceX tenga más satélites en órbita que todos los demás satélites combinados”, dijo Musk.

Actualmente, hay alrededor de 2.100 satélites activos orbitando nuestro planeta y miles de otros que ya no están operativos.

Para recibir internet SpaceX, los usuarios necesitarán una antena que “básicamente se parece a una pizza de tamaño pequeño a mediano”, dijo Musk, detallando que sería un “disco plano”.

La compañía planea asociarse con operadores de telecomunicaciones, pero aún no ha comenzado el proceso de búsqueda de clientes, dijo.

Los satélites se diseñarán de tal manera que el 95% se queme al caer a través de la atmósfera y el resto de los escombros caigan en el océano Pacifico.

Finalmente, para reducir el riesgo de golpear otros satélites, cada pieza de la constelación estará equipada con tecnología anticolisión, según SpaceX.