Blogs
Los chilenos ¬Ņcon el alma cansada?
Publicado por: √ďscar C√°ceres
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Desde hace varios meses he venido detectando en mis conversaciones de Coaching con diversos seres humanos como usted y yo, personas que viven de su trabajo y que han estado sintiendo ya hace alg√ļn tiempo, un fuerte¬†des√°nimo general sin lograr identificar qu√© es exactamente lo que les ocurre. Labor de un coach que se precie de tal, es indagar en el alma humana para ayudar a divisar aquello que entristece, aquello que frena, aquello que desesperanza.

En la mayor parte de los casos aparecen signos de una tremenda frustración, mezclada con rabia e impotencia por tanta incongruencia que nos desconcierta o mejor dicho, que hoy vemos con claridad que nos apabulla y que no sabemos como lidiar con ello.

Una sensaci√≥n de orfandad literal cuando de mirar l√≠deres se trata. No sabemos quien nos puede guiar en un pa√≠s a la deriva, pues desconfiamos de todos y de todo. Miramos con asombro una clase pol√≠tica transversalmente desprestigiada que act√ļa con una extra√Īa patolog√≠a rayando en la locura, pensando que todo sigue igual, que la poblaci√≥n los sigue percibiendo como referentes de seriedad y honestidad.

Eso se acab√≥ y por lo tanto como ya no est√°, nos genera una fuerte sensaci√≥n de incertidumbre. Un nivel de delincuencia sin precedentes, un sistema judicial que no cesa de sorprender con sus desaciertos. Una mujer de mediana edad en una de las sesiones me dec√≠a ‚Äúsiento que este pa√≠s se va a pique y no se qu√© hacer, no se por quien votar, a quien creer‚Ķ‚ÄĚ.

En efecto miramos a un socialismo que enarbola la bandera de la igualdad y la promesa de un mundo mejor, con mensajes tan incongruentes como el del caso Caval o las pensiones inauditas de personajes que proclaman la justicia social como postulados intransables.

Por otro lado, una derecha insaciable que ha sido testigo y cómplice de cuanto abuso posible por parte de un indolente empresariado que se colude, que miran al cliente no como su desafío y quien les permite vivir sino como una masa amorfa de seres humanos a los cuales hay que literalmente estrujar. Créanme que estos juicios los emito desde el dolor que significa creer en el emprendimiento y ver como este se ensucia cuando los valores esenciales se pierden.

Somos testigos de un sistema de pensiones que no soporta m√°s, pensiones miserables de la mayor parte de nuestros abuelos -que, de no hacer nada, es el futuro que espera a gran parte de los que compartimos este art√≠culo-, corrupci√≥n transversal en todos los recovecos de nuestra sociedad, el f√ļtbol que de no ser por las alegr√≠as que nos regalan nuestros muchachos nos mostrar√≠a una cara deprimente, enriquecimiento a cualquier precio de la √©lite a vista y paciencia de todos… en fin la lista es larga y pareciera esparcirse por cuanto rinc√≥n de la sociedad humana existe.

A todo lo anterior sumémosle la incertidumbre que genera el sentir la crisis en carne propia, ver cercana la posibilidad cierta de quedar sin empleo, no ser capaz de sostener a la familia, no poder cumplir los compromisos asumidos y caer en la temida pobreza.

El sufrimiento es palpable y la angustia es creciente. “¬ŅQu√© pa√≠s estamos legando a nuestros hijos?”, me preguntaba una mujer que asist√≠a a una de mis sesiones. ¬†“¬ŅQue ser√° de mi vejez si no veo a nadie que realmente este tomando cartas en estos asuntos?. ¬ŅHacia d√≥nde vamos‚Ķ?”.

El desaf√≠o que cada uno de nosotros pareciera tener, es como sacudirse de este verdadero ‚Äúsometimiento social‚ÄĚ en donde no nos hacemos escuchar, en donde nuestra voz pareciera valer nada y nuestra √ļnica forma de liberar nuestra indignaci√≥n es a trav√©s de la furia en las redes sociales. Esto claramente no basta y pienso que cada uno tiene el deber moral de restituir nuestra sociedad hacia lo que todos merecemos.

Tenemos el alma cansada, es cierto, pero debemos de ese cansancio colectivo sacar lecciones que nos muevan a la acción. Quizás la opción sea articular una gran asamblea ciudadana que nos haga poner foco realmente en nuestro bienestar como sociedad.

No tengo la solución a este entrampamiento colectivo. Sólo puedo, desde lo que yo hago, levantar la energía y el ánimo para elevar la moral y deslizar la poderosa idea de que seremos todos nosotros finalmente los responsables de la sociedad que construyamos.

Oscar C√°ceres
Coach y speaker interncional
@ocaceresp
www.oscarcaceres.com

URL CORTA: http://rbb.cl/ehqn
Tendencias Ahora